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Por Luciano Barroso
El uso de medicamentos para mantenerse despierto, estudiar durante más horas o aumentar el rendimiento laboral abrió un debate sobre las llamadas “drogas inteligentes”. En ese contexto, Marcelo Peretta cuestionó el consumo de modafinilo y metilfenidato con fines de mejora cognitiva y advirtió sobre las consecuencias que puede tener su utilización sin una necesidad médica que lo justifique.
En un video de análisis, el farmacéutico puso el foco en una tendencia que, según describió, alcanza a estudiantes universitarios, emprendedores y trabajadores que buscan sostener niveles elevados de actividad mental durante períodos prolongados.
“Yo creo que, en realidad, las personas inteligentes son las que no toman las drogas o los fármacos que no necesitan”, sostuvo Peretta al plantear su postura sobre el fenómeno.
Peretta señaló que algunas personas recurren a estos medicamentos con la expectativa de mejorar la concentración, reducir el cansancio y aumentar su capacidad para estudiar o trabajar. Entre los grupos que mencionó aparecen estudiantes que se preparan para rendir exámenes y emprendedores que buscan sostener un ritmo intenso de actividad.
Sin embargo, cuestionó la idea de que consumir estas sustancias permita mejorar de manera automática el funcionamiento del cerebro.
“Les parece que toman una pastilla de modafinilo o una pastilla de metilfenidato y el cerebro les funciona mejor. En realidad, eso es falso”, afirmó.
Ambos medicamentos tienen usos médicos específicos, aunque sus indicaciones son diferentes. El modafinilo se utiliza para determinados trastornos caracterizados por somnolencia excesiva, mientras que el metilfenidato se prescribe principalmente para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y, en determinados casos, para la narcolepsia.
Su utilización para estudiar más horas o mejorar el rendimiento intelectual en personas sin una indicación médica constituye una cuestión diferente y no garantiza mejores resultados.
Uno de los principales ejes de la advertencia de Peretta fue el posible impacto del consumo inadecuado de estos medicamentos sobre la salud.
Durante su exposición, mencionó efectos adversos como nerviosismo, ansiedad, alteraciones del ritmo cardíaco y, en determinadas circunstancias, síntomas psiquiátricos. También alertó sobre la posibilidad de desarrollar patrones de consumo problemáticos y sobre la pérdida de los efectos percibidos inicialmente.
“Estas sustancias no son gratuitas”, advirtió, al cuestionar la idea de que una pastilla pueda ofrecer una ventaja intelectual sin consecuencias.
Los riesgos dependen del medicamento, la dosis, las características de cada persona y la existencia de otras enfermedades o tratamientos. El metilfenidato puede generar dependencia y requiere seguimiento médico. El modafinilo también puede provocar efectos adversos e interacciones, por lo que su utilización debe ajustarse a una indicación profesional.
En ese marco, Peretta pidió revisar las prácticas de prescripción y cuestionó el uso de estos fármacos cuando no existe una necesidad clínica que lo justifique.
DROGAS INTELIGENTES: ¿MEJORAN EL CEREBRO O SON UN ENGAÑO? | Marcelo Peretta https://t.co/J3zx8oq8PO vía @YouTube https://t.co/d2ow25boWt
— Marcelo Peretta (@MarceloPeretta) October 26, 2026
En el video, el referente del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) también hizo referencia al costo de los medicamentos y al crecimiento del consumo que atribuyó a estudiantes y emprendedores.
Según las cifras que presentó, el uso de estas sustancias habría pasado del 14% en 2014 al 25% en la actualidad entre los grupos mencionados. Además, indicó una distribución del consumo del 70% entre mujeres y del 30% entre hombres.
No obstante, esos porcentajes corresponden a datos expuestos por Peretta y requieren una fuente metodológica verificable para establecer su alcance, el tamaño de la muestra, el período relevado y si representan a la población general o a un grupo específico.
También mencionó precios de entre $50.000 y $70.000 para una caja de 30 comprimidos de metilfenidato y de entre $70.000 y $90.000 para el modafinilo. Esos valores deben interpretarse como referencias aportadas en el video, no como precios actuales verificados.
Las cifras plantean interrogantes sobre el mercado de estos medicamentos y las motivaciones que impulsan su consumo fuera de los tratamientos indicados.
Para explicar la expectativa que generan las llamadas drogas inteligentes, Peretta recurrió a la película Sin límites, protagonizada por Bradley Cooper. En la historia, un escritor experimenta una transformación radical después de consumir una sustancia que parece multiplicar sus capacidades intelectuales, aunque luego aparecen consecuencias negativas.
La comparación le permitió cuestionar la idea de que el éxito académico o laboral pueda alcanzarse mediante una solución farmacológica rápida.
“El cerebro no necesita estas sustancias”, afirmó, al defender la importancia del aprendizaje, la lectura, la repetición y la ejercitación mental.
Sin embargo, es importante distinguir entre los medicamentos utilizados para tratar trastornos diagnosticados y su consumo con fines de productividad. Los tratamientos correctamente indicados pueden aportar beneficios clínicos, mientras que el uso sin supervisión médica expone a riesgos que no deben minimizarse.
Peretta recomendó mantener la actividad intelectual y cuestionó la dependencia de sustancias para afrontar las exigencias del estudio y el trabajo. También mencionó vitaminas del complejo B y productos de origen vegetal, como la maca.
En este punto, cabe una aclaración: las vitaminas y los suplementos no mejoran necesariamente la memoria ni la concentración en personas que no presentan deficiencias, y su utilización también debe evaluarse según las necesidades individuales. No son sustitutos automáticos de un tratamiento médico ni existe garantía de que aumenten el rendimiento intelectual.
El descanso adecuado, una alimentación equilibrada, la actividad física y las estrategias de estudio pueden contribuir al funcionamiento cognitivo. Ante dificultades persistentes de concentración o somnolencia, la evaluación profesional permite identificar sus posibles causas y determinar si existe una indicación terapéutica.
El planteo de Peretta deja abierta una discusión que excede el uso de dos medicamentos: hasta dónde puede llegar la búsqueda de productividad cuando la exigencia de rendir más convierte al propio cuerpo en una herramienta que se intenta mantener activa a cualquier costo.
La advertencia central es evitar la automedicación y no utilizar modafinilo ni metilfenidato para mejorar el rendimiento sin indicación médica. Quienes ya tienen un tratamiento prescrito deben consultar con su profesional antes de modificarlo o suspenderlo. (www.REALPOLITIK.com.ar)