“No me verán caer”, canta Hernán Valente por la mitad del show del sábado y el Teatro Flores ruge como pocas veces en toda la noche: la acción de Cadena Perpetua en un escenario es todo un acto épico de triunfo frente a las décadas transcurridas, la pandemia que amenazó disolverlos, la migración de dos de sus valores a otro continente y la demora en canciones nuevas casi como un desafío personal.
Ahora todo eso parece remoto frente a una banda que sacó un álbum desde el corazón (el disco negro, sin título) y salió a mostrarlo en una extensa gira por el país. La profunda procesión cartográfica renovó esa conecta con el público cadenero que mantiene vivo el culto a las canciones en todos los rincones de la Argentina. El grupo recorrió todos los biomas de la patria. Y, después de telonear la despedida de los Die Toten Hosen en el Movistar Arena, cierran la caravana con sus propios protagónicos en la ciudad central.
La sala de Avenida Rivadavia fue epicentro de una doble función el fin de semana pasado que suponía el cierre, hasta el reciente anuncio de un show final para este viernes en Palermo Groove. Luego tanto Valente como el Chino Biscotti tienen sus vuelos de regreso a España, aunque el Vala confesó en una entrevista que esperan regresar pronto y no tardar tanto en trabajar nuevas canciones.
El trío cofundado con el bajista Edu Graziadei y luego extendido a cuatro con la anexión de Sam Almeida rotó con la excusa formal de presentar el nuevo disco, primer larga duración en 16 años desde “Plaga” (2010). Aunque, en los hechos, le dedicaron la leña especialmente al tríptico “Largos noches” (2000) - “Malas costumbres” (2003) - “Demasiada intimidad” (2006), cosa que fue debidamente agradecida y disfrutada por los que fueron, y también por los que llevaron innumerables banderas, todas ellas mostradas por Valente y por Graziadei en el escenario. Del “disco negro” recientemente publicado por su propia aplicación, solo algunos pasajes. Como “Amor undergroud” o “Tango El Marulo”, donde Vala canta: “todos los días trato de enfrentar al enemigo que hay dentro de mí”.
Los sensibles invencibles que surgieron en Villa del Parque e inmediaciones y se extendieron hasta rozar las dos orillas del océano vuelven una vez más para recordarnos que nunca se habían ido. El Club de los Parecidos, tal como se iba a llamar el disco y finalmente se bautizó a la gira, ofrecerá su última función este viernes, en Palermo Groove. (www.REALPOLITIK.com.ar)