Viernes 9 de octubre de 2026

Cultura

El Last Dance de los germanos en nuestra tierra

Memoria Hosen V: del Fortuna Düsseldorf al Fortuna de Córdoba

09/10/26 | La banda apoyó al equipo de fútbol de su ciudad natal y esa pasión terminó trasladándose a un experimento deportivo de un barrio de La Docta.


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Por:
Juan Provéndola

“El manejo del club era tan desastroso, que un día recibí un llamado en el que me decían que necesitaban pagar un millón de euros en 24 horas o, de lo contrario, quebraban”. Esa misión digna de James Bond no la recibió un experto en finanzas vinculado al fútbol profesional, sino un cantante alemán de punk rock.

Campino recuerda aquella vez, en 2001, cuando con la banda arreglaron de apuro un contrato de publicidad con una cervecera a cambio del urgente rescate financiero para el Fortuna Düsseldorf, el modesto equipo de la ciudad donde se crió el grupo. En señal de gratitud, el equipo lució en su camiseta el emblema de Die Toten Hosen durante dos años. “Nunca usamos la banda para hacer publicidad, pero hicimos la excepción esa vez, y gracias a eso, el club pudo sobrevivir”, cuenta orgulloso el cantante.

El Fortuna Düsseldorf tuvo su época de gloria entre 1971 y 1987, cuando participó ininterrumpidamente de la Bundesliga durante dieciséis temporadas. A fines de los 70 alcanzó una memorable performance que incluyó dos Copas de Alemania (la última, ganada al Colonia de Harald Schumacher, Bernd Schuster y Pierre Littbarski) y una final de Recopa Europea perdida agónicamente ante el Barcelona. Algo esperable para el equipo de una ciudad con medio millón de habitantes que juega en un estadio de 50 mil butacas. Pero ese respetable equipo comandado por los hermanos Thomas y Klaus Allofs se fue desdibujando hasta convertirse en un errante cuadrito que vaga por las categorías del ascenso germano.

El mérito eterno de Die Toten Hosen será haberse sentado a la mesa cuando ya no quedaba ni el postre: en 1988 (un año después del descenso a Segunda División) los integrantes de la banda decidieron destinar a las arcas del club un marco por cada entrada vendida en la extensa gira con la que presentaron “Ein kleines bisschen horrorschau” (1988), uno de sus discos más célebres. El dinero recaudado fue utilizado en la compra del por entonces defensor ghanés Anthony Baffoe. “Jugamos partidos benéficos contra otros equipos y nos invitaron como miembros de honor. Me saqué las ganas, porque de chico jugaba en un club de los suburbios y alguna vez aspiré a dedicarme al fútbol”, sostuvo Campino, quien también apoyó al Fortuna financiando a sus divisiones inferiores.

Tal vez porque entre pasiones se entienden mejor, el amor y el odio encuentran en la dinámica artística de Die Toten Hosen al fútbol como principal agente expansivo. Y así como le dieron lo que pudieron al Fortuna, le dieron con lo que tuvieron al Bayern Múnich en “Bayern”, una canción del disco Unsterblich (2000) en la que decían cosas tales como “nunca en la vida iría a ver al Bayern”, “¿no es la vida demasiado bonita como para echarse a perder siendo del Bayern?” o, sin metáforas ni eufemismos, “ese equipo de mierda”. Editada también en formato simple, la canción causó un impacto inesperado. Los noticieros mostraban imágenes de jugadores tirando discos de los Hosen a la basura, mientras que el propio propio Franz Beckenbauer (figura sacrosanta del cuadro bávaro) bramaba por televisión que “la mierda de la sociedad, tarde o temprano, va a morir”.

Campino opinó que “son arrogantes y transformaron nuestra Liga en un shopping; también representan una conciencia política, ya que en otras épocas era difícil ser de izquierda y jugar en el Bayern. Cuando hicimos esa canción, nos enfrentamos a ese inmenso poder sin imaginar la locura que íbamos a desatar incluso fuera del círculo de fanáticos del Bayern. Pero de alguna forma quisimos expresar la frustración que sentimos los equipos chicos ante ese mismo poder con el que es imposible competir”.

El Fortuna de Córdoba

Ituzaingó es uno de los barrios más poblados de las afueras de Córdoba capital. Las preferencias son diversas, pero hay algo que afina al vecindario más allá de la música: “A todos nos gusta el fútbol; mirarlo y jugarlo”, jura Alejando Mansilla. El terreno que está enfrente de su casa da cuenta. Ahí, hace más de 20 años, su viejo armó Los 11 Corazones, un cuadro que jugaba todos los fines de semana contra quien pintara. Tiempo después, Alejandro lo usó como base para el Fortuna Ituzaingó, una movida que mezcló a los Die Toten Hosen con 60 pibitos cordobeses corriendo atrás de una pelota. En Ituzaingó, cualquier sitio parece apto para que ocurran cosas como éstas.

Alejandro conoció a los Hosen de casualidad: fue a ver a los Ramones a River el 16 de marzo de 1996 y se encontró con los alemanes de teloneros. “Me fascinaron. Tenía poco material de ellos, porque a Córdoba no llegaba nada, pero a partir de entonces empecé a buscar todo lo que me faltaba. Y a conocer su historia”. Entre recortes y entrevistas, apareció el Fortuna Düsseldorf, el pequeño equipo de la ciudad natal de los Hosen, al que la banda salvó de la quiebra y ahora apoya con locura y pasión. En homenaje, Mansilla decidió bautizar Fortuna Ituzaingó a su propio proyecto futbolístico fundado en 2013.

“Al principio ninguno de los pibes entendía nada del nombre, a pesar de que me esmeraba en explicarles. Ellos sólo querían jugar. Recién al tiempo se interesaron en la historia”, contó Alejandro, líder espiritual junto a Isabel, su esposa. Empezaron con amistosos y luego armaron torneos barriales. La expansión del Fortuna cordobés parecía no tener límites. Un día cayó un mensaje desde Düsseldorf. “Se estaba hablando de su Fortuna y no entendían nada”, supone Mansilla. Les pidieron una dirección postal y al poco tiempo llegaron pelotas, camisetas y hasta golosinas. Los alemanes asumieron el padrinazgo y hasta los Hosen enviaron mensajes de alegría y agradecimiento.

El Fortuna Ituzaingó comenzó a participar de ligas y campeonatos más largos, además de ir adonde los inviten. Por ejemplo, al predio de Talleres, uno de los emblemas del fútbol cordobés. Como no tenían micro, cada pibe se paga su boleto de bondi. En el club organizaron movidas para juntar un billete, como los FortunaFest, en los que participaban bandas del barrio. “Los que mantienen vivo al proyecto son el rock de la zona y los alemanes”, afirmó Alejandro.

Hace unos años, el Fortuna Düsseldorf mandó un video con mensajes del plantel. Juanan, uno de sus referentes, dijo: “Si entrenan duro, ¿quién sabe? A lo mejor un día pueden estar acá”. La esperanza se activó en todo el barrio de Ituzaingó. Y el punk, increíblemente, activó una bandera impensada: la del “Yes Future”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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