El médico egresado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y autor del libro ¿Por qué salud?, Manuel Fonseca, dialogó con REALPOLITIK TELEVISIÓN (www.realpolitik.tel) sobre el impacto del desfinanciamiento nacional en el sistema sanitario, la situación de los hospitales bonaerenses, la crisis del hospital Garrahan y los problemas vinculados a la salud mental. En ese marco, sostuvo que “la salud es un aspecto de la organización de nuestra sociedad y del gobierno que es muy cara”.
Fonseca explicó que el esquema tributario argentino dificulta que las provincias puedan afrontar por sí solas los costos del sistema sanitario. “Es inviable que las provincias compren sus vacunas, es inviable que las provincias puedan comprar sus medicamentos, es inviable que las provincias puedan pagarle bien a sus profesionales en los términos en los que está planteado el sistema tributario e impositivo argentino”, afirmó.
En esa línea, cuestionó el desplazamiento de responsabilidades desde el Estado nacional hacia las jurisdicciones provinciales. “El Estado nacional se ha ido corriendo de sus funciones, ha ido delegando funciones. ¿Qué significa esto? Le tira a un hospital, a los hospitales de las provincias, le tira los programas a la provincia, le tira los sueldos a los profesionales de las provincias”, señaló. Para el médico, esto genera consecuencias tanto económicas como sanitarias.
Al referirse a la situación de los hospitales bonaerenses, Fonseca puso el foco en la saturación de las guardias. Según explicó, allí confluyen pacientes con distintos niveles de gravedad y personas que llegan luego de no haber encontrado respuestas en otros ámbitos del sistema. “Chocan dos problemas que es un problema de trabajadores contra trabajadores, por decirlo de alguna manera, que son víctimas de la misma desorganización del sistema”, sostuvo.
El médico describió a las guardias como el punto donde terminan concentrándose múltiples problemas sociales y sanitarios. “La guardia es como si uno dijera el último dique de contención de una sociedad enferma que no está solamente enferma porque tiene un problema biológico u orgánico”, expresó. Y agregó que el desfinanciamiento de programas nacionales, del PAMI y las dificultades de las obras sociales terminan trasladando una mayor demanda hacia el hospital público.
Fonseca también se refirió al crecimiento de la demanda sobre el sistema sanitario bonaerense y al traslado de pacientes desde el sector privado. “En la provincia de Buenos Aires aumentaron un 30 por ciento desde que asumió Milei hasta acá las consultas cotidianas”, afirmó, y señaló que una parte importante de ese incremento corresponde a personas que dejaron de recibir respuestas de sus coberturas.
En ese contexto, destacó que el sistema público debe atender a toda la población, independientemente de su cobertura. Sin embargo, advirtió sobre los límites que aparecen cuando los recursos no acompañan el aumento de la demanda. “En términos sanitarios es una situación de un embudo, porque hasta dónde si los recursos no aumentan, puede aumentar en esa medida la oferta de servicios que hacen las provincias”, planteó.

Al abordar la problemática de la salud mental y el aumento de los suicidios, Fonseca sostuvo que se trata de un fenómeno multicausal, aunque remarcó el peso de las condiciones económicas y sociales. “La situación económico-social es incontrastable, porque 6 millones de argentinos están endeudados, no pueden pagar su mora, porque los salarios están muy a la baja y porque no hay aumento del empleo formal hace tres años”, manifestó.
A su vez, señaló que existen otros factores vinculados con la pérdida de espacios de pertenencia y el impacto de las nuevas tecnologías. “La ruptura de las dinámicas familiares, la falta de acompañamiento de las instituciones, la falta de acompañamiento de cualquier tipo de instancia de representatividad, un club de barrio, un sindicato, la escuela misma”, enumeró. También cuestionó la exposición permanente a redes sociales, donde se construyen parámetros de éxito y felicidad que consideró irreales.
Para Fonseca, el abordaje de la salud mental no puede limitarse a aumentar las consultas individuales. “Nosotros no podemos ser una guardia de salud mental a cielo abierto en Argentina. No podemos abordar desde una perspectiva individual todo este padecimiento”, advirtió. Al mismo tiempo, aclaró que resulta necesario fortalecer los dispositivos existentes.
“Necesitamos más y mejores dispositivos de salud mental en el sector privado y en el sector público, en todo el país, lógicamente”, afirmó. En su visión, el abordaje debe combinar mejores servicios con políticas destinadas a mejorar las condiciones económicas, fortalecer los vínculos comunitarios y regular la exposición a las pantallas.
Consultado por las modificaciones impulsadas sobre la legislación vigente, Fonseca fue contundente. “Me parece que todas las propuestas que hace el gobierno para modificar la ley nacional de salud mental son malas”, sostuvo. Para el médico, los principales problemas de la normativa no derivan necesariamente de su contenido, sino de la falta de implementación y financiamiento.
En ese sentido, consideró que la legislación puede ser actualizada, pero rechazó el regreso a un modelo manicomial. “Volver a la dinámica manicomial y volver a que solamente los psiquiatras puedan hacer, tomar decisiones en el sistema de salud no es solo que es mala idea y va en contra de todos los organismos internacionales, va en contra de toda la investigación científica y está demostrado que no funciona además”, afirmó.
Respecto de la situación del hospital Garrahan, Fonseca lo definió como uno de los grandes símbolos de la salud pública argentina. “El hospital Garrahan es un orgullo para el sistema de salud argentino como lo son algunos otros hospitales nacionales y provinciales”, destacó. A su entender, la discusión sobre esa institución debe inscribirse en un debate más amplio sobre el rol que debe cumplir el Estado nacional.
En ese sentido, cuestionó el retiro de responsabilidades nacionales en materia sanitaria y planteó una pregunta sobre quién asumiría esas funciones. “Si el Estado nacional no se hace cargo del Garrahan, si el Estado nacional no se hace cargo del Bonaparte, si el Estado nacional no compra las vacunas, si el Estado nacional no regula a los demás sectores, ¿quién lo va a hacer?”, preguntó.
Finalmente, Fonseca destacó dos legados que considera fundamentales para pensar el sistema sanitario argentino. Sobre Ramón Carrillo, resaltó “su capacidad en la gestión para planificar”, mientras que de René Favaloro reivindicó “su humanismo médico”. Según explicó, ambos aportes permiten pensar una política sanitaria que combine planificación estatal y una concepción igualitaria del derecho a la salud.
Como conclusión, el autor de ¿Por qué salud? planteó la necesidad de construir un puente entre el conocimiento técnico y la política. “La salud puede estar en el centro de un proyecto político”, sostuvo, y remarcó que una población sana resulta fundamental para afrontar los desafíos económicos, educativos, sociales y productivos del país. (www.REALPOLITIK.com.ar)