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Por Martín Carrizo
La propia subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, a cargo de Federico Matías Agüero, reconoció “fallas generalizadas y aleatorias” en las cuentas del ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires: mensajes que no llegaban, correos externos que no ingresaban, microcortes, bloqueos y problemas en los filtros de seguridad. El inconveniente alcanzó al canal utilizado para administrar las comunicaciones de 98 proyectos tecnológicos financiados por casi 3.000 millones.
Hay ironías administrativas que parecen escritas por un guionista. En este caso, la paradoja quedó plasmada en el propio Boletín Oficial bonaerense: el área encargada de impulsar la innovación tecnológica en la provincia de Buenos Aires debió cambiar su correo electrónico oficial porque su infraestructura tecnológica no funcionaba correctamente.
La situación fue formalizada mediante la resolución 26-SSCTIMPCEITGP-2026 de la subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, dependiente del ministro Augusto Costa. Según reconoce el documento oficial, comenzaron a detectarse problemas en la cuenta proyectos.cyt@mp.gba.gov.ar, utilizada para las comunicaciones vinculadas a la ejecución del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA).
Los inconvenientes no fueron menores. La resolución señala que los correos salientes dirigidos a cuentas pertenecientes a dominios externos no llegaban a destino y eran devueltos al remitente. Al mismo tiempo, tampoco se recibían correctamente los mensajes enviados hacia la casilla provincial desde dominios ajenos al ministerio, ni siquiera quedaban registrados en la carpeta de correo no deseado.
El propio expediente reconoce que semejante falla, al afectar las comunicaciones “en ambos sentidos”, impedía sostener el intercambio necesario para la correcta ejecución del programa.
Pero el diagnóstico interno fue todavía más amplio.
La dirección de Informática del ministerio informó que, luego de realizar verificaciones, había detectado “fallas generalizadas y aleatorias” en distintas cuentas de la jurisdicción, entre ellas microcortes frecuentes, bloqueos de correos salientes hacia dominios externos y problemas en los filtros de seguridad que facilitaban el ingreso de correo no deseado. Esos inconvenientes podían provocar, según la documentación oficial, restricciones temporales o directamente el bloqueo total de los servidores afectados.
El reconocimiento cobra otra dimensión por la naturaleza del organismo afectado. No se trata de una dependencia administrativa cualquiera: los problemas fueron detectados precisamente dentro del ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, y comprometieron el canal de comunicación de uno de los principales programas provinciales destinados al desarrollo tecnológico.
El Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires fue creado en 2021 y tiene como objetivo financiar proyectos conjuntos entre instituciones científicas, universidades y distintos actores productivos y estatales. Formalmente, busca vincular capacidades científico-tecnológicas con necesidades de empresas, cooperativas, municipios y organismos públicos.
La magnitud económica del programa vuelve más sensible el problema de comunicación.
En diciembre de 2025, el ministerio seleccionó 98 proyectos correspondientes a la cuarta convocatoria del FITBA, por un monto total exacto de 2.998.199.993 de pesos. La cifra y la cantidad de proyectos constan tanto en la resolución de adjudicación como en la comunicación oficial de la provincia.
Los fondos fueron destinados bajo la modalidad de aportes no reembolsables. En aquella convocatoria existían proyectos de desarrollo productivo, desafíos planteados por organismos provinciales y necesidades de gobiernos locales. Para algunas de las líneas, los subsidios podían alcanzar los 40 millones de pesos por proyecto.
La propia resolución publicada ahora recuerda que esos 98 proyectos habían recibido financiamiento por casi 3.000 millones y que la casilla problemática era justamente el medio empleado para mantener las comunicaciones con instituciones beneficiarias, unidades de vinculación tecnológica y adoptantes involucrados en la ejecución de los proyectos.

El episodio plantea una cuestión elemental de trazabilidad y confiabilidad administrativa: durante la ejecución de un programa que moviliza casi 3.000 millones, la provincia admitió que el canal electrónico utilizado para comunicarse con sus beneficiarios podía dejar mensajes sin entregar o sin recibir, dificultando el control del dinero.
En otras palabras, el problema no fue meramente estético ni consistió en una casilla momentáneamente caída. La administración provincial reconoció dificultades que podían interrumpir comunicaciones oficiales vinculadas al seguimiento de proyectos financiados con recursos públicos.
Uno de los aspectos más llamativos del expediente está relacionado con la seguridad del sistema.
La dirección de Informática indicó que las fallas alcanzaban también a los filtros de seguridad, situación que facilitaba el ingreso de correo no deseado y podía terminar restringiendo o bloqueando los servidores. La provincia aún no informó si estos problemas derivaron en accesos indebidos o en una vulneración de datos.
La normativa provincial le otorga además una particular importancia al correo institucional. Una resolución previa del gobierno bonaerense estableció al correo electrónico oficial como medio válido de comunicación administrativa, alternativo al sistema GDEBA, y consideró extraoficial la utilización de servidores externos a la administración pública. Precisamente por esa razón, la Provincia no podía simplemente mudar las comunicaciones a Gmail u otro proveedor privado.
La solución fue trasladar la operatoria a otra infraestructura estatal. La subsecretaría dispuso que proyectos.cyt@cti.gba.gob.ar reemplazara a proyectos.cyt@mp.gba.gov.ar como canal oficial para todas las comunicaciones relacionadas con el FITBA. También ordenó notificar el cambio a beneficiarios y demás participantes del programa.
El episodio adquiere un inevitable componente paradójico: una subsecretaría destinada a promover innovación, incorporación de conocimiento y capacidades tecnológicas debió abandonar una herramienta informática propia porque no podía garantizar su funcionamiento normal.
La definición oficial del FITBA destaca justamente que el programa busca impulsar el desarrollo tecnológico, mejorar procesos e incorporar nuevas capacidades en el entramado productivo y estatal bonaerense.
La ironía resulta todavía mayor porque el inconveniente no quedó limitado al programa. El informe de la propia dirección de Informática habla de problemas persistentes “en distintas cuentas de la jurisdicción”, es decir, de un fenómeno más amplio dentro del ministerio cuyos límites exactos aún resultan inciertos. (www.REALPOLITIK.com.ar)