Miércoles 30 de septiembre de 2026

Política

Fuerzas Armadas

César Milani y el submarino ruso Amur 1650: el debate de Defensa en el Instituto Patria

30/09/26 | Fuentes de la comisión revelan el análisis del Amur 1650. Documentos internos detallan la agenda de Milani: guerra cognitiva y reformas a la ley de Defensa.


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La discusión sobre la defensa nacional comenzó a recuperar un lugar poco habitual dentro del debate político argentino. Este mes, el Instituto Patria puso en funcionamiento una Comisión de Defensa Nacional encabezada por el teniente general retirado César Milani, exjefe del Ejército Argentino, con el objetivo declarado de producir diagnósticos, informes técnicos y propuestas para reconstruir capacidades estratégicas del país.

El espacio reúne a más de treinta integrantes, entre militares retirados y especialistas civiles vinculados con ciencia y tecnología, energía, infraestructura, industria para la defensa, ciberdefensa, geopolítica e inteligencia artificial. Entre sus miembros aparecen los generales retirados Héctor Prechi, Edgar Calandín, Roberto Skinner y Víctor Figueroa; el brigadier mayor Eduardo Centurión; el coronel mayor Mariano Castelli y los coroneles Fernando Dipalmo, Agustín Rodríguez, Sergio Taboada, Juan Domingo Gómez Olmos y Marcelo Delfino.

En ese espacio comenzó a discutirse una alternativa especialmente sensible: el submarino ruso Amur 1650. Según fuentes de la comisión, un primer estudio habría sido analizado y un nuevo trabajo habría llegado para su tratamiento en plenario. REALPOLITIK accedió, además, a documentos internos que detallan la conducción, la agenda y los mecanismos con los que el grupo pretende elaborar propuestas de defensa.

El submarino ruso Amur 1650 en el debate de la comisión

El Amur 1650 fue desarrollado por la Oficina de Diseño Rubin y presentado por United Shipbuilding Corporation. La versión exhibida en 2026 incorpora propulsión independiente del aire, conocida como AIP, y sistemas de lanzamiento vertical.

Según el fabricante, puede transportar hasta 28 armas, incluidos misiles de crucero Club-S o sistemas BrahMos, posee un desplazamiento cercano a las 3 mil toneladas, una tripulación de 42 personas y una autonomía operacional anunciada de hasta 60 días.

El dato políticamente relevante es el ingreso de un sistema de estas características al debate prospectivo de un espacio que pretende elaborar una futura política de defensa. Las fuentes de la comisión consultadas señalaron que un primer paper sobre el Amur habría sido analizado y que un nuevo estudio habría llegado ahora para ser tratado por el plenario.

Ese tratamiento debe distinguirse de una decisión estatal: la discusión se encuentra, por ahora, en una instancia política y académica en el seno del panperonismo.

Sin embargo, el tema se inscribe en la agenda que la propia comisión establece: capacidades navales, industria militar, soberanía austral y autonomía estratégica. La combinación de experiencia militar y especialistas civiles expresa la intención de abordar la defensa como una política integral, que comprende tanto el reequipamiento de las Fuerzas Armadas como los recursos naturales, la infraestructura y el desarrollo tecnológico.


Reunión de la Comisión de Defensa en el Instituto Patria.

Instituto Patria: conducción, guerra cognitiva y reformas a la ley de Defensa

Los documentos internos de la Comisión de Defensa Nacional a los que accedió REALPOLITIK permiten conocer la estructura con la que el espacio pretende avanzar sobre esa agenda. El material incluye un organigrama, un instructivo para sus integrantes y una presentación titulada “Organización Operativa y Pautas de Trabajo”, que establece responsabilidades, áreas temáticas y un procedimiento para transformar los debates en dictámenes.

El documento ubica al teniente general retirado César Milani en la dirección General, con la responsabilidad de definir los lineamientos políticos y estratégicos. Para la coordinación, encargada de articular el plan de trabajo y actuar como nexo operativo, consigna a su hijo, el licenciado César Gerardo Milani. En tanto, Mila Zurbriggen y Laura Barreiro aparecen al frente de Articulación y secretaría Ejecutiva, con funciones de gestión cotidiana, agenda y vínculo institucional.

La estructura se completa con un cuerpo de vocales, definido como un órgano consultivo colegiado integrado por referentes técnicos y mandos de la comisión. Bajo ese esquema se distribuyen seis grupos temáticos: Fuerzas Armadas; Geopolítica y Atlántico Sur; Base Industrial y Logística; Energía, Desarrollo Nuclear y Ciencia y Tecnología; Recursos Naturales; y Ciberdefensa y Espacio.

Los objetivos de estos equipos incluyen el análisis del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Defensa Civil; el estudio de alianzas internacionales y la soberanía austral; las cadenas de abastecimiento para la defensa; el desarrollo científico aplicado a fines estratégicos; la protección de espacios de valor estratégico; y la seguridad en el ciberespacio y el dominio satelital. El organigrama también incorpora expresamente los conflictos internacionales, las Fuerzas Armadas extranjeras y el abastecimiento para la defensa.

 

Algunos de los puntos políticamente más sensibles aparecen en las cuatro áreas transversales. El equipo de Marco Normativo e Institucional tiene asignado el trabajo sobre respaldo jurídico y “reformas a la ley de Defensa”. El de Economía y Presupuesto deberá analizar el financiamiento y la viabilidad fiscal de los proyectos, mientras que Comunicación Estratégica se ocupará del posicionamiento público y la divulgación del pensamiento nacional.

La cuarta área es presentada como “Guerra Cognitiva e Identidad”, con el objetivo de elaborar estrategias frente a la desinformación y las disputas de sentido. En el organigrama, su denominación es todavía más explícita: “Guerra cognitiva y defensa de la identidad nacional”. Su incorporación amplía el campo de trabajo de la comisión hacia la comunicación, la construcción de discursos y la disputa política y cultural.

El material establece, además, una metodología de cuatro pasos: convocatoria con el orden del día enviado con 48 horas de anticipación, análisis técnico e informes de especialistas en subgrupos, debate y consolidación de aportes en plenario, y elevación de un dictamen final a la conducción. Entre los propósitos declarados figuran la producción de informes técnicos, dictámenes y propuestas legislativas concretas, junto con la capacitación permanente y la articulación con cuadros técnicos de todo el país.

Para sostener ese funcionamiento, la comisión prevé una comunidad de WhatsApp con un grupo general de avisos y subgrupos temáticos, reuniones por Zoom y encuentros presenciales en el Instituto Patria. Cada grupo de trabajo contará con una casilla de correo propia y subcarpetas dentro de un Google Drive compartido, destinado a reunir informes, borradores, presentaciones y material de consulta.

Entre las recomendaciones a sus integrantes aparece una indicación significativa: aportar fundamentos en cada postura y “mantener reserva estratégica”. El documento cierra con una consigna que resume el tono político de la iniciativa: “Cuando la Patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla”.

 

Mila Zurbriggen: una exlibertaria en la secretaría Ejecutiva

La ubicación de Mila Zurbriggen dentro de esa estructura introduce otro elemento singular. La dirigente tuvo pasado en La Libertad Avanza y posteriormente desarrolló una posición nacionalista, reivindicando una concepción de soberanía, industria y desarrollo nacional.

Su participación en un área encargada de la gestión cotidiana, la agenda y los vínculos institucionales le asigna una función de articulación dentro del espacio. Esa ubicación agrega relevancia a los interrogantes sobre su acercamiento político al entorno de Milani.

El recorrido desde el espacio de Javier Milei hasta una comisión del Instituto Patria constituye uno de los movimientos políticos más particulares de la iniciativa. Ese tránsito también despierta preguntas entre sus propios integrantes. En ese marco, un miembro de la comisión deslizó a este periodista: “Esta piba pide verticalidad, pero no sabemos a quién responde”.

Chile refuerza su presencia austral y estudia el F-35

La aparición de este debate en Buenos Aires coincide con un cambio significativo del escenario estratégico austral. En Chile, la discusión nacionalista en redes sociales ganó intensidad y recibió un nuevo impulso con los anuncios del ministro de Defensa, Fernando Barros.

Desde Magallanes, el funcionario anunció un programa para aumentar la presencia militar, construir nuevas bases, modernizar capacidades terrestres, mejorar la infraestructura naval y reforzar la proyección antártica. El gobierno de José Antonio Kast señaló que la inversión destinada a capacidades estratégicas durante 2026 será cercana al doble de la registrada el año anterior.

A ese programa se suma un dato particularmente relevante para Buenos Aires: la Fuerza Aérea de Chile confirmó que estudia distintas alternativas para reemplazar sus F-5 y que el F-35 estadounidense figura entre las opciones. El avión de quinta generación forma parte del análisis, aunque no existe una decisión de compra anunciada.

¿Estamos ante una nueva carrera armamentista argentino-chilena? Todavía sería prematuro afirmarlo. Chile presenta sus inversiones como parte de las necesidades de renovación, presencia territorial y proyección antártica. En Argentina, el análisis del Amur 1650 aparece en un espacio político donde la defensa nacional no suele ocupar un lugar central en la agenda.

El paralelismo, de todos modos, resulta difícil de ignorar. Mientras Santiago planifica nuevas capacidades para el extremo austral, en Buenos Aires sectores vinculados al peronismo vuelven a discutir submarinos, industria militar, Atlántico Sur, Antártida y autonomía estratégica.

Los documentos internos muestran que el Instituto Patria busca organizar una estructura de elaboración técnica y política, con conducción, grupos especializados, posibles reformas legislativas y mecanismos para elevar propuestas. Los comentarios sobre el Amur 1650 aportan una primera referencia sobre el tipo de capacidades que se estarían considerando dentro de ese espacio.

El alcance real de la iniciativa dependerá de los proyectos que produzca y de su capacidad para trasladarlos al terreno de las decisiones públicas. Por ahora, constituye una señal de que la defensa nacional vuelve a ocupar un lugar en la planificación política de largo plazo. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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