IUPA, la universidad de los privilegios: despidos, nuevos ingresos y sueldos millonarios
Por Luciano Barroso
Lo viejo funciona. La frase -legado cultural de El Eternauta- salió de la pantalla para convertirse en consigna por quienes reivindican el regreso a fórmulas del pasado. Esa combinación de palabras es tan amplia que sirve para reivindicar un auto viejo, pero también para entender por qué la Argentina parece atrapada en una discusión que nunca termina.
Cambian los nombres, cambian los protagonistas y cambian las herramientas, pero la disputa por el modelo de país sigue siendo la misma: de un lado, quienes defienden los intereses nacionales y los derechos de las mayorías populares; del otro, quienes pretenden hacer del ajuste, la dependencia y la exclusión una política de Estado.
El 6 de marzo último entró en vigencia la Ley 27.802, más conocida como Reforma Laboral. Esa involución laboral fue vendida como algo "nuevo" y necesario para reformar una ley cuya mayor debilidad era tener cincuenta años de vigencia. Esta ley basura fue precedida por una campaña realizada por el aparato de comunicación del régimen, conformado por un conglomerado de medios que sostienen el relato oficial de bienestar y progreso, muy alejado de la realidad que viven los argentinos.
La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), para no perder la costumbre, defraudó y aunque al inicio de la gestión se mostró dispuesta a enfrentar al régimen en la calle, con el correr de los meses se fue apagando. Lustramax SRL, Garbarino, Mirgor, Georgalos y Fate son luchas obreras llevadas a cabo por las bases, mientras quienes debian ponerse al frente de la lucha brillaban por su ausencia. Corresponde, una vez más, que la conducción de la central obrera se haga cargo del cartel -muy bien ganado- de infames traidores al movimiento obrero.
Otro sector en lucha permanente, es el de la seguridad privada. El rubro es muy particular, porque funciona sobre las bases de un sistema creado a imagen y semejanza de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Eso significa que los trabajadores se insertan en un modelo laboral casi castrense, con lo bueno y lo malo que el gremio heredó del pasado de los mandos medios y superiores. Este medio se hizo eco de las vicisitudes que atraviesan los trabajadores del sector, acentuadas desde la llegada de los libertarios a Balcarce 50.
No le fue mucho mejor a los jubilados, que en los últimos tres años vieron caer a sus compañeros bajo los palos de la cara más cruel del régimen: la de las Fuerzas de Seguridad desbocadas, con licencia para soltar todo su odio contra "zurdos" y jubilados. No es nada nuevo, de hecho, se sabe que en las instituciones que preparan a este personal, lo primero que queda afuera es la capacidad de distinguir entre una orden legal de la ilegal.

El nivel de la cobardía de los uniformados llegó a extremos incompatibles con la democracia. Hay que remontarse hasta el tenebroso Proceso de Reorganización Nacional para encontrar actuaciones de las fuerzas tan repugnantes como las que se ve cada miércoles desde que el tirano es presidente. Será necesario un Nunca Más de las fuerzas federales que incluya a la ex ministra Patricia Bullrich.
El régimen tiene una consigna: que los números le cierren al endeudador y timbero Luis Caputo, otro que en un país serio habría desfilado por Comodoro Py. Si esa es la idea ¿Qué mejor que meterle la mano en el bolsillo a las personas con discapacidad? Por supuesto que había otros sectores en mejores condiciones de pagar el ajuste -por ejemplo, los amigos del inefable Bertie Benegas Lynch, que tendrían problemas con los precios de las lanchas- pero el régimen sabe que si quiere ser malo, además debe causar impacto. Por eso, nada más lógico para la perversión liberal que meterse con las personas con discapacidad.
Para que todo esto funcione, el régimen necesita contar con kamikazes que ponen la cara para militar el hambre, el desempleo y la crueldad para con los discapacitados. Ahí dicen presente las diputadas -Argentina, país generoso- sobre las que no hace falta opinar nada, porque ellas mismas se encargan de confirmar la sospecha: no son personas idóneas para el cargo. Justamente, lo que nunca se dio a conocer son los motivos por los que están ahí.
En esos días en que el presidente Adolfo Rodríguez Saá convocó al ex intendente porteño Carlos Grosso -pocos años después de que el ex jefe comunal fuera relacionado con la corrupción menemista- el funcionario pudo decir que lo habían llamado por su currículum, no por su prontuario. ¿De dónde salió la idea de que personas sin estudio, sin cultura general y sin experiencia de haber gestionado ni un kiosco, pueden ocupar una banca? ¿Cuál es el currículum de una diputada que escribe "serro", o de otra que hace videos ridículos para burlarse de una marcha opositora, o de la que insulta a periodistas y a un joven autista?
¿Hasta dónde puede llegar el odio? Los antiperonistas no se cansan de mostrar en público lo que apredieron en las "clases de historia" de la peluquería, o de algún familiar muy poco ilustrado, como ellos. ¿Nadie se preguntó qué pasó el 25 de mayo de 1810? Ese día no nacieron dos modelos de país, nació uno solo. El otro es un modelo de saqueo, humillación y oprobio. Después se organizaron después como unitarios y federales y dieron inicio a una lucha, siempre inconclusa.
Ser colonial en un país colonial, es fácil pero ser nacional en un país colonial, es una tarea titánica. Eso es lo que tiene que entender el peronismo si quiere recuperar la iniciativa. ¿Esto es volver a los tiempos de Braden o Perón y a liberación o dependencia? Sí, ¿O acaso el problema que tenemos hoy es diferente?