Sábado 17 de octubre de 2026

Política

San Juan de Dios

Salud: trabajadores bonaerenses cobraron apenas 8 mil pesos de SAMO

17/10/26 | Personal del nosocomio cuestiona los montos que recibe y reclama explicaciones sobre la facturación y distribución de esos recursos.


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El malestar crece entre trabajadores del hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios de La Plata, actualmente bajo la dirección de Noemí "Yiya" Logiurato, quienes cuestionan los exiguos montos que vienen percibiendo en concepto de Sistema de Atención Médica Organizada (SAMO), el mecanismo mediante el cual los hospitales públicos bonaerenses recuperan parte del dinero correspondiente a prestaciones realizadas a pacientes que cuentan con obra social, prepaga u otra cobertura.

Trabajadores del establecimiento aportaron a REALPOLITIK comprobantes bancarios que muestran los montos recibidos durante los últimos dos meses. Uno de ellos, según las imágenes, el 14 de septiembre recibió un crédito identificado como “CR. SAC/HSEX/OTROS” por 7.765,29 pesos, mientras que el 15 de octubre recibió por el mismo concepto 8.357,14.

“Es vergonzoso el SAMO del hospital San Juan de Dios. El mes pasado fue de 7 mil pesos y el de este mes apenas superó los 8 mil”, cuestionó un trabajador de la salud. “No alcanza ni para pagar una comida”.

El reclamo adquiere otra dimensión al observar cómo funciona oficialmente el mecanismo.

El SAMO fue creado mediante el decreto ley 8.801/77 y permite que el sistema sanitario bonaerense facture las prestaciones brindadas a pacientes que poseen cobertura de obras sociales, empresas de medicina prepaga y otros financiadores. El objetivo es que esos recursos regresen al sistema público de salud. El propio ministerio de Salud bonaerense, que conduce Nicolás Kreplak, explica que el dinero recuperado debe volver a los establecimientos en forma de equipamiento, infraestructura, servicios y bonificaciones salariales.

Para los hospitales provinciales, el régimen contempla que hasta el 50 por ciento pueda destinarse al pago de retribuciones adicionales y bonificaciones especiales del personal del establecimiento que produjo las prestaciones, mientras que hasta un 40 por ciento puede emplearse para gastos de funcionamiento, inversiones menores, reparación y mantenimiento. Otro 10 por ciento integra el fondo administrado por el sistema provincial.

Es justamente allí donde aparecen las preguntas de los trabajadores del San Juan de Dios. “Desde siempre, un porcentaje del SAMO va a provincia, un porcentaje para los gastos del hospital y otro porcentaje es el que se divide por la cantidad de personas que trabajan”, explicó una trabajadora.

Existen además diferencias entre quienes están encuadrados bajo la ley 10.430, correspondiente al régimen general de empleados públicos provinciales, y quienes pertenecen a la ley 10.471, vinculada a la carrera profesional hospitalaria.

Pero el cuestionamiento no termina en el monto. Trabajadores aseguraron que recientemente se habría modificado el criterio aplicado sobre las ausencias laborales. “Nunca jamás nos descontaron dinero del SAMO por faltar y entendemos que no lo debieran hacer, pero ahora, si vos sacás carpeta no te lo pagan. ¿Quién se queda con esa parte de la suma?”, plantearon.

Facturación bajo la lupa

El segundo cuestionamiento gira alrededor de cuánto está facturando y cobrando efectivamente el San Juan de Dios. El funcionamiento formal del SAMO depende de una cadena administrativa bastante precisa: primero se identifica que el paciente posee cobertura, luego deben registrarse las prácticas realizadas, posteriormente se genera la factura, se la remite al financiador y finalmente se gestiona su cobro.

El propio ministerio establece que debe registrarse cada práctica, estudio o procedimiento realizado y que las facturas deben contar con su documentación respaldatoria.

Una trabajadora aseguró a este medio que el personal puede observar parte de ese proceso a través de los sistemas internos. “Desde hace un tiempo, a través del sistema todos podemos ver cuándo se va a facturar a la obra social los accesos venosos periféricos, las placas torácicas, los análisis y todas las cosas que incrementan el monto del SAMO”, afirmó.

Y aseguró que, según las explicaciones recibidas dentro del establecimiento, una de las dificultades estaría relacionada con prestaciones que no serían cargadas correctamente. “Nos respondieron, como excusa, que los médicos no suben al sistema todo lo que se hace”, relató.

La afirmación abre un interrogante importante, ya que si una prestación realizada a un paciente con cobertura no queda correctamente registrada y facturada, ese dinero no puede ser recuperado por el hospital.

El gobierno de Axel Kicillof reconoce justamente al registro de las prestaciones como uno de los pasos centrales del circuito de recupero: atención, registro, facturación, gestión del cobro y posterior distribución y reinversión.

Reclamos por deudas de IOMA y PAMI

Parte de la explicación que recibieron los trabajadores estaría vinculada también con demoras en los pagos de los financiadores. “PAMI supuestamente le debe al San Juan de Dios, según nos había dicho la directora, ocho meses, e IOMA nueve meses, y no aparecen los pagos de ninguno de los dos”, sostuvieron.

Sin embargo, las demoras en el cobro forman parte de los problemas contemplados por el propio sistema. El área de SAMO provincial explica que la gestión de cobranzas comprende el seguimiento de facturas impagas, débitos, diferencias y documentación respaldatoria y que, frente a demoras injustificadas, pueden iniciarse actuaciones prejudiciales e incluso judiciales.

Empleados aseguran que funcionarios del área les habrían comunicado que recientemente se modificaron algunos plazos administrativos de facturación, lo que habría provocado retrasos. “Nos dijeron que hace dos meses desde el ministerio de Salud hicieron un convenio nuevo, donde ahora las facturas tienen otras fechas y otros tiempos para ser pagadas y que eso iba a generar un retraso. Pero también tendrían que estar pagando los atrasados de meses anteriores y eso tampoco ocurre”, reclamó.


Homero Giles, la cara detrás del desfalco del IOMA.

“No alcanza ni para una comida”

El contraste resulta especialmente llamativo cuando se observan las cifras globales publicadas por el propio gobierno provincial. Entre enero y septiembre de 2026, el SAMO informó 8.718.875 prestaciones facturadas y 64.059 millones de pesos recuperados en todo el territorio bonaerense. Naturalmente, esas cifras corresponden al conjunto del sistema provincial y no permiten saber cuánto de ese dinero fue generado específicamente por el San Juan de Dios.

Precisamente por eso, el reclamo de sus trabajadores abre una pregunta que hasta ahora permanece sin respuesta: cuánto factura mensualmente el hospital, cuánto logra cobrar efectivamente, qué porcentaje se destina a las bonificaciones del personal y cómo se determina el monto que finalmente recibe cada trabajador.

“Antes, el dinero que nos ingresaba en concepto de SAMO era mejor. Ahora no te alcanza ni para cubrir una comida. Hace ya más de dos años que venimos con estos montos pírricos”, afirmó.

Dudas sobre la cantidad de camas y enfermeros

Los trabajadores plantearon además una serie de cuestionamientos sobre la información administrativa del establecimiento. Según afirmaron, existirían diferencias entre la cantidad de camas que figuran oficialmente asignadas al San Juan de Dios y las que efectivamente se encuentran disponibles: “En provincia figura como que el hospital tiene 200 camas y sólo tiene 110, de las cuales sólo 90 están ocupadas”.

También cuestionaron las cifras correspondientes al personal de enfermería. “De acuerdo al ministerio de Salud bonaerense, en el San Juan de Dios hay 380 enfermeros. Esto es mentira”, aseguró.

Según esta versión, una parte de los agentes que administrativamente figurarían como enfermeros desempeñaría en realidad tareas en otras áreas del hospital. “Muchos de esos ingresos fueron hechos a dedo, por ‘amiguismos’, entraron como enfermeros y rápidamente los pusieron a trabajar como administrativos”, denunciaron, y aseguraron que quienes efectivamente cumplen funciones de enfermería serían muchos menos.

Pero el planteo adquiere relevancia porque la cantidad de agentes alcanzados por una distribución puede impactar directamente sobre los montos individuales que termina recibiendo cada empleado. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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