El Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés presentó su informe mensual de Satisfacción Política y Opinión Pública correspondiente a octubre. El estudio, basado en 1.000 entrevistas a nivel nacional, a mayores de 18 años conectados a internet, muestra un escenario de estabilidad estructural en los indicadores principales, pero enciende una luz de alerta para el oficialismo debido a un sensible deterioro en la percepción de la marcha económica y un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos.
La satisfacción con la marcha general del país se mantiene congelada en un 30 por ciento, mientras que la insatisfacción neta se posiciona en el 67 por ciento, consolidando una meseta que se repite sin grandes variaciones desde el pasado mes de mayo. A pesar de los bajos niveles de optimismo, el rumbo actual supera de manera holgada a las mediciones registradas en el mismo período de las gestiones anteriores, cuando Mauricio Macri alcanzaba un 22 por ciento y Alberto Fernández caía al 11 por ciento.
En sintonía con este rumbo, la aprobación de la gestión del presidente Javier Milei quedó fija en un 36 por ciento, frente a un 60 por ciento de desaprobación. El dato repite exactamente el mismo nivel de apoyo que cosechaba Macri en el mismo mes de su mandato y duplica el 21 por ciento obtenido por Fernández en igual etapa temporal, demostrando la resiliencia del núcleo duro oficialista frente a un contexto general mayoritariamente crítico.
La gran novedad del monitor de octubre radica en la caída de la evaluación económica. La satisfacción con la política económica del gobierno nacional retrocedió cuatro puntos porcentuales respecto al mes anterior, descendiendo hasta el 28 por ciento. Este declive relegó a la economía por detrás de otras áreas de gestión que hoy resultan mejor evaluadas por la opinión pública, como Relaciones Exteriores y Defensa, ambas con un 34 por ciento de aprobación, la política energética con un 31 por ciento y la seguridad con un 30 por ciento.
Este retroceso macroeconómico tiene su correlato directo en la intimidad de los hogares. Un 54 por ciento de los encuestados manifestó que los ingresos totales de su hogar no son suficientes para cubrir los gastos mensuales, obligando a un 35 por ciento a recortar consumos o utilizar ahorros previos, y empujando a un 19 por ciento a recurrir al endeudamiento para subsistir. En contraposición, apenas un 20 por ciento de la población declara contar con capacidad de ahorro y un 21 por ciento señala que vive con lo justo.
El mapa de las principales demandas ciudadanas ratifica el predominio de la agenda sociolaboral por sobre la inflación, que pasó a un segundo plano con el 19 por ciento de las menciones. La falta de trabajo lidera las preocupaciones colectivas con un 39 por ciento, seguida de cerca por los bajos salarios con un 35 por ciento y la pobreza con un 31 por ciento, compartiendo el podio con la corrupción, que se ubica en el 30 por ciento. Esta mirada retrospectiva es severa, ya que el 56 por ciento de los argentinos sostiene que el país está peor que hace un año.
Por otra parte, el informe detectó un quiebre en la tradicional base de apoyo sociodemográfico del oficialismo. Los denominados Boomers, adultos mayores de 60 años, se convirtieron este mes en el segmento con mayor aprobación a la gestión presidencial con un 45 por ciento, desplazando a los jóvenes de la Generación Z, que registran un 39 por ciento de apoyo. La resistencia más marcada se consolida en la franja de los Millennials, donde el rechazo a las políticas gubernamentales trepa al 65 por ciento.
Pensando en el mediano plazo, el escenario político proyecta un fuerte empate técnico de cara a las elecciones presidenciales de 2027. La Libertad Avanza retiene un 26 por ciento de la intención de voto genérica, superando apenas por dos puntos al Peronismo, que se posiciona con un 24 por ciento. La paridad deja la llave del futuro electoral en manos de los indecisos y de quienes optaron por no responder, un grupo que representa el 26 por ciento del padrón y que se consolida como la fuerza determinante del tablero político.
En la dinámica interna de las coaliciones, el peronismo exhibe una mayor capacidad de retención al fidelizar al 70 por ciento de los votantes que acompañaron a Sergio Massa. Por el lado del oficialismo, si bien se mantiene firme el 64 por ciento de los votantes propios de la primera vuelta, se empieza a notar una marcada dispersión de los apoyos externos, reteniendo únicamente al 41 por ciento de los ciudadanos que optaron por Patricia Bullrich en las elecciones presidenciales pasadas. (www.REALPOLITIK.com.ar)