Un tuit de Pablo Quirno contra el corresponsal de La Nación en Brasil, Marcelo Silva de Sousa, desencadenó un conflicto con el vocero de la Cancillería Argentina, Gonzalo Alberto Aldao. El 31 de octubre, el canciller difundió capturas de una conversación de WhatsApp entre el periodista y la vocería de comunicación del ministerio para cuestionar cómo se había elaborado una nota.
Silva de Sousa había señalado que consultó a Cancillería antes de publicar y que el área de prensa le respondió que no tenía “ninguna línea” del canciller. Quirno lo contradijo y acusó al corresponsal de difundir información falsa.
Según la información recibida por REALPOLITIK desde fuentes diplomáticas, Quirno habría presionado a Aldao para que entregara las capturas que luego publicó. Esa exigencia provocó un fuerte malestar en el funcionario y un cruce con el ministro. Estos hechos derivaron en serias versiones de desplazamiento, que fueron confirmadas por el entorno del canciller a este medio, y la llegada de Beatriz de Morra para reemplazarlo en la relación con los medios.
En diálogo con REALPOLITIK y evitando referirse a la polémica filtración del chat privado de un colega, Aldao negó su renuncia al cargo. Sin embargo, confirmó la llegada de Morra, a quien vinculó con tareas de reorganización dentro del equipo.
Aldao había sido designado director de Prensa y Difusión mediante la resolución 80/2026, con efecto desde el 1 de febrero, bajo la dirección General de Prensa y Comunicación de la Cancillería. Las tensiones internas y las versiones contrapuestas sobre su continuidad se conocen mientras Milei prepara su regreso a España sin una reunión bilateral anunciada con Felipe VI.
“Antes de publicar…” Las capturas abajo indican cuándo se publicó la nota (13:37) y cuándo el periodista de La Nación se comunicó con la asesoría de prensa de Cancillería (14:41). Para mí que se comunicó después de publicar… Además del error (horror) de horario, el periodista ratifica que tenía una sola fuente (intencionada) que le dio información falsa.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) October 31, 2026
Por lo pronto, Milei participará de la cumbre del 4 y 5 de noviembre acompañado por Karina Milei y Quirno. Volverá apenas dos semanas después de una visita en la que los insultos al presidente del gobierno español y los enfrentamientos con periodistas ocuparon el centro de la escena.
El 21 de octubre, durante su intervención en Madrid, calificó a Pedro Sánchez de “impresentable dictador” y pidió “sacar a patadas a los socialistas”. Con España encaminada a sus elecciones generales, el presidente argentino utilizó su presencia para intervenir abiertamente en la disputa partidaria del país anfitrión.
La visita también dejó agresiones a la prensa. Milei desacreditó a periodistas que lo consultaron sobre su agenda y la situación argentina, en una secuencia que extendió al exterior su práctica de responder preguntas con ataques personales. El viaje terminó dominado por esas escenas y por la pelea con Sánchez.
Para Quirno, el desafío excede la organización de una audiencia. El canciller debe conseguir interlocución institucional mientras el presidente agravia a quienes conducen los gobiernos con los que la Argentina necesita negociar. La eventual salida de su responsable de Prensa y Difusión agrega una dificultad dentro del equipo encargado de comunicar esa política.

A casi tres años de asumir, Milei mantiene una política exterior fuertemente condicionada por sus preferencias ideológicas. El resultado electoral brasileño acaba de mostrar los límites de esa apuesta: Lula da Silva fue reelegido el 25 de octubre frente a Flávio Bolsonaro, aliado del mandatario argentino, con el 51,79 por ciento de los votos válidos, según el Tribunal Superior Electoral.
La reacción de la Casa Rosada quedó registrada en la conferencia de prensa del 27 de octubre. Consultado por la ausencia de una felicitación, el vocero Adrián Ravier respondió que el gobierno había tomado nota del resultado y justificó la posición de Milei por sus diferencias ideológicas con Lula. Al mismo tiempo, aseguró que continuarían el comercio y el trabajo dentro del Mercosur.
Con Chile, la cercanía entre Milei y José Antonio Kast tampoco alcanzó para evitar controversias. Las diferencias por el estrecho de Magallanes provocaron una protesta diplomática chilena. Posteriormente, el anuncio de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y Malvinas generó cuestionamientos por su posible utilización para abastecer actividades petroleras en el Atlántico Sur.
En el frente británico, Londres anunció el 13 de octubre medidas para proteger a empresas y ciudadanos del Reino Unido frente a las sanciones argentinas por actividades económicas vinculadas con Malvinas.

La disputa por la explotación de recursos exige respaldo diplomático y herramientas jurídicas consistentes. Precisamente allí aparece uno de los episodios más incómodos para Quirno: las modificaciones al proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional después de los reparos estadounidenses.
El gobierno aceptó limitar el alcance de las sanciones y excluir a fondos de inversión con participaciones indirectas, tras las objeciones de Washington y de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina. La preocupación tuvo una expresión pública junto al propio canciller. En una conferencia en el Palacio San Martín, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, reconoció que Estados Unidos seguía los intereses de sus empresas. Aunque sostuvo que respetaba el proceso legislativo argentino, dejó planteada la posición de Washington frente a las posibles sanciones.
El proyecto obtuvo dictamen el 27 de octubre con cambios. La iniciativa que Milei había presentado como un instrumento para defender la soberanía llegó a esa instancia después de una negociación en la que pesaron los intereses empresariales de una de las grandes potencias globales.
Pero la apuesta a Donald Trump también enfrenta una prueba electoral. Los comicios legislativos estadounidenses que se celebrarán el día de hoy encuentran a los demócratas como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes, mientras el control del Senado permanece disputado. El resultado sigue abierto, pero una derrota republicana podría limitar la capacidad del mandatario norteamericano para impulsar su agenda.
La Argentina necesita relacionarse con estados que seguirán existiendo después de cada elección. Milei, en cambio, compromete capital político en sus candidatos preferidos y luego traslada sus derrotas al trato con los gobiernos elegidos.
Quirno debe administrar las consecuencias de esa conducta y ahora suma las versiones de salida de su propio vocero. Llega a la cumbre española con su estructura de comunicación dañada y sin una audiencia bilateral confirmada para Milei con Felipe VI. El último viaje dejó insultos; este comienza con gestiones diplomáticas cuyo resultado todavía no puede mostrar. (www.REALPOLITIK.com.ar)