Danae Castañón, activista digital chilena y creadora de contenido, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre las claves del triunfo electoral de Lula da Silva en Brasil, la influencia de las redes sociales y las estrategias digitales de la extrema derecha. Para la entrevistada, la organización popular fue determinante para frenar el avance de estos sectores en América Latina. “Yo creo que algo fundamental que detuvo el avance que veníamos viendo en toda Latinoamérica del fascismo fue que las personas se reunieron, se organizaron y dijeron, ‘Basta’”, sostuvo.
Castañón advirtió sobre las estrategias digitales que buscan instalar consensos artificiales mediante cuentas falsas y redes de bots. En ese sentido, explicó que estas herramientas pueden generar la impresión de que determinadas posiciones políticas cuentan con un respaldo social mucho mayor del que realmente tienen. “Antes lo sabíamos a voces de que habían bots, pero ahora ya vimos en lo concreto”, señaló, al referirse a la caída de redes de cuentas falsas vinculadas a la actividad política.
La activista también describió el astroturfing, una técnica destinada a simular movimientos sociales espontáneos para influir en la opinión pública. Según explicó, estas prácticas evolucionaron desde mecanismos tradicionales de difusión hasta sistemas que utilizan inteligencia artificial para multiplicar mensajes. “Entonces es como que te hace un simulacro de movimiento social, pero es pasto falso”, resumió, al explicar el origen del concepto y su diferencia con los movimientos sociales genuinos.
En esa línea, Castañón vinculó estas estrategias con la construcción de discursos políticos que luego se reproducen en distintos ámbitos de la sociedad. También mencionó la influencia de los think tanks y de la Fundación Atlas en la formación de dirigentes y en la difusión de ideas asociadas a la extrema derecha. “Los bots actúan de replicadores para que la persona se sienta envalentonada de decir una barbaridad”, afirmó, al describir cómo la repetición de determinados mensajes puede reforzar posiciones y generar una percepción distorsionada del consenso social.
Al analizar la campaña brasileña, la entrevistada destacó el sistema de organización impulsado por el diputado André Janones, que promovió la participación de simpatizantes de Lula mediante misiones y acciones coordinadas a través de WhatsApp. Castañón comparó esta metodología con una dinámica de juego que invita a las personas a cumplir objetivos concretos en la vida cotidiana, trasladando la participación política más allá de las redes sociales y de las urnas.
Para la creadora de contenido, el valor de esta estrategia estuvo en hacer que los ciudadanos se sintieran protagonistas de la campaña y no simples espectadores. “No eres solamente un espectador y no se trata solamente de que vayas ese día a votar y con eso cumpliste”, explicó. En ese sentido, destacó que las acciones organizadas permitieron convertir el apoyo electoral en participación activa y fortalecer el vínculo entre los militantes y el proyecto político que buscaban defender.
Castañón consideró que la experiencia brasileña dejó una enseñanza para el conjunto de América Latina, en un contexto de avance de las derechas radicalizadas. “Las personas unidas, el pueblo unido, literal jamás se le ha vencido porque somos mayoría y eso es algo que tenemos que meternos en la cabeza muy fuerte”, expresó. Además, definió el resultado electoral como una fuente de esperanza para quienes observan con preocupación el escenario político regional.
Consultada sobre la propuesta de Lula de avanzar en materia de soberanía digital y desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, la activista señaló que los países necesitan herramientas para proteger sus espacios digitales. Como referencia, mencionó el modelo chino de regulación de las plataformas y de los contenidos que circulan en ellas. Sin embargo, advirtió que estas políticas también plantean interrogantes sobre los límites de la intervención estatal y los riesgos de avanzar hacia mecanismos excesivos de vigilancia.
“Porque si tú no estás viendo tu soberanía digital, alguien más la está mirando”, sostuvo Castañón, al explicar la importancia estratégica de controlar las infraestructuras y los datos en un escenario internacional atravesado por disputas tecnológicas. No obstante, remarcó que el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la autonomía y el control. También insistió en que la participación ciudadana no debe terminar con la elección de un gobierno, sino que tiene que continuar durante toda su gestión.
Al referirse al escenario argentino, Castañón señaló que la polarización política representa uno de los principales obstáculos para construir una alternativa a Javier Milei. En su análisis, la oposición necesita dirigentes capaces de generar confianza, demostrar experiencia y articular consensos sociales. “Yo me pregunto, ¿cuáles son los liderazgos que se ven en Argentina? El liderazgo debería ser un liderazgo impecable”, planteó, al considerar que no alcanza con cuestionar al oficialismo si no existe una propuesta que despierte credibilidad.
Finalmente, la activista puso el foco en los jóvenes y, especialmente, en los varones que se sienten desplazados o abandonados, un sector que, según explicó, fue interpelado por discursos de extrema derecha. Castañón sostuvo que es necesario construir espacios de pertenencia y referentes capaces de ofrecer otras respuestas frente al malestar social. “¿Cómo ustedes pueden ser un lugar seguro para que esos hombres que se sienten abandonados, precarizados, que no los toman en cuenta las mujeres ni sus padres ni nadie, tengan un lugar seguro para construir y no continuar destruyendo a través de estos votos castigo?”, preguntó, al proponer una reflexión sobre los desafíos políticos y culturales de la Argentina. (www.REALPOLITIK.com.ar)