La opinión de los argentinos sobre el rumbo del país muestra signos de polarización y un persistente descontento hacia la gestión oficial. Según la última encuesta nacional de la consultora Analogías, realizada entre el 10 y el 14 de octubre, el 59,5 por ciento de los encuestados califica de manera negativa el desempeño del gobierno nacional, registrando un saldo neto desfavorable de 28 puntos porcentuales respecto a las opiniones positivas, que se ubican en el 31,5 por ciento.
A pesar de este clima adverso en la evaluación general, la figura del presidente Javier Milei experimentó una leve recuperación marginal que le permitió cortar nueve meses consecutivos de deterioro continuo. Con este leve repunte, la imagen presidencial se estabilizó en un 38,9 por ciento de aceptación, manteniéndose dentro del promedio bajo observado durante el último trimestre. La base de sustentación del oficialismo exhibe una profunda brecha de género, dado que el acompañamiento al mandatario asciende al 44,2 por ciento entre los varones pero desciende drásticamente al 33,8 por ciento en el segmento de las mujeres.
El plano económico concentra las mayores preocupaciones de la ciudadanía y expone una fuerte demanda de cambio en las prioridades oficiales. Al ser consultados sobre la orientación de la política económica, los encuestados priorizaron en una relación de dos a uno el estímulo a la demanda, enfocado en la mejora de salarios y el empleo, por sobre el esquema actual centrado en el ancla de precios y la estabilidad inflacionaria.
Este reclamo social se complementa con una percepción crítica sobre los alivios fiscales prometidos por la administración actual. El 61,9 por ciento de los ciudadanos consideró que el gobierno bajó poco o nada los impuestos, siendo la respuesta "nada" la opción mayoritaria con el 41,6 por ciento de las menciones. En paralelo, el impacto sobre el bolsillo familiar consolida el pesimismo generalizado, puesto que el 54,8 por ciento de las familias afirmó que su situación económica personal es peor en comparación con el año pasado, mientras que un 35,7 por ciento anticipa que las condiciones continuarán deteriorándose de cara al próximo año.
La encuesta relevó además un bloque de tópicos de coyuntura donde las decisiones de la Casa Rosada encuentran un rechazo contundente por parte de la opinión pública. Uno de los puntos más críticos se ubica en el conflicto educativo, donde el 62,7 por ciento desaprobó que el Ejecutivo no cumpla con los fallos judiciales relativos al financiamiento de las universidades públicas, un rechazo que escala hasta el 70,6 por ciento entre las personas con estudios universitarios completos.
Por otra parte, la política de desregulación y apertura patrimonial también encuentra fuertes resistencias, manifestadas en el hecho de que dos de cada tres argentinos rechazan la posibilidad de autorizar a ciudadanos extranjeros a comprar cantidades ilimitadas de tierras en el territorio nacional. El informe destaca, asimismo, que los cuestionamientos institucionales no se limitan al plano político, ya que la percepción de que existe mucha o bastante corrupción en las esferas gubernamentales alcanza al 59,3 por ciento de la población, al tiempo que la Corte Suprema de Justicia sostiene un balance marcadamente negativo, con un 62,7 por ciento de desaprobación institucional.
Con la mirada puesta en el mediano plazo, el panorama político proyecta un escenario de paridad estructural entre las principales fuerzas políticas, de cara a los próximos turnos electorales. La intención de voto general mantiene un virtual empate técnico entre el Peronismo Unido, que lidera las preferencias con un 31,6 por ciento, y el espacio liderado por Milei, que retiene un 30,9 por ciento de los apoyos, dejando un relevante 21,4 por ciento de ciudadanos que aún se manifiestan indecisos.
La consolidación de un polo opositor se ve reforzada por un crecimiento paulatino en la imagen de los principales dirigentes de la oposición y una mayor autoafirmación de los encuestados como opositores directos al gobierno, un indicador que trepó del 32,2 al 36,9 por ciento en el último mes. Esta tendencia se traduce de manera lineal al evaluar un potencial escenario de segunda vuelta bajo la premisa de cambio o continuidad, donde el 55,0 por ciento de los argentinos manifestó de forma taxativa que votaría en contra de la continuidad de la actual gestión, una postura que encuentra su máxima expresión en el electorado femenino, donde la preferencia por un cambio de rumbo político alcanza el 61,2 por ciento. (www.REALPOLITIK.com.ar)