Damián Ramírez, secretario de Cultura de la CGT Regional La Plata y secretario General de la Asociación Profesional de Músicos (APM), dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la situación de los trabajadores de la música, las dificultades que atraviesan los espacios culturales y las clausuras impulsadas por el municipio. En ese marco, cuestionó los controles realizados en un centro cultural de la ciudad y reclamó políticas que permitan compatibilizar la actividad artística con el descanso de los vecinos.
El dirigente sindical explicó que asumió la conducción de la APM en diciembre, en el marco de una institución que cumple 80 años de trayectoria en La Plata. “Asumimos esa tarea, difícil tarea, porque no es más ni menos que reivindicar los derechos de los trabajadores de la música, que hoy por hoy es muy difícil”, sostuvo. Además, señaló que el gremio trabaja en una amplia región que comprende La Plata, Berisso, Ensenada, Chascomús, Brandsen, Magdalena y Punta Indio.
Al referirse al operativo realizado en un espacio cultural ubicado en la zona de 5 y 58, Ramírez cuestionó el procedimiento de los inspectores municipales y la presencia policial antes del inicio de un espectáculo. Según relató, la actividad estaba prevista entre las 21 y las 22.30, pero las demoras provocaron que comenzara más tarde. “Eso es una forma de amedrentar, en primer lugar”, afirmó sobre el despliegue de los agentes en la puerta del establecimiento.
El secretario General de la APM también cuestionó que se pretendiera avanzar con una clausura sin una medición previa que acreditara una infracción. “Cuando yo pregunto a qué se refería con escuchar música alta, me dijo, a ruido molesto. Le digo, ¿cuál sería el motivo de la clausura? Ruido molesto”, relató. Frente a esa situación, remarcó: “No, la música no es un ruido molesto. La música es trabajo”.
Ramírez advirtió que detrás de estas medidas hay trabajadores que dependen de la continuidad de las actividades culturales. En ese sentido, explicó que aquella noche había cuatro músicos y otras personas vinculadas al funcionamiento del lugar. “Si a nosotros nos cierran esos lugares, no tenemos posibilidad de trabajar”, enfatizó, y reclamó una mesa de trabajo con las autoridades municipales para establecer criterios claros de funcionamiento y evitar que los controles terminen perjudicando a los artistas.
El dirigente aclaró que el reclamo sindical no implica desconocer el derecho de los vecinos al descanso ni la necesidad de garantizar condiciones adecuadas en los establecimientos. Por el contrario, planteó que es posible encontrar un equilibrio entre ambas partes mediante reglas claras. “En primer lugar, pactando un horario de comienzo y un horario de cierre. Que esté dentro de los parámetros normales”, propuso al referirse a las alternativas para ordenar la actividad nocturna.
En esa línea, consideró necesario revisar los criterios de aplicación de las normas y diferenciar las características de cada espacio. Ramírez sostuvo que algunos centros culturales funcionan en lugares pequeños, donde realizar obras de aislamiento acústico representa un costo difícil de afrontar. “Lo que estamos hablando es de este contexto. Por ejemplo, poner este tipo de paneles para acustizar y que no se escuche hacia afuera, estaría gastando el triple, porque es fortuna acustizar un lugar”, explicó.
Ramírez vinculó las dificultades del sector artístico con el deterioro de la actividad económica y la reducción de los espacios donde los músicos pueden trabajar. Según indicó, La Plata registra un elevado nivel de desocupación y una caída de la actividad nocturna, en un contexto de aumento de los servicios y los alquileres. “La Plata hoy tiene uno de los índices de desocupación más grandes de la provincia de Buenos Aires. 8,7 por ciento”, señaló durante la entrevista.
Asimismo, advirtió sobre el cierre de establecimientos gastronómicos que históricamente ofrecían oportunidades laborales para artistas locales. “Cerraron 87 negocios gastronómicos en la ciudad de La Plata. 87, del 2023 hasta el día de hoy, gastronómicos, lugares donde nosotros podíamos trabajar, cerraron”, afirmó. Para el dirigente, la pérdida de estos espacios profundiza la precarización de los músicos y reduce las posibilidades de sostener una actividad profesional.
Entre las iniciativas que impulsa el sindicato, Ramírez destacó la necesidad de modernizar las regulaciones y avanzar con una normativa que facilite las presentaciones musicales en bares y otros establecimientos. “Tenemos que de una vez por todas modernizarnos y sacar esa famosa ley del permiso artístico”, sostuvo. Según explicó, la intención es evitar que los espectáculos deban atravesar exigencias burocráticas que dificulten su realización, siempre dentro de un esquema ordenado y con las habilitaciones correspondientes.
Por último, el dirigente propuso recuperar iniciativas culturales en los centros comerciales mediante la peatonalización de calles, la instalación de escenarios y la participación de músicos locales. Consideró que estas medidas podrían favorecer tanto a los artistas como a los comerciantes, al generar mayor circulación de público y consumo. “Si yo peatonalizo, pongo un espectáculo público, dejo que los barcitos que están en calle 12, calle 8, en 137, los centros comerciales, puedan sacar las mesas y las sillas ahora que viene la temporada a la calle y logro que haya circulación de la sociedad, voy a tener consumo”, concluyó.
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