Romina Viscarret, directora de Sinergia Animal Argentina, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el proyecto de ley impulsado junto a la diputada Gabriela Estévez para transparente la industria avícola, garantizar la trazabilidad de los alimentos y exigir que se especifique en los maples el sistema de producción bajo el cual fueron criadas las gallinas.
"El etiquetado de huevos es una propuesta para traer luz a un sector que todavía tiene bastante oscuridad o falta de información. Desde finales de 2025, Argentina lidera el ranking mundial de consumo per cápita con 398 huevos por persona al año y con proyecciones de llegar a 440. Con un producto tan altamente consumido, es llamativo y preocupante el desconocimiento sobre cómo se produce. Conocer el origen no solo es un derecho del consumidor garantizado en el artículo 42 de la Constitución Nacional, sino una garantía de salubridad", explicó Viscarret.
En ese sentido, remarcó que existe una infracción generalizada de las normativas vigentes sobre la venta del producto. "Cualquier maple sin etiqueta es un maple ilegal. La obliagtoriedad de detallar el establecimiento, el registro de origen y la fecha de vencimiento a 30 días ya existe, pero no se cumple. A eso sumamos la publicidad engañosa: en las verdulerías se vende como 'huevo de campo' en cartulinas improvisadas cuando el 90 por ciento de la producción nacional proviene de jaulas en batería, donde se confinan hasta 12 animales por jaula", advirtió.
La referente de la ONG destacó que la iniciativa legislativa no genera costos adicionales para la industria, ya que implica integrar el dato productivo en la etiqueta previa que las normativas comerciales ya exigen. "El 78 por ciento de los argentinos ignora las condiciones de la producción avícola. Este proyecto busca dar herramientas para decidir con información confiable y hacer justicia con los productores alternativos que hoy no tienen herramientas para competir", sostuvo.

Asimismo, Viscarret relacionó el aumento de la demanda con factores económicos y cambios culturales. "El consumo creció aceleradamente por ser una proteína de bajo valor económico en un contexto complejo, sumado al cambio de hábitos alimenticios impulsado por la tendencia fit y el marketing de la industria. Eso llevó a que la población de gallinas ponedoras pasara de 42 a más de 63 millones de animales en los últimos años", remarcó.
Por último, hizo un llamado a la ciudadanía a sumarse a la iniciativa legislativa a través de las plataformas digitales. "No se trata solo de discutir cuánto sufrimiento animal es aceptable, sino de defender nuestros derechos básicos como consumidores. Invitamos a la comunidad a firmar la petición para exigir el tratamiento en el Congreso de la Nación Argentina, porque los consumidores tenemos derecho a saber", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)