Sebastián Guastavino, delegado de la empresa Dorada SA, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el conflicto que atraviesa la planta de Llavallol, donde los trabajadores denuncian el cierre de la fábrica y reclaman por la continuidad de sus puestos laborales. La situación afecta a unos 30 trabajadores efectivos, mientras esperan una audiencia ante el ministerio de Trabajo bonaerense. El conflicto fue reportado también por medios especializados, que consignaron el anuncio de cierre de la planta.
El delegado explicó que el conflicto comenzó luego de que los trabajadores detectaran movimientos dentro de la planta. "Nosotros nos empezamos a organizar al ver un vaciamiento de la planta y empezamos a ver que se estaban llevando las cosas", señaló Guastavino, quien agregó que mantenían un acuerdo con la empresa hasta diciembre.
Según relató, la situación se agravó durante el fin de semana, cuando los empleados se encontraron con un cartel que informaba el cierre de la fábrica. "La empresa no nos dice nada, nos prohíbe la entrada, no nos deja entrar ni siquiera a sacar nuestras pertenencias, no nos permite ingresar directamente a nadie", afirmó el representante de los trabajadores.
Guastavino detalló que mientras los empleados de Dorada S.A. permanecen afuera de la planta, personal tercerizado continúa ingresando para realizar tareas de mantenimiento y seguridad. "Lo que ellos están haciendo es entrar como siempre y están haciendo lo que es lo que la tarea que ellos realizaban, que era básicamente mantenimiento de la planta", explicó.
En relación con los trabajadores afectados, el delegado precisó que son alrededor de 30 los empleados efectivos que permanecen a la espera de una definición. "Somos 40, pero había unos par de chicos que todavía no lo habían efectivizado, pero efectivos somos alrededor de 30 personas", indicó.
El dirigente sindical sostuvo que el cierre no era un escenario que los trabajadores esperaran encontrar de manera inmediata, ya que hasta pocos días antes la planta continuaba produciendo. "Tenía una buena relación con la empresa. Hasta el día jueves produjimos, hicimos producción y después del el jueves al mediodía terminamos la producción", relató.
Según Guastavino, las primeras señales de alarma aparecieron cuando la empresa comenzó a trasladar mercadería fuera de la planta. "Lo que nos empezó a despertar sospecha y alarmarnos fue cuando empezaron dos semanas atrás a alquilar un depósito y llevarse la mercadería que íbamos produciendo, sacarlos de la cámara que tenemos acá en la planta y llevarlo a un depósito", sostuvo.
El delegado recordó que los trabajadores ya habían atravesado una situación similar en años anteriores y que, tras gestiones sindicales y del gobierno bonaerense, habían conseguido retomar la actividad. "En el año 2024 pasamos algo similar, que cerraron las puertas diciembre y junto a un gran esfuerzo de la provincia de Buenos Aires y junto al sindicato pudimos hacer reabrir la planta", recordó.
En ese contexto, Guastavino puso el foco en la incertidumbre que atraviesan los trabajadores y sus familias. "Es un panorama horrible. La incertidumbre de no saber qué va a pasar el próximo mes y con esta situación que estamos atravesando, la verdad que es angustiante", expresó.
Actualmente, los trabajadores realizan un acampe frente a la fábrica mientras aguardan una posible audiencia con las autoridades laborales. "Estamos dispuestos a defender nuestras fuentes de trabajo y la idea es mantener la fuente de trabajo de cada uno de los trabajadores que participa y pertenece a la empresa", afirmó el delegado.
Finalmente, Guastavino vinculó el conflicto con el contexto económico y las políticas nacionales, aunque remarcó que el objetivo inmediato de los trabajadores es sostener sus empleos. "Nosotros vemos una situación y una realidad que está atravesando a todos los argentinos, que es la de que la gran mayoría está pasando un momento muy difícil y eso se debe a las políticas que se vienen aplicando en este gobierno", manifestó. (www.REALPOLITIK.com.ar)