Caso Tini Stoessel: la trama societaria que se reordenó antes de Futttura Tour
Por Martín Carrizo
Estados Unidos autorizó la posible venta a la Argentina de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk reacondicionados por un monto estimado de hasta 140 millones de dólares, incluidos repuestos, entrenamiento y servicios de apoyo. La información fue difundida oficialmente por Washington, mientras que el ministerio de Defensa argentino todavía no publicó precisiones propias sobre las condiciones contractuales de la operación.
El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, hizo pública la autorización para la venta de los UH-60L Black Hawk, una aeronave por la cual sectores del Ejército tienen especial interés para reemplazar a los veteranos UH-1H —gran parte modernizados al estándar Huey II— del Comando de Aviación.
El paquete contempla un lote inicial de cuatro aeronaves y podría constituir el primer paso de una planificación más amplia, que en ámbitos especializados proyectan en hasta veinte unidades. El Departamento de Estado dio su visto bueno mediante el sistema FMS —programa de ventas militares al extranjero— y notificó al Congreso de Estados Unidos para su correspondiente revisión.
La propuesta incluye dos motores T700-GE-701D, equipos de comunicaciones, sistemas auxiliares de combustible, elementos para búsqueda y rescate y combate de incendios, herramientas, documentación técnica, repuestos y entrenamiento para las futuras tripulaciones. El contratista principal es Sikorsky, reconocido fabricante de helicópteros que forma parte de Lockheed Martin. Estas aeronaves cubrirían el vacío de transporte medio generado tras la baja de los SA 330 Puma y AS 332 Super Puma.
Los Black Hawk ofrecidos son aeronaves de segunda mano. Así lo señaló el propio embajador Lamelas: “La Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias”.
El monto máximo estimado de 140 millones de dólares corresponde al paquete completo integrado por las cuatro aeronaves, los motores adicionales, el equipamiento, la capacitación y el apoyo logístico. Sin embargo, el ministerio que conduce Carlos Presti debería informar el valor definitivo, las condiciones de financiamiento, el cronograma de entrega y el costo previsto para sostenerlas operativas.
Un aspecto sobre el cual pocos reparan es que la venta se inserta en la estrategia de Estados Unidos para la región, orientada a que las Fuerzas Armadas de los países aliados sean funcionales a determinados objetivos de seguridad de Washington. Según el comunicado estadounidense, las aeronaves contribuirán a fortalecer “la capacidad de la Argentina para hacer frente a las amenazas actuales y futuras”, mediante capacidades adicionales para la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen transnacional y la asistencia humanitaria y respuesta ante desastres.
Vale la pena recordar que la legislación argentina distingue con claridad la defensa nacional de la seguridad interior y restringe la participación de las Fuerzas Armadas en tareas policiales, salvo los supuestos excepcionales y de apoyo expresamente contemplados por las normas vigentes.
La comunicación sobre los UH-60L también recuerda la política de Washington durante la Guerra Fría. Funcionarios estadounidenses señalaron que la transferencia de estos equipos militares “no alterará el equilibrio militar básico en la región”, una fórmula habitual en las operaciones FMS que, al mismo tiempo, expone la voluntad norteamericana de orientar las políticas de seguridad regionales de acuerdo con sus propios intereses y condicionamientos políticos.
Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias.
— Embajador Peter Lamelas (@USAmbassadorARG) September 10, 2026
No es solo equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas.
Seguimos trabajando junto a la Argentina para…
La Aviación del Ejército fue creada en 1956 y empleada en operaciones de contrainsurgencia durante el Operativo Independencia, desarrollado en 1975 en la provincia de Tucumán contra elementos armados del Ejército Revolucionario del Pueblo.
En 1982, los elementos del Comando de Aviación del Ejército fueron desplegados en un conflicto convencional. Un total de diecinueve aeronaves realizaron operaciones de enlace, transporte y evacuación sanitaria en condiciones extremas. Las fuerzas británicas derribaron un helicóptero Puma que participaba de una misión de rescate destinada a los náufragos del pesquero Narwal. En el ataque murieron los tenientes primeros Mario Roberto Fiorito y Juan Carlos Buschiazzo y el cabo primero Raúl Di Motta.
Los problemas presupuestarios impidieron reemplazar el material perdido, especialmente los valiosos Chinook de transporte pesado. Desde entonces, gran parte de la flota de helicópteros quedó concentrada en los Bell UH-1H.

La Aviación del Ejército está organizada en una agrupación de aviación con asiento en Campo de Mayo, integrada por el Batallón de Helicópteros de Asalto 601, el Escuadrón de Aviación de Exploración y Ataque 602, el Batallón de Aviación de Apoyo de Combate 601, el Escuadrón de Aviación de Apoyo 604 y el Batallón de Abastecimiento y Mantenimiento de Aeronaves 601. En el interior del país, las diferentes brigadas cuentan con secciones de Aviación.
El Ejército también posee aeronaves de ala fija, entre ellas aviones C-212, Twin Otter, Cessna 208 y un Citation destinado al transporte VIP. Asimismo, opera un Diamond DA-62 MPP para tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Las capacidades actuales de la Aviación del Ejército son limitadas. La flota de UH-1H —en buena medida modernizada al estándar Huey II— apenas permite transportar una compañía de asalto aéreo. La falta de helicópteros medios y pesados condiciona, por ejemplo, las operaciones destinadas al traslado de unidades de artillería e ingenieros, así como la participación en la Campaña Antártica.
Otro vacío es la ausencia de un helicóptero con capacidad específica de ataque. En 2001, durante la gestión del general Ricardo Brinzoni, se impulsó la posible transferencia de helicópteros AH-1 Cobra, pero la iniciativa quedó frustrada por la crisis económica y las restricciones presupuestarias. Actualmente, la unidad de exploración y ataque opera con Bell 206, un medio que satisface sólo parcialmente las capacidades requeridas.
También continúa pendiente el desarrollo y empleo sistemático de aeronaves no tripuladas. Los avances en esta materia en la Argentina, más allá de algunos prototipos y adquisiciones de pequeña escala, mantienen un ritmo demasiado lento frente a la velocidad con la que evolucionan los conflictos modernos.
La flota de helicópteros está llegando al final de su vida útil y necesita un reemplazo urgente. Pero antes resulta indispensable definir qué tipo de Ejército requiere la Argentina, para luego determinar los medios necesarios y garantizar los recursos para su operación y mantenimiento.

En una fuerza con recursos limitados como el Ejército Argentino, el presupuesto constituye un condicionante decisivo al momento de seleccionar material, junto con los ambientes geográficos del país y las misiones que deberá desempeñar.
Entre los candidatos evaluados estuvieron el Airbus AS 532 Cougar, cuya logística es conocida por el personal militar argentino, aunque sus inspecciones mayores deben realizarse en fábrica, con los costos y condicionamientos políticos que ello implica; el Bell 412 EPI, con prestaciones similares a las del Bell UH-1H; y el italiano AW149.
Este último generó interés en el Ejército por sus capacidades para operaciones nocturnas, su velocidad de crucero de 167 nudos, su techo de servicio de 20 MIL pies, la posibilidad de transportar doce soldados y su alto nivel de disponibilidad. Además, puede ser configurado para misiones de asalto aéreo, evacuación médica, transporte y apoyo a la Campaña Antártica.
Finalmente aparece el UH-60L Black Hawk, una plataforma con miles de unidades fabricadas, utilizada en numerosos países y probada extensamente en combate. Al igual que el AW149, puede ser plegado y transportado en un avión C-130H Hércules.
En 2019 trascendió que la empresa italiana Leonardo había ofrecido 24 helicópteros AW149 nuevos por alrededor de 20 millones de dólares cada uno, con un costo de hora de vuelo estimado en 1.800 dólares. Sikorsky, por su parte, planteaba valores de entre 24,5 y 26 millones de dólares por unidad y un costo operativo cercano a los 2.300, también en moneda extranjera, por hora. Según las cifras difundidas entonces, la aeronave italiana ofrecía ventajas al evaluar el costo total de su ciclo de vida.

Ambas compañías habían presentado propuestas de compensación industrial —offset— que incluían la instalación de talleres y centros de simulación, transferencia de tecnología para el mantenimiento en FAdeA e incluso la posibilidad de realizar el montaje final de algunas aeronaves en el país. Por razones políticas y presupuestarias, todo quedó en la anécdota.
La selección del Black Hawk parece obedecer también a razones políticas y al alineamiento estratégico del gobierno de Javier Milei con Washington, sin que ello implique desconocer las capacidades y prestaciones de la plataforma. Una vez más, el ministerio de Defensa deja de lado las pautas establecidas por la resolución 1612/2022 para los acuerdos de compensación productiva.
Una política de compensaciones industriales podría beneficiar a la estatal FAdeA, que dispone de amplias instalaciones y personal capacitado. También contribuiría a reducir su déficit operativo, evitar la pérdida de mano de obra calificada y obtener certificaciones que le permitan ofrecer servicios de mantenimiento a terceros.
No se discute la necesidad de modernizar la Aviación del Ejército, cuyo material tiene un valor decisivo en tareas de apoyo a la comunidad, combate contra incendios, búsqueda, rescate y evacuación sanitaria. Sin embargo, en un contexto marcado por la escasez de recursos, los problemas de la obra social militar y las dificultades de mantenimiento del hospital Militar, resulta razonable preguntarse cómo se garantizará la disponibilidad y operatividad de los UH-60L reacondicionados que podrían llegar al país.
La compra de una plataforma no termina con su incorporación. Sin presupuesto sostenido, repuestos, entrenamiento, infraestructura y capacidad nacional de mantenimiento, el nuevo “helicóptero fantástico” corre el riesgo de transformarse en otra costosa promesa de modernización. (www.REALPOLITIK.com.ar)