Durante su intervención ante la Cuarta Comisión de la Organización de las Naciones Unidas en octubre de 2026, Jean-Baptiste Dialla, en representación del colectivo Urgence Kanaky y como portavoz del Frente de Liberación Nacional Kanak y Socialista (FLNKS), denunció las políticas de la administración francesa y las trabas institucionales impuestas al movimiento independentista.
Nueva Caledonia es un archipiélago situado en el Pacífico Sur, a unos 1.200 kilómetros al este de Australia. Colonizado por Francia en 1853, el territorio alberga a la población autóctona kanak, además de una importante comunidad de origen europeo y de otras islas del Pacífico. Récord mundial por sus reservas estratégicas de níquel y sus extensas aguas territoriales, la región posee un elevado valor económico y geopolítico.
Durante décadas, las tensiones entre los independentistas indígenas y los partidarios de mantener la soberanía francesa derivaron en graves enfrentamientos. Para encauzar el conflicto pacíficamente, se firmaron los Acuerdos de Matignon-Oudinot (1988) y el Acuerdo de Nouméa (1998), los cuales establecieron un proceso gradual de transferencia de competencias, el reconocimiento de la identidad kanak y la celebración de tres referéndums de autodeterminación para decidir el futuro político del archipiélago.
El equilibrio institucional se fracturó tras las consultas de descolonización: tras dos referéndums con resultados ajustados favor de la permanencia en Francia, la tercera votación (diciembre de 2021) estuvo marcada por el boicot del movimiento independentista debido a la negativa de París a aplazarla durante la pandemia de COVID-19. La posterior reforma del censo electoral promovida por el gobierno francés desató en mayo de 2024 las peores revueltas violentas registradas en tres décadas en la isla, dejando un saldo de víctimas mortales y un profundo estancamiento político.

El discurso pronunciado en Nueva York comenzó señalando un incidente diplomático: Dimitri Qenegei, quien debía tomar la palabra originalmente en nombre del FLNKS, no pudo asistir a la sesión en Estados Unidos debido a la denegación de un visado, a pesar de haber viajado al país sin contratiempos la semana anterior. Esta situación fue calificada como un intento deliberado de impedir que un militante independentista kanak testifique de forma directa ante el organismo internacional.
Ante esta ausencia, Dialla transmitió el mensaje previsto, recordando a los prisioneros kanak, a sus familias y a todas las víctimas de los violentos sucesos de 2024.
El FLNKS expuso ante la ONU que, desde 2021, se ha advertido reiteradamente sobre las decisiones unilaterales dictadas desde París. Según la formación, el mantenimiento del tercer referéndum en plena crisis sanitaria y el paso en fuerza para descongelar el cuerpo electoral rompieron con el espíritu de los acuerdos de paz históricos.
El movimiento sostiene que estas medidas abocaron al territorio a una lógica de confrontación que desembocó en los disturbios de 2024, provocando trece fallecidos y secuelas traumáticas duraderas. Por ello, confirmaron la interposición de una demanda judicial contra el exprimer ministro Gabriel Attal y tres ministros de su gabinete para determinar responsabilidades. Asimismo, el FLNKS rechazó de forma contundente la "criminalización" de sus militantes, argumentando que exigir la libertad y la autodeterminación no constituye un delito.
En el ámbito regional, el portavoz independentista remarcó que las riquezas mineras y marítimas del archipiélago no pueden anteponerse a los derechos soberanos de los pueblos de Oceanía. En esta línea, el FLNKS reiteró su respaldo a las reclamaciones de soberanía de Vanuatu sobre las islas Matthew y Hunter, denunciando lo que califican de postura colonialista por parte del Estado francés.
Frente a las posturas que afirman que la región ya se encuentra descolonizada debido a las subvenciones financieras de París, el representante recalcó que el desarrollo económico jamás podrá sustituir al ejercicio inalienable del derecho a la autodeterminación.
Con este objetivo, la organización renovó sus exigencias ante la ONU: que el contencioso derivado del tercer referéndum sea examinado por la Corte Internacional de Justicia y que se conceda al FLNKS el estatus de observador oficial dentro de las Naciones Unidas.
El FLNKS concluyó reafirmando su voluntad de mantener una vía de diálogo pacífica y respetuosa con los derechos humanos, haciendo un llamamiento a la comunidad internacional para velar por la paz y la justicia en el Pacífico. (www.REALPOLITIK.com.ar)