Lunes 12 de octubre de 2026

Internacionales

REALPOLITIK en la Cuarta Comisión

Francesco Bastagli, exjefe de MINURSO: “La misión está paralizada por razones políticas”

10/10/26 | El exjefe de la Misión de la ONU para el referéndum del Sahara Occidental cuestionó la protección internacional a Marruecos y el bloqueo del referéndum.


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Por:
Héctor Bujari Santorum

“La misión está paralizada por razones políticas”. Francesco Bastagli, exrepresentante especial del secretario General de la Organización de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental y jefe de la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sahara Occidental (MINURSO) entre 2005 y 2006, describió así el estancamiento de una operación creada para organizar un referéndum que nunca se celebró. En una entrevista con REALPOLITIK, durante la cobertura en Cuarta Comisión, responsabilizó a Marruecos y cuestionó el respaldo que recibe de potencias influyentes.

Bastagli, quien también ocupó funciones en Kosovo y desarrolló su carrera en organismos como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), sostuvo que el impedimento central es político: Rabat rechaza una consulta que pueda desembocar en la independencia saharaui. “La misión no puede cumplir su responsabilidad”, afirmó sobre la distancia entre el mandato original y su funcionamiento.

El referéndum bloqueado y los aliados de Marruecos

El exfuncionario recordó que el plan de arreglo de 1991 surgió en un contexto de apertura internacional tras el final de la Guerra Fría. Aunque inicialmente las demoras se atribuyeron a dificultades técnicas para determinar quiénes podían votar, sostuvo que el verdadero obstáculo terminó siendo la negativa marroquí a aceptar una decisión que pudiera hacerle perder el control del territorio.

Identificó al Plan Baker II como el último momento en que “la política y el derecho coincidieron dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. Según explicó, el Frente Polisario aceptó la propuesta pese a sus objeciones, entre ellas la participación de residentes marroquíes en el referéndum. Marruecos, en cambio, rechazó que la consulta incluyera la posibilidad de independencia.

“No era el plan de James Baker, era el plan apoyado por todo el Consejo de Seguridad”, remarcó. Su cuestionamiento apuntó a la falta de consecuencias frente a ese rechazo: “No hubo ninguna sanción”.

Consultado por las razones de esa impunidad, respondió: “Tienen impunidad porque tienen unos amigos muy influyentes”. Señaló a Francia, España y Estados Unidos, aunque diferenció sus intereses: vínculos históricos y regionales en el caso francés; migración y relaciones comerciales en el español; y una alianza estratégica en el estadounidense, reforzada por la incorporación de Marruecos a los Acuerdos de Abraham.

Para Bastagli, esos respaldos confluyen en los organismos internacionales y protegen la posición marroquí. También cuestionó el papel de España durante su retirada: sostuvo que debía haber permitido a los saharauis elegir libremente su futuro, en lugar de intentar transferir el territorio a Marruecos y Mauritania. Allí situó el comienzo de “esta divergencia entre la legalidad, la ley internacional y la política”.

Derechos humanos: sin mandato y sin acceso

Otro de los ejes de la entrevista fue la ausencia de un componente de derechos humanos en la MINURSO. “Los derechos humanos no son parte del mandato”, recordó Bastagli, quien relató que durante su gestión intentó plantear estas cuestiones desde su función de representante especial.

“Era un bloqueo completo, sin acceso, sin posibilidad de hablar, de investigar”, describió. Según su testimonio, las restricciones impidieron establecer una supervisión independiente y sostenida, mientras abogados y voluntarios procuraban documentar denuncias y asistir a procesos judiciales.

El exjefe de la misión propuso que una oficina específica pudiera monitorear los derechos de los saharauis tanto en el territorio bajo control marroquí como en los campamentos de refugiados. “En el asunto de los derechos de los saharauis, adonde sea”, precisó. Sin embargo, sostuvo que esa posibilidad también quedó bloqueada por Marruecos y sus aliados.

Bastagli contó que Rabat llegó a pedirle a Kofi Annan que lo apartara, después de que planteara asuntos vinculados con derechos humanos y solicitara una medida de clemencia para presos políticos durante el Ramadán. “Kofi Annan después dijo que no”, recordó. Aclaró, además, que no considera que Marruecos haya conseguido sistemáticamente la salida de funcionarios que le resultaban incómodos: según su experiencia, los secretarios generales resistieron esas presiones.

“Lavarse las manos” frente a la autodeterminación

Bastagli también cuestionó la fórmula diplomática de buscar una solución “mutuamente aceptable”. Para él, ese lenguaje desplaza el conflicto desde el derecho a la autodeterminación hacia una negociación política que presenta a las partes como si estuvieran en condiciones equivalentes.

“No hay paridad de condiciones entre las dos”, sostuvo. En su descripción, se trata de “un ocupante, un pueblo ocupado, un invasor, una tierra invadida”.

“El Consejo de Seguridad tendría que asegurarse de que lo que dice la Carta de las Naciones Unidas se ha cumplido”, afirmó. Por eso consideró inaceptable trasladar toda la responsabilidad a una negociación entre saharauis y marroquíes: “Esta manera de decir que hablen entre ellos es una manera de lavarse las manos”.

Sobre la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, señaló que implica un dilema de fondo, porque la autodeterminación incluye la posibilidad de elegir la independencia. Resolver esa disyuntiva, subrayó, es algo que “solamente el pueblo saharaui puede decidir”.

Pese a sus críticas, defendió el valor simbólico de la MINURSO: su presencia recuerda que existe una obligación internacional pendiente. También reivindicó las intervenciones de los peticionarios ante la Cuarta Comisión, aunque reconoció que su incidencia directa sobre las decisiones es limitada. “Siempre es importante ser testigo”, expresó.

El cierre trascendió el caso saharaui. Bastagli advirtió sobre una crisis profunda de las normas que organizan las relaciones internacionales: “Vivimos un período en el que se ha vuelto casi normal ignorar el derecho internacional”. Y concluyó: “Eso es un peligro muy, muy grave y hay que oponerse, en cualquier caso, en cualquier momento”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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