Esteban Castro, exsecretario General de UTEP, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y analizó la situación social y política del país, el rol de la Iglesia y la necesidad de reconstruir una alternativa desde los barrios. En ese marco, sostuvo que la fe y la militancia no deben pensarse por separado: "El 7 de agosto de 2016 dijimos que el pueblo no separa la fe de la lucha porque no se separa la fe de la vida".
El dirigente social explicó que esa concepción atraviesa buena parte de sus actividades territoriales y remarcó que la lucha también aparece en la vida cotidiana de las familias. "La lucha a veces se empieza colectivamente y a veces, como en este momento, hay acciones colectivas, pero también está la lucha familiar de aquel que está haciendo 4 o 5 trabajos para poder vivir, está luchando", señaló.
Castro también destacó el vínculo que construyó el papa Francisco con los movimientos populares y reivindicó sus planteos sobre la economía popular. "El Papa, en Bolivia, en el Vaticano, dijo cosas maravillosas sobre la economía popular, y en Bolivia planteó que el futuro estaba en nuestras manos, pero que no nos teníamos que convertir en élite", recordó. En esa línea, sostuvo que la unidad entre fe y militancia constituye una herramienta central para afrontar la crisis.
Al analizar la actualidad del peronismo, el dirigente planteó una autocrítica sobre los años de crecimiento económico y cuestionó que aquella etapa no haya incorporado con mayor fuerza una dimensión espiritual. "Yo siempre planteo, nosotros con Néstor y Cristina vivíamos mejor, te lo dice cualquier compañero de un barrio popular que vivió esa época, te dice, vivíamos bien, teníamos laburo, llegábamos a fin de mes", afirmó.
Sin embargo, Castro consideró que ese proceso también tuvo limitaciones que deberían ser revisadas. "Desde mi punto de vista, aunque ya pasó el tiempo, yo creo que ahí faltó cristianismo, faltó la fe", expresó, antes de advertir sobre una idea de progreso asociada exclusivamente al consumo. Para el ex dirigente de UTEP, esa ausencia contribuyó a que determinados discursos neoliberales pudieran instalarse con mayor facilidad.
Al comparar el escenario actual con los años 90, Castro señaló que existen diferencias importantes vinculadas con las nuevas formas de trabajo, aunque también observó similitudes en el deterioro social. "Yo creo que ahora hay una velocidad distinta, pero también hay una dificultad para juntarse, ya sea en el barrio, en el café, donde sea, para discutir estas cosas", sostuvo.
En ese sentido, puso el foco en la fragmentación social y en el impacto que tienen las nuevas modalidades laborales. "Está más difícil la lucha colectiva, yo por lo menos lo veo así. Ahora, a nosotros, te digo, del 90 al 95 nos costaba muchísimo juntarnos a charlar de política en los barrios", explicó. Frente a esto, reivindicó una idea promovida por Francisco: "Tenemos que tener estrategias de lo que planteaba Francisco, que es la cultura del encuentro, encontrarse para compartir la vida y para discutir".
Castro también alertó sobre el deterioro del mercado laboral y el crecimiento del denominado politrabajo. "La situación laboral, de la cual se habla poco, y me parece central, el tema salarial, el tema del politrabajo, las dificultades que tenemos para tener derechos laborales, los trabajadores en general que tienen de 40 años para abajo, es realmente alarmante", afirmó.
El ex secretario general de UTEP cuestionó además el avance de actividades económicas que, según su mirada, profundizan la vulnerabilidad en los barrios. "Te están obligando a desarrollar una economía que es una economía antipopular. Contraria a los intereses que tendría que tener el pueblo", sostuvo. Entre los fenómenos que mencionó se encuentran el juego online, los créditos usureros y distintas formas de precarización.
En particular, describió el impacto de la usura sobre las familias que recurren a préstamos para cubrir necesidades básicas. "Y un poco también la desesperación de las personas que tienen que acudir a sacar créditos usureros para a veces comprar la garrafa o para que no le corten la luz", relató. Para Castro, esta dinámica configura "una economía de la delincuencia" que profundiza la angustia de quienes ya se encuentran en una situación económica crítica.
Finalmente, Castro sostuvo que existe un sector creciente de la sociedad que cuestiona al Gobierno, pero advirtió que todavía no aparece una propuesta capaz de canalizar ese descontento. "El problema es que todavía desde el lugar que nos toca a nosotros no hemos hecho síntesis sobre un proyecto que genere trabajo, un proyecto de producción, de trabajo, de una Argentina con un fuerte mercado interno", planteó.
En ese sentido, llamó a construir una propuesta que combine producción, empleo y defensa de los recursos nacionales, pero también esperanza. "Por eso se necesita mucha militancia y mucho debate", afirmó, y agregó una de las principales definiciones de su análisis: "Eso es una oportunidad, pero también un desafío, porque hay que proponer cosas que le den esperanza a nuestro pueblo, y eso parece que está difícil". (www.REALPOLITIK.com.ar)