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Por Antonio D'Eramo
Mientras el gobierno británico utiliza desde hace años la Expo Prado de Montevideo para promocionar la ocupación de las islas Malvinas, una editorial argentina continúa esperando la oportunidad de llevar al mismo escenario una herramienta educativa construida desde la defensa de la soberanía nacional.
Se trata de Malvinas, el juego, una creación de El Equipo Azul, editorial de Paraná dirigida por Iván Taylor. La propuesta incluye la guerra de 1982 dentro de un abordaje más amplio, que también recorre la historia, la identidad, los recursos naturales, la economía y el futuro del archipiélago desde una perspectiva argentina.
El proyecto nació después de una investigación realizada por Taylor en el marco de la diplomatura en Malvinas, Atlántico Sur y Antártida, organizada por la Universidad de Buenos Aires y la Red Argentina de Profesionales para la Política Exterior. Según el relevamiento, hacia finales de 2023 existían diecisiete juegos originales sobre Malvinas en el mundo, pero ninguno había sido publicado por una editorial argentina. Once eran británicos y ocho proponían, directamente, desplazar posiciones argentinas sobre el tablero.

En junio de 2023, Taylor viajó a la Cancillería y presentó durante tres horas el juego y su investigación ante el área que entonces conducía Guillermo Carmona, secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur durante el gobierno de Alberto Fernández. Allí también advirtió sobre la presencia isleña en Expo Prado y ofreció participar voluntariamente de un espacio argentino para enseñar el juego y explicar la posición nacional.
No existió una solicitud administrativa ni una negativa formal. La editorial recibió en diciembre de ese año un aval de Cancillería, pero la propuesta de llevar el juego a Uruguay nunca se concretó. El dato expone una dificultad más profunda de la política argentina: abundan las declaraciones sobre Malvinas, pero faltan herramientas para disputar el sentido común fuera de nuestras fronteras.
Taylor no busca convertir la historia en una pelea partidaria ni ajustar cuentas con funcionarios de una gestión anterior. Su objetivo sigue siendo participar. “Nos interesa más encontrar los medios para estar en esa instancia”, explicó a REALPOLITIK. El ofrecimiento continúa sobre la mesa: viajar con materiales sobre Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur, instalarse en Expo Prado y contarles a sus miles de visitantes la posición argentina.
La propuesta cobra otra dimensión luego de que este medio revelara la estructura sostenida por el gobierno isleño en Montevideo. Desde la embajada británica funciona una asesora dedicada a promover negocios, organizar actividades, captar contactos políticos y respaldar la llamada “autodeterminación” de los habitantes implantados por el Reino Unido. La participación en Expo Prado forma parte de esa estrategia de diplomacia pública.
Frente a ese despliegue, la Argentina carece de una respuesta cultural sostenida. El gobierno de Alberto Fernández dejó pasar la propuesta y la administración de Javier Milei todavía tiene la posibilidad de recuperarla. Según el creador del juego, no se trata de repartir culpas entre partidos, sino de comprender que la defensa de la soberanía exige continuidad, presencia territorial y políticas de Estado.
Malvinas, el juego fue creado por Iván Taylor, con diseño de Mariana Licursi e ilustraciones de Mario Milocco. La propuesta ya ingresó a imprenta después de avanzar con esfuerzo propio, reconocimientos institucionales y el respaldo de quienes acompañaron su preventa.
El equipo también desarrolló Antártida Argentina: Misión Soberana, creado por Taylor, con diseño de Licursi, ilustraciones de Milocco y producción de Ivy Perrando Schaller. El juego, dedicado a la logística de la campaña antártica de verano, fue probado por una dotación de las Fuerzas Armadas en la Base Marambio.

Malvinas, el juego ya ingresó a imprenta. Sus creadores no reclaman exclusividad ni pretenden representar oficialmente al Estado argentino: ofrecen una herramienta para ocupar un espacio que hoy aprovecha solamente la estrategia británica.
La soberanía no se defiende únicamente con discursos cada 2 de abril. También se construye en las escuelas, las universidades, las ferias internacionales y hasta alrededor de un tablero. Mientras Londres lo entiende y actúa en consecuencia, la Argentina todavía está a tiempo de dejar de mirar desde afuera. (www.REALPOLITIK.com.ar)