La dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Roberto Nicolás Caggiano, puso en marcha una licitación privada por 253.800.000 pesos para adquirir un equipo destinado al relevamiento del estado superficial de los pavimentos de la red vial bonaerense.
El procedimiento contempla la compra de un sistema tecnológico completo y no solamente de un instrumento aislado. Según los pliegos oficiales, la contratación deberá incluir un perfilómetro láser, una camioneta tipo van donde será montado el dispositivo, una computadora portátil, software específico, instalación, calibración, capacitación y soporte técnico posterior.
El objetivo declarado por Vialidad es disponer de una herramienta capaz de mantener actualizados los parámetros que permiten evaluar el estado superficial de las rutas provinciales y utilizar esa información para programar futuras intervenciones.
Hasta ahí, nada fuera de lo habitual para una repartición encargada del mantenimiento vial. Sin embargo, una lectura detallada del pliego de especificaciones técnicas deja algunos detalles cuanto menos curiosos.

El sistema deberá medir el perfil longitudinal de la calzada y calcular en tiempo real el índice internacional de rugosidad, conocido como IRI, mediante sensores láser y acelerómetros.
Para el perfil transversal, Vialidad exige específicamente nueve sensores láser, capaces de relevar un ancho de hasta 3,6 metros y calcular el ahuellamiento con una resolución inferior a un milímetro. También deberá contar con odómetro de precisión, cámara integrada y receptor GPS capaz de registrar coordenadas cada cinco metros.
La contratación incluye, además, una computadora portátil para visualizar y procesar los datos, con procesador Intel Core i7 o superior, al menos 8 GB de memoria RAM, disco SSD de 240 GB y Windows 10. La firma proveedora también deberá incluir capacitación para personal de Vialidad y brindar una mesa de ayuda técnica durante cinco años posteriores a la puesta en funcionamiento del sistema.
Otro punto relevante aparece entre las exigencias comerciales.
Vialidad establece que no se admitirán prototipos ni equipos de preserie y que sólo serán considerados productos que ya se encuentren fabricados y en producción. Además, el fabricante deberá contar con un representante local en la Argentina, laboratorio y personal capacitado para realizar reparaciones, junto con una carta formal que acredite esa representación.
Los requisitos pueden resultar razonables debido a la complejidad del equipamiento, aunque al mismo tiempo reducen considerablemente el universo potencial de oferentes. Lo que generó sospechas de direccionamiento entre los protagonistas del rubro.
La pregunta que quedará pendiente hasta la apertura es sencilla: cuántas empresas están efectivamente en condiciones de cumplir con todas las especificaciones técnicas y comerciales exigidas por el organismo provincial.
Las ofertas serán evaluadas dentro de una contratación cuyo presupuesto oficial alcanza los 253,8 millones, concentrados en un único renglón.
La parte más llamativa del pliego aparece cuando Vialidad describe el vehículo sobre el cual deberá montarse la sofisticada plataforma láser. El gobierno de Axel Kicillof exige una camioneta utilitaria 0 kilómetro, con motor diésel de al menos 1.390 centímetros cúbicos y una potencia mínima de apenas 65 caballos. También establece transmisión manual de al menos cinco velocidades.
Pero la lista de equipamiento parece llegada desde otro tiempo. Entre los elementos requeridos aparecen expresamente un “encendedor y cenicero en consola”, levantavidrios que pueden ser manuales o eléctricos y una radio AM/FM con reproductor de CD.
Hay incluso un requisito todavía más peculiar.
El documento admite que la unidad sea provista “con o sin airbag conductor y acompañante”, incumpliendo incluso las normas más elementales de la seguridad vial.
De ese modo, el mismo pliego que exige sensores láser capaces de medir irregularidades inferiores a un milímetro y sistemas GPS que registran posiciones cada cinco metros acepta para el vehículo características tecnológicas propias de generaciones anteriores.
No se trata necesariamente de una irregularidad, pero sí de una señal evidente de que parte de las especificaciones vehiculares parecen provenir de modelos de pliegos utilizados durante muchos años por la administración.

El pliego particular establece que el adjudicatario deberá entregar todo el equipamiento dentro de los 90 días hábiles posteriores a la recepción de la orden de compra. Además, los oferentes deberán presentar una estructura detallada de costos junto con sus propuestas económicas.
Ese punto permitirá conocer, una vez realizada la apertura, cuánto representa dentro de los 253,8 millones el perfilómetro láser, cuánto la camioneta, cuánto el software, la instalación y la capacitación.
Pero la combinación de una contratación privada por más de 253 millones, tecnología altamente específica, requisitos que acotan el universo de proveedores posibles y un pliego vehicular que todavía habla de reproductores de CD, ceniceros y airbags opcionales convierte al expediente en una contratación que merece ser seguida con atención. (www.REALPOLITIK.com.ar)