Cecilia Sustersic, licenciada y divulgadora del informe CLAMA (Cielos Limpios en América - Monitor Ambiental), y el doctor Andrés Ozols mantuvieron un diálogo alarmante en RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la compleja red que une las fumigaciones con glifosato, la geoingeniería y las tecnologías de modificación climática.
Sustersic comenzó denunciando la complicidad institucional que silencia las voces críticas en el ámbito científico, citando los casos de Virginia Aparicio, Lorena Diblasi y Marcela Sangorrín. "Es el dinero el que manda y lo institucional queda dibujado, no cuenta", afirmó, lamentando que los organismos del Estado, financiados por el pueblo, actúen para defender intereses corporativos en lugar de proteger a la población.
La divulgadora recordó que las denuncias sobre los daños del glifosato no son nuevas, rememorando el trabajo pionero de Andrés Carrasco. "Viene a develar una vez más, cómo los organismos trabajan para las corporaciones, sobre todo corporaciones extranjeras, y para modelos que enferman a los pueblos, como el modelo de agrotóxicos", señaló, enfatizando el impacto en localidades como Barrio Ituzaingó en Córdoba, con tasas de cáncer alarmantes.
Respecto a la geoingeniería, Sustersic explicó que existe una fragmentación en la ciencia que impide abordar esta realidad de manera integral. "Les cuesta mucho abrirse a esta realidad, todavía está bajo la lupa", expresó, argumentando que nadie quiere realizar los análisis necesarios para buscar componentes como el grafeno en el aire, agua o suelo. No obstante, mencionó indicios preocupantes como el "polvillo de lluvia" analizado en Villa de Merlo y el fenómeno del granizo que no se derrite.
Al abordar el cambio climático y fenómenos como el Super Niño, Sustersic abogó por una visión multicausal que incluye ciclos naturales y la destrucción de reguladores climáticos como glaciares y humedales. Sin embargo, hizo hincapié en la "potencia que se le puede dar de cambio y de desastre y de intensidad a esa base natural" mediante tecnologías de modificación del clima. En este sentido, citó el documento de la Fuerza Aérea de EE. UU. de 1996, "El clima como multiplicador de fuerza: poseyendo el clima hacia el 2025", que plantea el uso del clima como un arma de poder.
Por su parte, el doctor Andrés Ozols profundizó en los aspectos técnicos y biológicos de estas problemáticas. Coincidió en la antigüedad de las denuncias sobre el glifosato, mencionando estudios que demuestran su presencia en personas de zonas urbanas debido a la deriva. Ozols describió el daño genético severo e irreversible en niños de Misiones como una "vergüenza total de un experimento tipo Mengele". Además, advirtió sobre la toxicidad generalizada, incluyendo metales pesados en sangre provenientes de la alimentación, aire y agua, y la aprobación de prácticas nocivas como la fluoración de la sal, que según él, produce daño neurológico.
Respecto al granizo, confirmó que análisis en Suiza detectaron fibras de polímeros y metales pesados. También denunció la dispersión de chemtrails o estelas químicas, un término utilizado por la propia Fuerza Aérea norteamericana.
En cuanto a la modificación del clima, el doctor Ozols fue categórico: "Sí", es posible generarlo mediante armas tecnológicas como las antenas HAARP. Citó el caso empírico de Irán, que tras bombardear una base norteamericana con este tipo de antenas, vio el regreso de las lluvias después de décadas de sequía. Explicó el funcionamiento del HAARP como un "calentador ionosférico" que recalienta la ionosfera mediante frecuencias, concentrando energía a través de múltiples antenas. Según Ozols, un especialista del centro de invasiones espaciales de Córdoba le confirmó que esta tecnología es "perfectamente posible". (www.REALPOLITIK.com.ar)