Gabriela Pitary Garriti, mujer nacida en Paso del Rey que vive en Estados Unidos, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) luego de concretar un encuentro que esperó durante 65 años: conocer personalmente a su madre biológica. El 3 de septiembre de este año se vieron por primera vez y, según relató, la experiencia estuvo marcada por la emoción, la sorpresa y la necesidad de procesar una historia que durante décadas permaneció oculta.
Al describir el momento en que vio por primera vez a su madre biológica, Gabriela explicó que atravesó una sensación difícil de poner en palabras. “Es como estar disociada. Es decir, sentí que mis emociones estaban en una cajita y ahí estaba como el esqueleto de la persona”, relató. La mujer, que tiene más de 80 años, se encontraba frágil físicamente, aunque Gabriela destacó que conserva plenamente sus capacidades cognitivas.
El encuentro se extendió durante varias horas y estuvo acompañado por integrantes de la familia de origen. “El encuentro fue muy lindo. Charlamos desde 12:30 del mediodía hasta las 5 de la tarde”, contó. Sin embargo, aclaró que todavía quedan muchas preguntas por responder y que el vínculo recién comienza a construirse: “Recién empieza este camino”.
Gabriela nació el 5 de julio de 1961 en Paso del Rey y fue criada por una familia que, según descubrió muchos años después, no era su familia biológica. A los seis años viajó junto a ellos a Estados Unidos bajo la idea de que se trataba de unas vacaciones, pero nunca regresó a la Argentina. “Me dijeron que íbamos de vacaciones, nunca regresé”, recordó sobre aquel viaje en barco que duró 30 días y que también quedó asociado a recuerdos traumáticos de su infancia.
Ya instalada en Nueva Orleans, tuvo que comenzar la escuela sin saber una palabra de inglés y sufrió situaciones de violencia y discriminación. “Me trataron mal los chicos porque no podía decir nada yo”, contó. Con el paso del tiempo, también comenzó a percibir que existía algo que no encajaba en su historia familiar.
La revelación llegó muchos años después, cuando Gabriela ya se había jubilado y regresó a Buenos Aires para visitar a sus familiares de crianza. Fue allí donde un primo le contó que había sido apropiada. “Yo nunca pensé que fui apropiada hasta que me jubilé y vine a Buenos Aires a ver mis primos de corazón aquí y mi primo me cuenta”, explicó. Según contó, la noticia provocó un fuerte impacto emocional y necesitó un largo proceso para comenzar a asimilarla.
A partir de entonces comenzó una investigación que combinó documentos familiares, fotografías, testimonios y pruebas genéticas. “La cosa que me ayudó más en la búsqueda es el ADN, armar los árboles”, señaló. Gabriela contó que construyó dos grandes árboles genealógicos, uno en Estados Unidos y otro en Argentina, con el objetivo de encontrar los puntos de conexión entre ambas ramas familiares.
La búsqueda también la llevó a realizarse pruebas en distintos laboratorios y a estudiar cómo interpretar la información genética. “Uno tiene que aprender del ADN, cómo funciona, tenés que aprender cómo analizarlo”, sostuvo. Para ella, las pruebas por sí solas no alcanzan y deben complementarse con una investigación minuciosa.
En ese proceso, además, encontró personas que fueron fundamentales para avanzar. Entre ellas estuvo la entrevistadora, con quien había establecido contacto a través de las redes sociales y con quien desarrolló una amistad durante la búsqueda. Gabriela destacó especialmente el acompañamiento de quienes atraviesan experiencias similares y dejó un mensaje para quienes todavía intentan reconstruir sus orígenes: “Si recién conocen que no son hijos propios, sí va a ser duro y duele y confunde, pero tengan fe y encuentren personas que los pueden acompañar”.
La investigación genética permitió finalmente reconstruir distintos vínculos de su familia biológica. Gabriela encontró primero a un primo segundo y posteriormente pudo establecer conexiones con un sobrino y con quien resultó ser su media hermana. El proceso estuvo acompañado por dudas y temores, ya que cada nuevo contacto podía abrir historias familiares desconocidas.
Tras realizar nuevos estudios de ADN, llegó el momento de confirmar el vínculo con su familia de origen. Gabriela destacó la importancia de las conexiones que se fueron produciendo durante el camino y de las personas que colaboraron de manera desinteresada. “Era necesario conocernos. Era necesario”, expresó al recordar cómo distintos encuentros terminaron siendo piezas fundamentales para llegar hasta su madre biológica.
Durante el primer encuentro, Gabriela pudo conocer a varios integrantes de su familia de origen y encontró un parecido físico que la impactó especialmente. También pudo formular algunas preguntas a su madre biológica, aunque todavía quedaron muchas respuestas pendientes. “Yo le pregunté a mi mamá biológica, ¿en qué mes nací? Dijo que no recordaba. Le pregunté quién era mi papá y me dice que no se acuerda”, contó.
La entrevistada permanecerá en Argentina hasta octubre y continuará intentando profundizar el vínculo con su familia. Para hacerlo tuvo que realizar un importante esfuerzo económico, utilizando parte de su jubilación para sostener su estadía. “Es una inversión en mí misma”, explicó. Aun así, aseguró que lo considera necesario para conocer su origen y completar una parte de su historia personal que permaneció incompleta durante décadas.
Gabriela también habló del impacto que tuvo la búsqueda en su propia vida y en sus vínculos personales. “Te transformas. Yo desde que me enteré dije, ‘A mí no me va a controlar nadie’”, afirmó. Según explicó, descubrir la verdad sobre su origen modificó su manera de relacionarse con su historia y con las personas que la rodeaban. (www.REALPOLITIK.com.ar)