Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la movilización en defensa de las universidades públicas y el conflicto por el incumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario. El referente de izquierda sostuvo que la masividad de las protestas no alcanza para modificar el escenario político y planteó la necesidad de avanzar hacia medidas de fuerza más contundentes. “La marcha demuestra todo el impaz que tiene el movimiento popular en la Argentina”, afirmó.
Altamira consideró que las movilizaciones universitarias expresan una contradicción entre la capacidad de convocatoria del movimiento y las dificultades para imponer sus reclamos. En ese sentido, remarcó que la ley de financiamiento fue aprobada en dos oportunidades por el Congreso y que existe un fallo judicial que impone multas al gobierno por su incumplimiento. “Hay que dar el golpe final”, sostuvo, al reclamar una estrategia que permita quebrar el estancamiento del conflicto.
En esa línea, el dirigente del Partido Obrero planteó que la respuesta debe ser una medida de fuerza sostenida frente a la decisión del Poder Ejecutivo de no cumplir con la legislación vigente. “A un gobierno de estas características hay que darle con una huelga indefinida porque él se ha colocado en la completa ilegalidad”, expresó. Para Altamira, la discusión excede el presupuesto de las universidades y pone en cuestión la capacidad de las instituciones políticas para hacer cumplir sus propias decisiones.
El entrevistado también cuestionó el papel de las autoridades universitarias y señaló que, a su entender, la conducción del conflicto se concentra en negociaciones que no modifican la situación de fondo. Según explicó, los rectores mantienen vínculos políticos con sectores de la oposición que dialogan con el oficialismo, lo que condicionaría sus decisiones. “Ahora, esa cúpula de rectores representa la comunidad universitaria. Me parece que no”, afirmó al referirse a la distancia que observa entre esas conducciones y las bases estudiantiles y docentes.
Altamira destacó la participación de estudiantes y docentes en las ocupaciones de facultades y las vigilias realizadas antes de la marcha. A su entender, esas iniciativas reflejan una voluntad de profundizar el reclamo, aunque consideró necesario construir organismos capaces de dirigir las medidas de fuerza. En ese sentido, propuso elegir comités de huelga en las universidades y facultades para organizar la participación y definir una estrategia colectiva.
“Cuando somos muchos, tenemos que ganar. Si no tenemos que ganar, tenemos un impaz y ese impaz tiene que ser resuelta porque si no nos van a derrotar”, advirtió. Para el dirigente, la movilización debe traducirse en una relación de fuerzas que permita alcanzar resultados concretos. También sostuvo que el reclamo de una huelga general ya aparece en las consignas de los manifestantes, aunque todavía falta, según su análisis, una decisión política que permita llevar esa demanda a la práctica.
Al analizar la situación económica, el referente del Partido Obrero señaló que el programa financiero del Gobierno enfrenta dificultades para garantizar los pagos de la deuda hasta 2027. Según relató, los financistas de Nueva York cuestionaron las proyecciones presentadas por el ministro de Economía, Luis Caputo. “Los financistas que saben más que Caputo, le dijeron esto es un dibujo, no existe”, afirmó, al describir las objeciones que, de acuerdo con su exposición, recibió el plan oficial.
Altamira comparó el escenario actual con la crisis que atravesó el gobierno de Fernando de la Rúa entre 2000 y 2001 y advirtió sobre los riesgos de una nueva profundización de los problemas económicos. Mencionó el desempleo, la caída del consumo y las dificultades para sostener el esquema financiero. Además, sostuvo que las tensiones no pueden explicarse únicamente por disputas personales entre dirigentes, sino que deben analizarse como parte de una crisis más amplia del sistema político y económico.
En ese marco, el dirigente cuestionó que los trabajadores deban afrontar las consecuencias de un modelo que, según su interpretación, favorece la acumulación de capital en determinados sectores. También relacionó el debate sobre el financiamiento universitario con las transformaciones tecnológicas y el avance de la inteligencia artificial. “La población trabaja, no llega a fin de mes y financia una acumulación capitalista cuyos beneficios del punto de vista económico van a quedar en manos de una oligarquía de muy poquitos”, sostuvo.
Finalmente, Altamira defendió la necesidad de desarrollar una alternativa política encabezada por la clase trabajadora y advirtió que un cambio de nombres en el gobierno no necesariamente implicaría una transformación estructural. En su análisis, la crisis requiere una estrategia que combine las reivindicaciones salariales, la organización sindical y la intervención política. “La clave es que el sujeto que emprenda eso tiene que ser políticamente consciente”, afirmó, al señalar que las medidas de fuerza deben formar parte de un proceso más amplio de organización.
El dirigente también anticipó que el Partido Obrero realizará una conferencia nacional para discutir su orientación política y preparar instancias de formación destinadas especialmente a los jóvenes, con vistas a las próximas elecciones. Según explicó, el objetivo es ampliar la cantidad de militantes capacitados para intervenir en los debates públicos y comprender el escenario internacional. Para Altamira, la discusión universitaria forma parte de una disputa más amplia sobre el rumbo económico, político y social del país.(www.REALPOLITIK.com.ar)