La investigación penal que sacude al sector de la seguridad privada sumó precisiones documentales determinantes. Nuevos datos consolidados en el marco de la causa judicial I.P.P. nro. PP-07-01-007361-26/00 exponen la gravedad de la acusación que pesa sobre el jefe de operaciones de Entheus Seguridad Privada S.R.L., Marcelo Gastón Saporiti.
Los delitos investigados fijan una situación sumamente compleja: abuso sexual con acceso carnal, amenazas agravadas y privación ilegal de la libertad, en perjuicio de la denunciante. Mientras el proceso avanza sobre las denuncias que indican que el implicado utilizaba su cargo jerárquico para amedrentar a la mujer en el ámbito privado, registros de organismos oficiales e informes de dominio revelan el andamiaje logístico y corporativo que lo rodeaba.
En la denuncia que tramita en la Justicia de la provincia de Buenos Aires se describió cómo el acusado habría empleado un arma de fuego en el ámbito privado como herramienta para quebrar la voluntad de la víctima y bloquear sus intentos de escape, amparándose psicológicamente en su pasado en las fuerzas de seguridad para asegurar que "nadie podría frenarlo".
Recientes constancias emitidas por los organismos oficiales de control de materiales de fuego aportan un giro sustancial a la trama. Los registros confirman que Saporiti contaba con credenciales habilitadas de Legítimo Usuario de Armas de Uso Civil Condicional, pero el dato central es que la propia empresa Entheus respaldó su portación oficial de armas corporativa para el despliegue de sus funciones en la vía pública.
Este hallazgo documental confirma que el hombre tiene habilitación para estar armado en porque así lo requiere su condición de jefe de operaciones de Entheus, aunque eso no significa que la empresa necesariamente avale un uso indebido del armamento.
A la par de las actuaciones en los tribunales, REALPOLITIK tuvo acceso al tráfico de las líneas telefónicas involucradas a las que se tuvo acceso de manera externa revelan un patrón de hostigamiento y asedio digital concentrado en el mes de diciembre de 2024.
Los registros de llamadas entrantes evidencian una insistencia extrema por parte del investigado:
-El 20 de diciembre de 2024 registró tres bloques consecutivos de llamadas que dejaron 32, 6 y 9 llamadas perdidas en el dispositivo receptor.
-El 21 de diciembre de 2024 el asedio continuó al día siguiente con un bloque de 33 llamadas perdidas adicionales.
En total se registraron 77 intentos de comunicación en apenas 48 horas, todos con resultado infructuoso. Estos elementos exponen la asimetría de poder en el vínculo y el nulo consentimiento de la víctima, debilitando las versiones de la defensa que intentaban instalar la existencia de una relación mutua, dada la estricta relación jerárquica que el acusado ostentaba dentro de la firma.