El exjefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y analizó la eventual visita del Papa a la Argentina, el escenario político nacional, las dificultades del peronismo para construir una alternativa y la política del gobierno sobre Malvinas. En ese marco, sostuvo que la llegada del pontífice podría representar un costo político para la administración de Javier Milei.
Ibarra consideró que la cuestión central de una eventual visita papal no estará solamente en los lugares que Francisco decida recorrer, sino en el contenido de sus mensajes. “El tema es que no es tanto a dónde vaya o dónde deje de ir, sino lo que diga el Papa”, afirmó, y remarcó que allí aparecerá la cuestión social, especialmente frente a los cuestionamientos que la Iglesia argentina viene realizando sobre las políticas oficiales.
En esa línea, planteó que el Gobierno podría quedar expuesto frente a los planteos del pontífice. “Lo que el Papa puede cuestionar, y en mi opinión va a cuestionarlo, es el rol del Estado o de su gobierno frente a esas crisis sociales”, sostuvo. Para Ibarra, la diferencia está en la actitud que adopta un gobierno frente a la pobreza y la desigualdad: “Una cosa es un gobierno que diga yo no me meto y sálvese quien pueda, y el Estado no va a intervenir, que es un poco lo que dice este gobierno”.
El exjefe de Gobierno porteño también remarcó que la situación social podría convertirse en un punto de tensión durante la visita. “Hay una crisis social pero la actitud del gobierno es diferente”, señaló, al tiempo que destacó que la Iglesia Católica argentina viene cuestionando que el Estado permanezca al margen de las dificultades de amplios sectores de la población. “Esto es lo que la Iglesia Católica le está criticando a este gobierno, y es lo que el Papa puede criticar”, agregó.
Al referirse al escenario político nacional, Ibarra describió a un peronismo atravesado por múltiples sectores y liderazgos. “Yo veo un peronismo muy dividido, y no en dos partes, en varias partes, porque juegan su rol los gobernadores, juega su rol el kirchnerismo, juega su rol Axel Kicillof”, explicó. Según su mirada, esta fragmentación dificulta que la oposición pueda capitalizar el descontento existente con la gestión de Milei.
En ese sentido, advirtió que el espacio opositor enfrenta una dificultad para transformar el malestar social en una alternativa electoral concreta. “Me parece que hay una situación interna dentro del peronismo que le impide recoger los frutos del descontento o del profundo descontento social”, afirmó. Y agregó: “Veo un grado de dificultad en organizar a ese movimiento popular, a esa oposición, en algo que vaya brindando certeza de mayorías hacia las próximas elecciones”.
Ibarra sostuvo que todavía existe margen para ordenar el escenario y planteó incluso la posibilidad de recurrir a elecciones internas. “Creo que hay que superar esa tensión interna, resolverla incluso con elecciones internas, porque cualquiera de los candidatos va a ser mejor que cuatro años más de gobierno de Milei”, expresó. Al mismo tiempo, pidió que las diferencias puedan resolverse rápidamente y sin rupturas: “Deseo que se terminen de la forma que sea y civilizadamente lo más rápido posible”.
Uno de los puntos más duros de la entrevista estuvo relacionado con la política del gobierno nacional respecto de Malvinas. Ibarra cuestionó el cambio de discurso oficial y acusó a la administración de Milei de utilizar la cuestión durante el escenario electoral. “A mí me produce cierto asco la manipulación que ha hecho el gobierno del tema Malvinas”, manifestó, antes de enumerar distintas decisiones y declaraciones oficiales que, a su entender, contradicen la actual reivindicación de la soberanía argentina.
El exjefe de Gobierno porteño también cuestionó la expectativa de que Donald Trump pueda modificar la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido en favor de la Argentina. “Trump jamás va a quebrar su relación geopolítica con Gran Bretaña por Argentina, nunca, olvidémonos de eso”, afirmó. En ese sentido, calificó de “una ingenuidad impresionante” creer que una declaración del mandatario estadounidense pueda implicar un cambio sustancial en la cuestión Malvinas.
Finalmente, al analizar la política porteña, Ibarra cuestionó una eventual alianza entre sectores del peronismo y Horacio Rodríguez Larreta y reivindicó su propia gestión al frente de la Ciudad. “Yo estoy militando para seguir levantando esas banderas que son de lucha, son banderas que nos motivan a seguir, a juntarnos y que no son banderas de claudicación”, sostuvo. Y recordó: “Donde nosotros hicimos mucha obra pública, tres líneas de subtes a la vez, en el momento en que me destituyeron. Donde no nos endeudamos en un solo dólar”. (www.REALPOLITIK.com.ar)