Lunes 26 de octubre de 2026

Opinión

Historia de la radio

Víctor Hugo Morales, el hombre que convirtió al oficio de relator en una obra de arte

26/10/26 | Víctor Hugo Morales cumple 60 años de trayectoria y dejó una huella imborrable con sus relatos de Maradona y su protagonismo político.


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Por:
Gustavo Zandonadi

Hay muchas voces que relatan partidos de fútbol, pero hay una que construyó recuerdos. Víctor Hugo Morales tiene méritos suficiente para intergrar la segunda categoría. Durante seis décadas, su garganta acompañó a generaciones de argentinos y uruguayos frente a una radio. ¿Quién necesita un televisor cuando relata el maestro de Cardona? Tiene razón Tabaré Cardozo cuando cuando canta "estoy ahí, yo sé que no pero yo estoy ahí si el tipo de la radio me lo cuenta". El 1 de noviembre se cumplen 60 años de estar ahí, gracias a Víctor Hugo. 

¿Cuál es el misterio que mantiene vivo al relato radial en tiempos de televisión eh HD, redes sociales, youtube y un millón de recursos para ver los goles? El secreto es que el avance tecnológico nos hizo las cosas más sencillas para ver los detalles de la jugada, pero sin un humano que le ponga emoción, no sirve para nada. Ese es el trabajo de Víctor Hugo. 

Heredero directo de la época de oro de la radio, el fenómeno Víctor Hugo no es nada más que gritar un gol como si no hubiera un mañana. Victor Hugo es magia, es música, es poesía, es épica, es chamuyo pero de calidad, es una mezcla de barrio con academia, al servicio de alguien que quizá no pueda pagar para ver el partido por cable, porque la cancelación del Fútbol para Todos le robó la única alegría que le quedaba.

Para entederlo, hay que regresar a un país que iba a la cancha con la oreja pegada a la radio. Hay que imaginar una situación: año 1981, cancha de Boca. Gol de Maradona. ¿Se entiende por qué iban con la radio a la cancha? para que alguien confirme que la jugada maradoniana era de verdad, porque ver a Diego en su esplendor era perder noción del tiempo y el espacio. Se disfrutaba, pero nadie sabía si lo había vivido o si lo había soñado.

Morales demostró que un hombre puede ser apasionado por el fútbol sin cerrar la puerta a la cultura. ¿Quién dijo que gritar un gol no es compatible con ir al teatro? Víctor Hugo tendió un puente entre dos mundos, y más de una vez. Quienes adoptamos el oficio de escribir, le debemos mucho ¿Que periodista no fue, en sus tiempos de estudiante, a preguntarle algo para llevar a la facultad? y ahí estaba él, generoso y con tiempo para responder a los jóvenes que elegimos esta carrera, entre otras cosas, porque queríamos ser Víctor Hugo

¿De qué planeta viniste?

La consagración definitiva llegó el 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de México. Argentina enfrentaba a Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo y Diego Maradona convirtió dos goles: uno que fue un robo, pero legal, y otro que todavía hoy desafía cualquier intento de explicación racional. La jugada fue extraordinaria, pero la voz de Víctor Hugo fue el complemento perfecto, el socio ideal del mejor Maradona de la historia.

El "barrilete cósmico" es parte del repertorio sentimental de un país que encontró en aquella carrera eterna de un Maradona vestido de azul, una mezcla de belleza, revancha y orgullo. A esos tipos no hay darle ni un centímetro y si es necesario, hay que hacer un gol con la mano. Diego lo sabía, pero los argetinos no sabíamos que nos tenía una sorpresa para ese partido. Víctor Hugo tampoco lo sabía, pero por suerte, ese partido lo encontró con veite años de carrera y con el temple necesario para correr al lado de Diego para no perder ni un detalle de la jugada de todos los tiempos.  

Política

Víctor Hugo no se quedó en la cabina. Para él hubiera sido más cómodo vivir de la gloria que el dio relatar los goles de Maradora, pero su trayectoria se fue a otra tierra. Empezó a intervenir en las discusiones sobre el poder, los medios de comunicación y el rumbo político del país. El hombre que construyó una identidad profesional contanto las travesuras de la pelota, con el paso de los años ocupó en una lugar central de las controversias mediáticas argentinas.

Allí comenzó otra historia. Para una parte de la sociedad, Morales representa una voz comprometida con la defensa de los intereses populares y la crítica a las concentraciones económicas y mediáticas. Para sus detractores, su posicionamiento político terminó condicionando la independencia con la que debía ejercer el periodismo. Hay un público que lo canceló, pero hay otro que lo descubrió más allá de la cancha, por lo que la cita radial dejó de ser un vez a la semana para darse todos los días, en la segunda mañana. 

En una país donde la simpatía política funciona cada vez más como un documento de identidad, Víctor Hugo asumió que su lugar estaba en el micrófono para combatir, o al menos, no se cómplice de los cinco o diez tipos que manejan los hilos del país sin que les importe quien es el presidente. No lo necesitaba por fama, ni por plata. Lo necesitaba para hacer algo muy maradoniado. Como Michael Foucault, donde hay poder, hay resistencia, y Víctor Hugo se puso del lado de la resistencia.

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