El gobierno de Bruno Pogliano presupuestó para 2026 más de 155 millones de pesos en partidas vinculadas directa o indirectamente con publicidad y promoción. Sin embargo, la documentación disponible no permite conocer cuánto dinero se gastó hasta ahora, quiénes fueron los beneficiarios ni qué criterios se utilizaron para distribuirlo.
El número surge del presupuesto 2026 de la municipalidad de El Bolsón, que autorizó gastos por 28.553 millones de pesos. Dentro de ese universo aparecen 59 millones para “Publicidad y propaganda” en la secretaría de jefatura de Gabinete, otros 20 mil pesos bajo la misma denominación en la Junta Electoral y 96.075.000 pesos para el Programa de Promoción Turística.
La suma alcanza los 155.095.000 pesos. No significa que todo ese dinero ya haya sido gastado ni que la totalidad del programa turístico se destine a pauta. Significa que el municipio abrió distintas vías presupuestarias desde las cuales pueden financiarse campañas, contenidos, difusión, eventos y acciones promocionales, aunque sin rendir públicamente su utilización.
La primera “canilla” es la partida directa de publicidad y propaganda administrada por la Jefatura de Gabinete, encabezada por Adriana del Agua. Con 59 millones de pesos, concentra prácticamente toda la pauta identificada expresamente en el presupuesto municipal.
La segunda aparece en la Junta Electoral. Su monto, de apenas 20 mil pesos, resulta marginal, pero confirma que la publicidad no está concentrada en una única jurisdicción presupuestaria.
La tercera es el Programa de Promoción Turística, dotado con 96.075.000 pesos. Esta partida puede incluir actividades que no constituyen publicidad tradicional, como participación en ferias, organización de eventos, folletería, producción audiovisual, traslados o campañas digitales. Precisamente por esa amplitud resulta indispensable conocer su ejecución desagregada.
La cuarta vía es la Agencia de Turismo El Bolsón (ATEB), creada mediante la ordenanza 113/2025 publicada en el Boletín Oficial municipal 189. El organismo fue constituido como una entidad autárquica, descentralizada y con patrimonio propio, también presidida por Del Agua.
La normativa habilita a ATEB a recibir partidas del presupuesto municipal, aportes provinciales y nacionales, donaciones, subsidios, ingresos provenientes de publicidad y auspicios, porcentajes de fondos turísticos, recaudación de eventos, concesiones, cánones y permisos. No se encontró, dentro de la documentación publicada por el gobierno de Pogliano, un detalle consolidado que permita determinar cuánto dinero recibió la agencia durante 2026 y cómo lo utilizó.
El problema no es solamente cuánto se presupuestó, sino qué información puede consultar cualquier vecino. Los boletines oficiales difundidos durante 2026 contienen ordenanzas, resoluciones y actos institucionales, pero no ofrecen un registro integral de órdenes de publicidad, facturas, montos pagados, campañas realizadas y medios contratados.
La sección del Sistema de Contralor municipal tampoco presenta informes actualizados que permitan reconstruir la ejecución de estas partidas durante 2026. Por lo tanto, existe una diferencia sustancial entre conocer el límite autorizado en el presupuesto y saber cuánto dinero salió efectivamente de las cuentas públicas. Sobre todo considerando que no siempre ambos montos suelen coincidir.
Para transparentar el circuito, el municipio debería publicar las órdenes de publicidad y contratación, los proveedores y medios beneficiados, los montos comprometidos, devengados y pagados, las fechas de cada campaña, las facturas respaldatorias y los informes de ejecución de ATEB y del Programa de Promoción Turística.
La falta de esa información impide controlar si la pauta fue distribuida con criterios objetivos, si hubo concentración en determinados medios o proveedores y si los servicios contratados efectivamente se prestaron.
Mientras esos documentos no aparezcan, la administración de Pogliano exhibe cuánto dinero puede utilizar, pero mantiene fuera del acceso público el dato central: quién cobra, cuánto cobra y por qué. En El Bolsón están identificadas las “canillas”; lo que todavía no puede seguirse es el recorrido del dinero. (www.REALPOLITIK.com.ar)