Los nombres del petróleo de las Islas Malvinas que ponen a prueba las sanciones de Milei
Por Luciano Barroso
Ezequiel Lopardo, secretario General de la Corriente Nacional Nuestra Patria, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y analizó el discurso de Javier Milei, la agenda de soberanía y los desafíos que enfrenta el campo nacional y popular. En ese marco, sostuvo que existe un “despertar nacional” que la dirigencia todavía no logró interpretar y reclamó avanzar hacia una nueva etapa política.
Al referirse a la reivindicación de la soberanía que apareció en el discurso presidencial, Lopardo consideró que el Gobierno tomó una bandera que ya estaba siendo expresada por la sociedad. “Me parece que viene habiendo un despertar nacional de mucho antes, que todavía la política no lo decodificó como corresponde”, afirmó. Y agregó que ese proceso se manifestó en distintos acontecimientos y continúa vigente en la sociedad.
En esa línea, cuestionó que la dirigencia política no haya sabido ocupar ese espacio y planteó que el oficialismo aprovechó esa situación. “Ante una vacancia que misteriosamente la dirigencia política nuestra no la agarró, la agarró el gobierno”, señaló. Para Lopardo, la respuesta debe ser disputar ese terreno desde una perspectiva nacional, vinculando soberanía con producción, recursos y condiciones de vida.
El dirigente de Nuestra Patria sostuvo que la cuestión Malvinas puede funcionar como un eje ordenador de una propuesta política más amplia. “Yo creo que Malvinas es un programa en sí porque agarra y puede desenvolver un montón de elementos que tienen que ver con la justicia social, la soberanía política y la independencia económica”, expresó. En ese sentido, planteó que la soberanía no puede quedar reducida a una consigna abstracta.
También vinculó esa discusión con la situación de Tierra del Fuego y el desarrollo territorial. “Si hay algo que tienen el pueblo chileno, los gobiernos chilenos, fue siempre expandirse hacia el sur y hacia su pretensión del Atlántico. Nosotros lo que hemos hecho en estos años fue nada más que retroceder”, sostuvo. Para el dirigente, poblar y producir forman parte inseparable de una política soberana.
Lopardo también cuestionó al campo nacional y popular por no haber logrado construir todavía un discurso capaz de interpelar al electorado en el actual contexto. “El problema es que nosotros todavía no encontramos un discurso para este tiempo por la positiva”, afirmó. Según su análisis, Milei consiguió canalizar por la negativa una parte del descontento social y político existente.
Frente a ese escenario, planteó que la respuesta debe ser una convocatoria amplia que exceda las estructuras partidarias tradicionales. “Me parece que el discurso en este tiempo está en la unidad nacional. El pueblo está pidiendo la unidad nacional”, sostuvo. Y remarcó que el objetivo debería ser construir una alternativa que no se limite a cuestionar al gobierno, sino que pueda presentar un proyecto concreto para los problemas cotidianos de la población.
En otro tramo de la entrevista, el dirigente cuestionó que la discusión política quede concentrada en las candidaturas y las internas partidarias. “Si seguimos debatiendo lugares en las listas y no proyecto y programa, nutrir a la militancia y nutrir al pueblo con una dirección y una idea de decir, tenemos algo para ofrecer y algo para proponer”, afirmó. Para Lopardo, esa ausencia abre nuevamente la puerta a figuras externas al sistema político.
En ese sentido, puso el foco en las necesidades concretas de los sectores populares. “Nuestros pueblos, nuestros compañeros en los barrios necesitan saber si va a poder arreglar el techo que se le llueve, si va a poder darle de comer al pibe y de qué forma”, expresó. Para el dirigente, recuperar la confianza social requiere que la política vuelva a demostrar que puede ofrecer respuestas concretas y mejorar las condiciones de vida.
Lopardo también advirtió que los cambios tecnológicos obligan a repensar las relaciones laborales y el papel del Estado. “En este tiempo de IA, de robótica, pensar qué van a hacer los muchachos que hacen Rappi, los que viven de la changa, es el 60 por ciento de la población activa laboral hoy”, planteó. En su visión, la política debe anticiparse a un escenario en el que muchas actividades podrían ser reemplazadas.
A partir de ese diagnóstico, reclamó una discusión más profunda sobre el modelo de país. “Eso implica un cambio de Constitución Nacional, un cambio en el paradigma de lo que significa el Estado y lo que significa la vida”, sostuvo. Y planteó una pregunta de fondo sobre el futuro: “¿Cuál es el ordenador? si el ordenador va a ser siempre el trabajo y el salario o puede haber un ordenador que tenga que ver con el buen vivir”.
El dirigente también ubicó la discusión argentina dentro de una transformación mundial marcada por la tecnología y el avance de grandes empresas. “Se terminó el mundo que nosotros conocíamos. No existe más ese mundo”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que los movimientos políticos deben discutir cuál será el lugar del ser humano y qué derechos tendrá frente a las nuevas formas de poder económico y tecnológico.
Finalmente, Lopardo insistió en que la construcción de una alternativa requiere dejar atrás las disputas internas y priorizar un proyecto colectivo. “Me parece que hay que construir o trazar y hay que convocar a un encuentro de unidad nacional”, afirmó. Y cerró con una advertencia sobre la urgencia del momento: “El pueblo se pudre y mientras tanto, se nos desintegra la sociedad, se nos disuelve la nación. No hay tiempo, es ahora”. (www.REALPOLITIK.com.ar)