El fenómeno de El Niño podría dejar bajo agua hasta un 30 por ciento del área metropolitana y obligar a la evacuación de más de 150 mil personas, según advierten especialistas en geología e ingeniería hídrica. Sin embargo, mientras los plazos meteorológicos se acortan, la respuesta institucional se encuentra atrapada entre una feroz disputa política y falta de previsibilidad que podría dejar indefensa a esa eventual población afectada.
El geólogo Ramón Vargas advirtió que “más de 150 mil personas tendrán que ser evacuadas. Como mínimo, el 30 por ciento del Gran Resistencia estará afectada por las inundaciones”. Por su parte, el ingeniero en recursos hídricos Hugo Rohrmann señaló que el evento se perfila como de larga duración, estimado en casi un año, con antecedentes históricos en los períodos 1982/83 y 1997/98.
El geólogo Ramón Vargas lanzó una alerta contundente: “Más de 150 mil personas tendrán que ser evacuadas. Como mínimo, el 30 por ciento del Gran Resistencia estará afectada por las inundaciones”. Su diagnóstico refleja la vulnerabilidad de una ciudad que, pese a convivir históricamente con el agua, parece no haber aprendido de sus propias catástrofes en las décadas del 80 y del 90.
El ingeniero en recursos hídricos Hugo Rohrmann coincidió en el pronóstico y fue aún más categórico: “Es inevitable que haya gente inundada, se van a inundar”. Señaló que las familias asentadas fuera del anillo de defensas —en zonas como Tres Bocas, Vilelas, San Pedro Pescador y Antequera— serán las primeras víctimas de las crecidas del río Paraná, que desborda al superar los 6 metros en el hidrómetro de Barranqueras.
Rohrmann recordó los antecedentes de los períodos 1982/83 y 1997/98, cuando El Niño provocó desastres prolongados. Esta vez, el evento se perfila como de larga duración, estimado en casi un año. Los meses críticos, según su análisis, serán marzo y abril de 2027, cuando podrían coincidir lluvias locales intensas, crecidas del Paraná y aportes del río Negro, generando un escenario de inundación masiva.
El especialista criticó duramente el crecimiento urbano sobre lagunas y zonas bajas, como el Campo de Tiro, donde el pavimento avanza sin que lo hagan los desagües pluviales. “Hemos decidido no inundarnos por el río Paraná, pero de algún modo hemos decidido inundarnos por lluvia”, sentenció. Con el río alto, el agua interna solo puede extraerse mediante estaciones de bombeo que muchas veces resultan insuficientes.
La falta de planificación convierte cada tormenta en una amenaza. El mapa de riesgo elaborado por la Administración Provincial del Agua (APA) identifica las zonas más vulnerables como las zonas ribereñas y la parte sur de la ciudad capital, pero sin inversiones en infraestructura, ese diagnóstico se transforma en una advertencia impotente.
El 4 de agosto, la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, encabezó un comité de crisis en la provincia que conduce Leandro Zdero. Sin embargo, la reunión fue duramente cuestionada. El ministro de Gobierno de Formosa, Jorge González, lamentó que tanto Milei como el jefe de Gabinete se retiraran antes de escuchar las exposiciones provinciales. “Solo trajo buenos deseos”, ironizó.
Formosa fue la única provincia que presentó un informe técnico detallado sobre el impacto de El Niño, incluyendo análisis de las cuencas de los ríos Pilcomayo, Bermejo y Paraguay. González reclamó inversiones nacionales en obras hídricas, recordando que los proyectos para reforzar las defensas del río Pilcomayo llevan años sin respuesta. También exigió estudios estructurales en los puentes del río Bermejo y mantenimiento en la ruta nacional 11, clave para el escurrimiento de aguas en períodos de crecida.
La ausencia de autoridades con poder de decisión en áreas críticas como Vialidad Nacional limitó el alcance del encuentro. Para González, la reunión fue más un gesto político que una instancia real de planificación.
Jorge Pilar era el presidente de la Administración Provincial del Agua (APA) de Chaco hasta el 1 de septiembre de 2026. La APA es un organismo clave para planificar las estrategias que se aplicarán ante El Niño. Sin embargo, de forma llamativa, Pilar presentó su renuncia indeclinable al cargo de presidente del directorio de la APA.
Durante su gestión en 2026, Pilar advirtió de manera reiterada sobre el regreso del fenómeno climático El Niño y las consecuencias que podría afectar a la provincia, especialmente en el área metropolitana.
Sobre los motivos principales de la renuncia de Pilar, la versión oficial aduce "motivos personales, centrados en priorizar su descanso y retomar de lleno su actividad académica". Pero fuentes desde la propia APA señalan que la salida de Pilar se dio ante la indignación por la falta de aumento de presupuesto y poca previsibilidad ante el fenómeno climático. Un especialista definió la renuncia de Pilar con una frase que lo dice todo: "Hidráulico que huye, sirve para otra inundación".
Mientras los especialistas reclaman medidas urgentes, el Concejo Municipal de Resistencia se encuentra enredado en una batalla política. El Ejecutivo local, en manos del intendente Roy Nikisch, envió un proyecto de ordenanza para declarar el Estado de Alerta y Emergencia Hídrica, Climática y Operativa, pero la iniciativa permanece estancada por el rechazo en bloque de la oposición.
El secretario de Gobierno, Emilio Varisco, acusó al kirchnerismo local de especulación electoral: “¿Para quién juega el kirchnerismo? Priorizan el chiquitaje por encima de la seguridad de los vecinos”. El oficialismo sostiene que la ordenanza es indispensable para actuar con rapidez, evitando los tiempos burocráticos de una licitación en plena catástrofe.
Del otro lado, el concejal Guillermo Monzón y referentes opositores como Lucila Masin denuncian que el proyecto oficialista es un “cheque en blanco” que otorga facultades extraordinarias al intendente sin un plan técnico detallado. Reclaman la creación de un Comité de Emergencia formal, un registro del estado de las estaciones de bombeo y protocolos claros de evacuación y asistencia. Para ellos, aprobar la ordenanza sin esas garantías es abrir la puerta a contrataciones discrecionales sin asegurar que el dinero se destine a infraestructura preventiva.
Mientras los especialistas advierten que Resistencia podría quedar bajo agua en un 30 por ciento de su superficie, la política local se enfrasca en acusaciones cruzadas y el gobierno nacional ofrece como toda respuesta “buenos deseos”. De esta forma, la ciudadanía chaqueña se ve atrapada entre la incertidumbre y la falta de información clara ante una cierta posibilidad de una evacuación masiva sin protocolos definidos.
En este contexto, Ramón Vargas se preguntó: “¿Sabrán los funcionarios que el 30 por ciento del Gran Resistencia quedaría bajo agua? ¿Sabrá la población que 150 mil personas tendrían que ser evacuadas? ¿Están planificando ante este panorama? No hay nada de eso”, concluyó el geólogo.
Ante este panorama y en estricto off the record, un funcionario municipal de Resistencia analizó todo esto con una definición lapidaria: “Estamos en las manos de Dios”. (www.REALPOLITIK.com.ar)