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Por Luciano Barroso
El luthier Sergio Raffaelli dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y contó cómo su pasión por la guitarra y la tradición artesanal de su familia lo llevaron a convertir la lutería en su profesión. "Yo empecé como músico. Yo empecé tocando la guitarra desde muy chiquitito. Siempre toqué la guitarra y nada más que la guitarra", explicó.
Raffaelli recordó que la actividad artesanal siempre estuvo presente en su entorno familiar y relató cómo terminó acercándose a la construcción de instrumentos. "Mi mamá era costurera, mi papá si bien no ejerció como como carpintero, pero era medio carpintero", señaló. Y agregó: "En un momento necesité una guitarra que no tenía y que no podía comprar y empecé a investigar y a practicar, pasaron los años y se transformó en mi profesión".
El entrevistado también explicó que no es necesario ser músico para convertirse en luthier y destacó la diversidad de perfiles que integran el sector. "Se puede ser Lutier sin ser músico", sostuvo.
En ese sentido, Raffaelli contó su experiencia dentro de la Asociación Argentina de Luthiers y remarcó la variedad de trayectorias profesionales que confluyen en el oficio. "Compañeros de la asociación son diseñadores, arquitectos, técnicos electrónicos o ingenieros, hay una mezcla", afirmó. También mencionó que hay integrantes que fueron "carpinteros, orfebres" y hasta "profesor de historia".
Consultado sobre si la lutería requiere capacidades especiales, Raffaelli comparó el oficio con otras actividades artesanales y puso el foco en la dedicación. "Yo creo que tenés que tener una habilidad para hacer cualquier oficio", expresó. Para el luthier, la diferencia también está marcada por el trabajo constante.
"Hay que hacer las cosas bien para ser un músico. El que tiene una habilidad hace una diferencia", explicó. Y completó: "El que es un buen carpintero, con proligidad, con buena conducta, con dedicación puede llegar a hacer muchas cosas".
La construcción artesanal de una guitarra puede demandar varios meses y requiere una extensa preparación previa. Raffaelli explicó que el proceso incluye desde la selección de los materiales hasta el diseño y la confección de plantillas. "La cuestión en esto es que si yo hiciera solamente un instrumento, el tiempo que tardaría en conseguir la madera, prepararla, tomar las medidas, hay una cuestión previa", detalló.
Uno de los aspectos centrales de la lutería artesanal es la posibilidad de construir un instrumento de manera personalizada. Raffaelli destacó que quien encarga una guitarra puede participar de la elección de los materiales y definir características vinculadas al sonido que busca. "El cliente o el futuro dueño tiene la suerte de poder elegir los materiales, de ver cuáles son los materiales con los que se va a hacer su instrumento o elegirlo", señaló.
Para el luthier, ese intercambio con quien recibirá el instrumento constituye una parte especialmente importante del proceso. "Entonces está bueno. Es eso es una una etapa muy linda del trabajo, lo de hablar con el futuro dueño también para ver que tratar de indagar y ver qué es lo que lo que quiere la otra persona y no errarle", explicó.
Finalmente, Raffaelli destacó el vínculo permanente entre quienes construyen instrumentos y quienes los utilizan para hacer música. Desde su propia experiencia, explicó que haber comenzado como guitarrista fue determinante para desarrollar su mirada sobre el oficio. "Cuando uno toca el instrumento me parece que encuentra otras cosas que el que no es músico", reflexionó. (www.REALPOLITIK.com.ar)