Un informe del Observatorio de Datos Estratégicos expone el drástico aumento de la mortalidad en calles y rutas bonaerenses, donde se perdieron dos vidas por día durante el último julio. La Plata, el municipio con mayor cantidad de víctimas: 10 muertes.
El informe determinó que durante el mes de julio de 2026 se registraron 63 víctimas fatales como consecuencia de 51 siniestros viales ocurridos en 35 municipios de la provincia de Buenos Aires. Estos indicadores reflejan un crecimiento alarmante en comparación con el mes anterior, cuando se habían contabilizado 49 fallecidos.
La capital provincial, La Plata, se posicionó como el municipio con mayor cantidad de pérdidas al registrar 10 muertes. Le siguió el partido de Luján con siete víctimas fatales, con la particularidad de que todos los decesos se produjeron en un único y trágico siniestro vial donde las siete personas viajaban en el mismo automóvil. Bahía Blanca, San Andrés de Giles y Tres Arroyos continuaron la lista con 3 fallecidos cada uno. Ante esta realidad, las autoridades del observatorio señalaron que detrás de cada cifra hay familias y comunidades atravesadas por pérdidas que, en la mayoría de los casos, podrían haberse evitado.
Al analizar las características de las víctimas, el relevamiento detectó una marcada prevalencia de género, concluyendo que aproximadamente dos de cada tres fallecidos fueron varones. En términos porcentuales, 43 de las víctimas fatales eran hombres (68,2 por ciento) y 20 eran mujeres (31,8 por ciento).
La edad promedio general de las personas que perdieron la vida se ubicó en los 39,8 años. Sin embargo, el informe muestra una brecha etaria según el sexo: mientras que la edad promedio entre los hombres fue de 44 años, en el caso de las mujeres se situó en los 32 años, dentro de un espectro general muy amplio que abarcó desde niños de 10 años hasta adultos mayores de 85.
El lugar del hecho se consolida como un factor crítico para entender la gravedad de los impactos. Más de la mitad de las muertes del mes ocurrieron en los corredores viales de mayor velocidad: las rutas nacionales sumaron 22 muertos en 18 siniestros, mientras que las rutas provinciales registraron 17 fallecidos en 9 accidentes. En conjunto, ambos entornos ruteros concentraron el 61,9 por ciento de todas las muertes viales de julio. El 39 por ciento restante se distribuyó en calles, avenidas y barrios del entramado urbano, donde se notificaron 24 fallecidos en 24 hechos independientes.
Respecto a los vehículos involucrados, los automóviles particulares y las motocicletas concentraron la mayor letalidad. Julio cerró con 43 víctimas vinculadas a autos y 14 a motos, completando la lista con cuatro peatones y dos ciclistas fallecidos.
La distribución de los siniestros según los días de la semana arrojó que los viernes fueron las jornadas con mayor mortalidad en la provincia, alcanzando un pico de 17 fallecidos. Los jueves y los domingos compartieron el segundo lugar con 10 víctimas cada uno, seguidos por los miércoles con 9, los martes y sábados con 7, y finalmente los lunes como los días de menor siniestralidad con tres casos.
El análisis temporal destacó de forma particular el 31 de julio como la fecha más trágica del período, acumulando ocho fallecidos en solo dos siniestros viales. Esto se debió fundamentalmente al impacto antes mencionado en el partido de Luján, donde el choque de un solo vehículo costó la vida de siete ocupantes.
Frente a este panorama, desde el Observatorio de Datos Estratégicos remarcaron la necesidad de implementar medidas de fondo que combinen el control territorial con la formación ciudadana. Los especialistas indicaron que la reducción de la mortalidad no puede depender únicamente de sanciones tras las infracciones, sino que requiere una mayor presencia estatal planificada en base a los puntos negros donde ocurren las tragedias.
Asimismo, las autoridades del organismo enfatizaron que las campañas de prevención no deben ser esporádicas ni reaccionar solo ante hechos graves de gran repercusión pública. El diseño de políticas eficaces exige abandonar las respuestas generales y aplicar herramientas específicas basadas en estadísticas concretas, reconociendo que los factores de riesgo difieren notablemente entre una ruta nacional, una calle urbana o los accesos escolares. (www.REALPOLITIK.com.ar)