Mariela Maiochi, trabajadora de larga trayectoria en el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la extrema situación de violencia, hostilidad y discriminación ideológica y xenófoba que padeció en su lugar de trabajo por parte de un superior, un conflicto que derivó en instancias legales y cartas documento ante la falta de respuestas institucionales.
"Casi treinta personas a cargo he tenido en el departamento de prestaciones. Durante mucho tiempo hubo un subjefe que mediaba y contenía las situaciones, pero cuando lo ascendieron quedé con un trato directo diario con este jefe y la hostilidad se volvió cotidiana", relató Maiochi, al recordar que la institución había sido históricamente su segunda casa tras haber ingresado en momentos difíciles de su vida familiar.
La empleada administrativa detalló episodios de extrema tensión dentro de las instalaciones ubicadas frente a la Gobernación. "Un día entró con mucha furia al departamento, no habló con nadie y golpeó muy fuerte mi escritorio de la nada. Empezó a hablar de los cortes de calle y dijo frases aberrantes como 'ojalá les tuviera que agarrar un cáncer de huevos al enano y a los milicos', para luego arremeter contra los extranjeros que votan en el país, sabiendo que soy la única extranjera en el piso", denunció.
Asimismo, indicó que el acoso escaló hacia la asfixia operativa, donde se la ignoraba deliberadamente en temas clave de cobros a obras sociales para dejarla expuesta ante errores, sumado a modificaciones arbitrarias de sus tareas y cuestionamientos persecutorios sobre sus horarios y su vida personal.
Por último, Maiochi explicó que, tras enviar una carta documento al Colegio de Farmacéuticos para frenar los abusos y visibilizar un clima que afecta a múltiples compañeras, la respuesta institucional consistió en rechazar los planteos y ofrecer traslados inviables.
"Decidí hablar y tomar una decisión concreta porque sé que hay un montón de personas, la mayoría mujeres, que sufren lo mismo y no se animan. Perdí todo lo que construí en estos 25 años de servicio, pero esto tiene que marcar un antes y un después para evitar que otros trabajadores, especialmente los más jóvenes, tengan que pasar por este calvario", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)