Francisco Gliemmo, presidente del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y analizó la situación social y económica del país, con especial énfasis en la falta de empleo, la presión tributaria y la necesidad de alcanzar acuerdos que permitan establecer políticas de Estado. En ese marco, cuestionó el deterioro de los valores sociales y advirtió: “Un país que ha degradado sus valores permanentes a través de 70 años”.
Al referirse a la situación social, Gliemmo sostuvo que existen dificultades estructurales que impactan directamente sobre los sectores más vulnerables. “Los valores esenciales para una convivencia armónica que se está empobreciendo”, señaló, al tiempo que vinculó esta problemática con los niveles de informalidad y pobreza. Para el dirigente, la generación de empleo debe ocupar un lugar central en cualquier estrategia de desarrollo: “Me parece que nosotros tenemos que pensar cómo generamos empleo, porque el empleo es trabajo, y es trabajo de calidad”.
En ese sentido, el presidente del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional remarcó que el trabajo no puede ser considerado únicamente como una variable económica, sino también como una herramienta de integración social. “Hay que cambiar la cultura para que el trabajo realmente dignifique a la persona. Pero para eso tiene que tener política de Estado”, afirmó. Para Gliemmo, la ausencia de acuerdos sostenidos en el tiempo constituye uno de los principales obstáculos para modificar la realidad económica.
Gliemmo explicó que desde el Consejo Consultivo se presentaron más de 30 proyectos vinculados con el desarrollo regional y destacó un modelo productivo basado en la generación de valor agregado. “Ese modelo productivo de valor agregado, y resalto valor agregado, para alcanzar y sostener el desarrollo, tiene 11 ejes. El primer eje es la reforma tributaria”, detalló. Según planteó, modificar el sistema impositivo es una condición necesaria para mejorar la competitividad y favorecer la creación de puestos de trabajo.
El dirigente cuestionó particularmente el esquema de impuestos que recae sobre las actividades productivas y comerciales. “Nosotros tenemos un sistema tributario que es una aberración”, sostuvo, y apuntó contra el impuesto a los Ingresos Brutos por su carácter acumulativo. “A lo mejor usted el ingreso bruto lo paga cinco veces en un producto final. Es una barbaridad”, afirmó. En su análisis, la presión tributaria termina afectando tanto a las empresas como a los consumidores y dificulta la competencia.
Frente a la discusión sobre las reformas económicas, Gliemmo insistió en que no alcanza con plantear diagnósticos o anunciar modificaciones. “Acá necesitamos gente que instrumente. No necesitamos gente que hable, bla, bla, bla. Necesitamos gestión”, enfatizó. En esa línea, sostuvo que la falta de ejecución atraviesa distintos niveles del Estado y que, sin capacidad para llevar adelante las decisiones, las propuestas quedan limitadas al discurso.
También marcó sus prioridades frente a los debates actuales sobre las reformas. “Lo prioritario es la reforma tributaria y la dejamos de lado”, cuestionó. Y agregó: “No se puede dejar de hacer. Tengo que hacerla ya. Y hay que consensuar”. Para el presidente del Consejo Consultivo, la transformación del sistema impositivo debería desarrollarse mediante un proceso gradual que permita reemplazar los tributos sin desfinanciar a los distintos niveles del Estado.
Otro de los ejes de la entrevista fue la apertura comercial y sus efectos sobre la producción nacional. Gliemmo advirtió sobre las consecuencias que puede tener una apertura de la economía sin modificaciones previas en la estructura de costos. “Nosotros estamos regalando el mercado interno. Usted no puede abrir la economía con las situaciones que tenemos nosotros”, afirmó. En ese contexto, defendió la necesidad de preservar el trabajo y fortalecer las condiciones para que las empresas locales puedan competir.
Para Gliemmo, el mercado interno tiene un impacto directo sobre la vida cotidiana de la población y no puede quedar relegado frente a los indicadores macroeconómicos. “La gente ve la micro. La macro no la ve”, expresó, aunque aclaró que ambas dimensiones están vinculadas: “La macro y la micro no es independiente. Una cosa depende de la otra”. Por eso, insistió en que las políticas económicas deben contemplar tanto las variables generales como sus efectos concretos sobre las familias y las empresas.
El dirigente también cuestionó la falta de continuidad de las políticas públicas y planteó la necesidad de alcanzar acuerdos que trasciendan los gobiernos de turno. “Tenemos que buscar la reforma tributaria, consensuándola para que nos sirva para los próximos 50 años”, sostuvo. En su visión, los cambios estructurales requieren períodos prolongados de transición y una planificación que permita sostenerlos más allá de las coyunturas electorales.
En relación con el Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional, Gliemmo destacó que reúne a unas 50 instituciones y que sus propuestas son aprobadas mediante acuerdos entre sectores diversos. “Nosotros en el Consejo Consultivo hay 50 instituciones y todo sale por unanimidad. Porque tiene que ponerse de acuerdo”, explicó.
Al referirse a la situación política y a las dificultades para alcanzar acuerdos entre distintos sectores, Gliemmo aseguró que mantiene una mirada activa sobre el futuro del país. “Yo a esta edad, imagínese, no me resigno. Sigo en la lucha”, afirmó. Y explicó que su preocupación principal no está vinculada con su situación personal, sino con las próximas generaciones: “¿Qué país les dejamos? Ese es el drama”.
Finalmente, Gliemmo llamó a recuperar la participación y el compromiso ciudadano para modificar la realidad del país. “Estos temas tenemos que debatirlos. Debatirlos para el bien de la sociedad y que nuestra sociedad, vaya entendiendo que no hay nada imposible si nos comprometemos entre todos a hacer las cosas bien”, sostuvo.
Y cerró con una definición sobre el vínculo entre empleo y dignidad: “Si no somos capaces de generar trabajo, no hay dignidad para la persona. Y lo peor que le puede pasar a un ser humano es que no tenga dignidad, que tenga que andar pidiendo, mendigando”. (www.REALPOLITIK.com.ar)