Miércoles 23 de septiembre de 2026

Opinión

Interna oficialista

Bullrich marca límites a Milei mientras crecen las dudas por la economía y la deuda

23/09/26 | La interna dentro del gobierno expone nuevas tensiones mientras aumentan el riesgo país y las dudas sobre deuda, reservas y dólares.


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Por:
Santiago Blas

Bullrich marca límites mientras detrás de la interna aparecen las preguntas que el Gobierno no puede tapar: riesgo país, deuda, reservas, oro y una economía que todavía necesita dólares.

En política hay silencios que ordenan y silencios que anuncian problemas. Patricia Bullrich parece haber decidido que acompañar no significa callarse. La exministra calificó el recorte en discapacidad como una posible “provocación” y advirtió que insistir con ese camino era “chocar directo contra una pared”. No es un detalle: Bullrich acompañó a Milei, defendió el rumbo y asumió costos políticos. Pero una cosa es ser consecuente con ese compromiso y otra convertirse en la tonta del bote que pone la cara por decisiones que otros toman.

Y sería un error subestimarla. Puede discutirse toda su trayectoria, pero no su experiencia. Fue diputada, ministra, candidata presidencial y presidenta del Pro. Conoce el poder y sabe cuándo una diferencia deja de ser administrativa para transformarse en política.

La interna política se cruza con los números de la economía

Pero detrás de esta interna hay algo bastante más preocupante: los números.

El riesgo país llegó a 555 puntos básicos, su nivel más alto en casi cinco meses. Los bonos soberanos en dólares volvieron a caer y el Estado argentino continúa enfrentando un costo de financiamiento elevado. Mientras tanto, el país necesita acumular reservas, conseguir dólares y afrontar compromisos externos.

El superávit fiscal es importante. Pero no alcanza con equilibrar una planilla si después faltan los dólares para sostener el modelo.

Y está la deuda. Se podrá discutir quién la tomó, quién la refinanció y quién la aumentó. Pero existe una verdad que atraviesa a todos los gobiernos: las deudas no se pagan con discursos. Se pagan con recursos.

También aparece una pregunta todavía sin respuesta pública suficientemente clara: ¿qué pasó con el oro argentino?

Parte de las reservas de oro del Banco Central fue enviada al exterior. Autoridades del BCRA dijeron que se encuentra en Suiza, mientras la Auditoría General de la Nación informó recientemente que todavía no había podido verificar completamente la operatoria. No significa que el oro haya desaparecido. Significa algo mucho más elemental: cuando hablamos de activos estratégicos de la República, la sociedad merece transparencia absoluta.

Y mientras el gobierno habla de macroeconomía, existe otra contabilidad.

La del comerciante que no sabe si mañana levanta la persiana. La del jubilado que elige qué medicamento comprar. La del trabajador que cuenta los días para cobrar. La de la familia que abre la factura de luz y vuelve a sacar la calculadora.

Puede mejorar un indicador. Puede existir superávit. Puede ordenarse una variable.

Pero ningún Excel vota. Vota la gente.

Ahí vuelve Bullrich.

Ella decidió acompañar este proyecto y deberá responder políticamente por aquello que acompañó. Pero consecuencia no significa obediencia ciega. También puede ser decirle al Presidente: "hasta acá estoy de acuerdo y de acá para adelante no voy a defender cualquier cosa".

Porque el 2027 ya empezó.

Gobernadores, intendentes, senadores y diputados hacen cuentas. Todos empiezan a preguntarse cuánto capital político están dispuestos a gastar defendiendo decisiones ajenas.

Cuando las cosas salen bien, la fotografía está llena.

Cuando salen mal, siempre buscan a alguien que pague la factura.

Y Bullrich parece estar avisando algo: esa factura no piensa pagarla sola.

No significa que esté rompiendo con Milei. Significa que dentro del propio oficialismo empiezan a aparecer límites.

Y Milei debería escuchar.

Porque el verdadero problema ya no es Bullrich, Karina Milei ni una pelea de pasillos.

La pregunta es mucho más grande:

¿Cuánto puede sostenerse un modelo que necesita dólares, enfrenta vencimientos, tiene un riesgo país nuevamente en ascenso y al mismo tiempo exige nuevos esfuerzos a una sociedad que viene ajustando hace años?

El poder no empieza necesariamente a debilitarse cuando grita la oposición.

 A veces empieza antes.

Cuando la deuda aprieta, los dólares se necesitan, los mercados desconfían, la sociedad se cansa y los propios empiezan a decir en público lo que hasta ayer discutían en privado.

Ahí ya no cruje solamente una interna.

Empieza a crujir el poder. 

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