Sábado 29 de agosto de 2026

Tecnología

Agricultura sustentable

"La agroecología propone al suelo como un sistema vivo que puede mejorar sus condiciones"

29/08/26 | La ingeniera agrónoma Victoria Benedetto analizó los desafíos de la agroecología y presentó Nativus, un bioinsumo para recuperar suelos degradados.


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Por:
Mariana Moretti

Victoria Benedetto, ingeniera agrónoma y especialista en agroecología, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre las nuevas formas de producción de alimentos, la coconstrucción de conocimientos y el desarrollo de tecnologías apropiadas. Durante la entrevista, explicó el proyecto Nativus, un bioinsumo elaborado a partir de microorganismos y destinado a mejorar la salud de los suelos.

Benedetto contó que se formó en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario y que comenzó a acercarse a la agroecología a partir de su búsqueda de alternativas al modelo productivo convencional. “En la búsqueda de pensar  producciones más sustentables, de otra forma de habitar el campo, de pensar la ruralidad, me formé en agroecología”, explicó.

La especialista recordó además su trabajo en programas vinculados a la producción agroecológica y la soberanía alimentaria, y señaló que luego comenzó a involucrarse en los conflictos socioambientales derivados de la producción agropecuaria. En ese sentido, destacó especialmente el rol de los territorios periurbanos como espacios donde confluyen distintas problemáticas productivas, ambientales y sociales.

Benedetto cuestionó la homogeneización del modelo productivo convencional y planteó la necesidad de avanzar hacia alternativas adaptadas a cada territorio. “Si bien sigue siendo paquetizada mayormente la producción convencional, o sea, paquetizada en términos que todos hacen lo mismo, de la misma manera, con la misma receta, con los mismos agroquímicos y nosotros lo que promovemos es pensar otra manera de producir”, sostuvo.

Al referirse a la coconstrucción de conocimientos, la ingeniera agrónoma explicó que se trata de generar soluciones a partir de las necesidades concretas de quienes producen y habitan cada territorio. “La coconstrucción de conocimientos tiene que ver con desarrollar conocimiento basado en como las necesidades reales de los productores o de los actores que se encuentran en el territorio necesitan abordar determinadas problemáticas”, señaló.

En esa línea, diferenció este enfoque de tecnologías que llegan al productor como soluciones externas y que pueden generar dependencia. “Aquellas tecnologías que están vinculadas a la coconstrucción de conocimiento, lo que plantean es ver con el usuario cuáles son sus necesidades, qué posibilidades tienen de desarrollarlas, evaluar tipos de desarrollo, cómo los utilizan, qué es lo más apropiado acorde a su condición”, explicó.

Para Benedetto, además, este proceso debe incorporar una mirada ambiental y social. “La coconstrucción de conocimiento es eso, juntar equipos que vienen de la investigación, de la extensión, de la acción territorial, tanto de la ciencia y técnica,  como también de organizaciones, de productores, de todos aquellos sectores que demandan o que tienen necesidades en torno a algún desarrollo tecnológico”, afirmó.

Uno de los ejes de la entrevista fue Nativus, emprendimiento integrado por cuatro profesionales que busca desarrollar un bioinsumo basado en un proceso de fermentación. Benedetto explicó que el proyecto surgió de años de trabajo en torno a la agroecología y que encontró un impulso decisivo a partir de su participación en Emprende Conciencia.

“Nosotros lo que producimos es un bioinsumo que se llama Nativus”, contó entre risas. Y agregó: “Hacemos este bioinsumo que se basa en un proceso de fermentación y que puede ser un proceso que en los distintos lugares se pueda realizar”.

La especialista detalló que el producto utiliza microorganismos provenientes de suelos en mejores condiciones para incorporarlos a terrenos deteriorados. “Entonces, al multiplicar esos microorganismos, nosotros lo que proponemos es reingresar a los suelos que están degradados para ir haciendo como una especie de enriquecimiento biológico de microorganismos al suelo”, explicó.

Según Benedetto, esos microorganismos pueden contribuir a distintos procesos vinculados con el desarrollo de los cultivos. “Esos microorganismos generan desde cuestiones vinculadas, por ejemplo, a la nutrición para las plantas, porque tienen hormonas, tienen sustancias orgánicas, son capaces de degradar y de mineralizar y poner disponible nutrientes que están en el suelo”, afirmó.

La especialista remarcó que la recuperación de los suelos no constituye una solución inmediata y requiere un proceso de transición productiva. “Esto requiere un proceso. ¿Por qué? Porque los microorganismos también necesitan alimentos, necesitan diversidad, necesitan el sistema de producción para atravesar un proceso de transición y poder ser más resiliente”, sostuvo.

En relación con el modelo de producción convencional, cuestionó la simplificación de los sistemas agrícolas y señaló sus consecuencias sobre los recursos naturales. “Eso hace que los suelos estén deteriorados y que hayan perdido la materia orgánica del suelo, que es quien, en cierto modo es como un indicador que habla de la calidad o de la salud del suelo”, explicó.

Frente a esa situación, destacó una concepción diferente de la agroecología respecto del suelo. “En esta mirada en la agroecología, diferente de esa mirada más del suelo como soporte, la agroecología propone el suelo como un sistema vivo, o sea, respira, necesita hacer alimentado, se puede reproducir o mejorar sus condiciones”, afirmó Benedetto.

Nuevas generaciones y cambios en el campo

Para la especialista, esas nuevas miradas pueden convertirse en un motor para avanzar hacia otras formas de producción. “Como que uno en otro momento no se hubiese imaginado y sin embargo hoy están apareciendo otras formas de pensar la producción, el campo y esos son lugares que traccionan y que necesitan esto, el acompañamiento con nuevas herramientas”, planteó.

Al analizar la situación de la agroecología en Argentina, Benedetto reconoció que el concepto ganó espacio durante las últimas décadas, aunque todavía representa una porción minoritaria de la producción. “Si uno hace 20 años pensaba la agroecología era como éramos unos locos de atar. Hoy es un concepto que se conoce, se discute y se construye”, afirmó.

Sin embargo, advirtió: “Sigue siendo marginal en relación al volumen, a sus producciones”. Al mismo tiempo, consideró que el modelo tiene un papel especialmente importante en las zonas cercanas a los centros urbanos.

“La agroecología es el paradigma que debería utilizarse para producir en todos los bordes de las ciudades, en todos los bordes de los pueblos”, sostuvo. Y explicó que sus beneficios exceden la producción de alimentos: “No es solo pensar la producción de alimentos sanos y la cercanía productor consumidor, sino también pensarlos en términos actuales vinculados al cambio climático, a la infiltración de agua, la retención de agua”.

Benedetto también se refirió al contexto institucional de la agroecología y cuestionó el retroceso de determinadas políticas públicas. “Las políticas públicas han tenido un poco el vaivén de las gestiones políticas”, señaló, y agregó: “La Dirección Nacional de Agroecología en esta gestión actual la cerraron, se cerró el ProHuerta, se cerró Cambio Rural”.

A pesar de ese escenario, destacó la presencia de organizaciones y productores que continúan impulsando alternativas desde los territorios. “Hay mucha presencia territorial de organizaciones, de grupos asociativos, de distintos productores en los distintos lugares que traccionan para que puedan haber otras formas de producir”, afirmó.

La especialista también puso el foco en el acceso a la tierra y la presión inmobiliaria sobre los cinturones productivos. “El tema es que las demandas de la agroecología, el acceso a la tierra para productores de los cinturones, muchas veces compite con el desarrollo inmobiliario”, explicó.

Finalmente, Benedetto dejó un mensaje para quienes estén pensando en formarse y trabajar en agroecología. “Yo soy fanática de lo que hago, entonces es como que yo creo que es una forma de vida”, expresó.

Y profundizó sobre el vínculo que genera esta manera de producir: “Creo que cuando uno pone la cabeza a pensar y a observar y a mirar la naturaleza y empezás a linkear los procesos que se dan y te das cuenta que comés un tomate producido por vos o producido por alguien que lo hizo de manera agroecológica y tiene otro gusto”.

Y concluyó: “Es como entrar a una forma de producir que te genera mucha satisfacción, ganas de hacer, de encontrarte, de observar, es muy motivadora”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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