Una sociedad radicada en Delaware controla el 100 por ciento de Bienestar para Todos SAS, la firma detrás de Osana, cuyo nombre aparece en SIGMAC, la aplicación oficial de la Superintendencia de Servicios de Salud para gestionar medicamentos de alto costo. La documentación permite seguir la estructura hasta Osana US Holding LLC, pero no identificar a sus propietarios finales.
Ese es el punto de opacidad: las referencias públicas muestran a la empresa tecnológica en una herramienta estatal vinculada con tratamientos e información de beneficiarios, mientras la cadena societaria conduce a una holding estadounidense cuya composición final no pudo establecerse en esta investigación.
Los avisos publicados en el Boletín Oficial en 2024 identificaron a Osana US Holding LLC como titular de la totalidad del capital y los votos de Bienestar para Todos SAS. La sociedad extranjera figura en el registro de Delaware bajo el número 4420767. Un edicto publicado en Mendoza en enero de 2025 informó, además, la designación de Andrés Lawson, fundador de Osana, como su representante en Argentina.

La representación local identifica a quien actúa por la sociedad extranjera, pero no determina quiénes son sus dueños. Tampoco la consulta registral pública de Delaware permite reconstruir por sí sola a los beneficiarios finales. La inscripción en esa jurisdicción deja pendiente una información relevante para conocer quién controla económicamente a la empresa que participa en la plataforma sanitaria libertaria.
La vinculación aparece en la ficha de SIGMAC en la tienda de Apple. Allí, la Superintendencia de Servicios de Salud que controla Horacio Guevara figura como desarrollador y vendedor, pero el copyright corresponde a “Osana - Bienestar para todos”. El enlace a la política de privacidad también conduce a un subdominio de la compañía.
Esas referencias permiten documentar su presencia en la aplicación, aunque no explican cómo se instrumentó el servicio. SIGMAC permite solicitar y renovar autorizaciones, seguir pedidos de medicamentos, seleccionar zonas de retiro y confirmar entregas. Su funcionamiento está ligado a la gestión de tratamientos de alto costo y a la información de quienes los reciben.
La ficha declara que la aplicación puede recopilar datos asociados con la identidad del usuario, como información de contacto, ubicación aproximada e identificadores. Esa declaración no permite precisar qué acceso tiene Osana a los datos ni qué tareas realiza sobre ellos.
La falta de documentos se superpone con el límite de la información societaria disponible: por un lado, no pudo reconstruirse la contratación; por otro, la identificación de los propietarios finales se detiene en una LLC de Delaware.
Osana también tiene una relación comercial reconocida con el sanatorio Güemes, la institución que condujo Mario Lugones antes de asumir al frente del ministerio de Salud de Javier Milei.
Lawson incluyó al sanatorio entre los clientes de la compañía en una entrevista publicada por Forbes en agosto de 2022. La conexión también aparece en Mi Salud Online 2.0, la aplicación del Güemes para gestionar turnos, consultar estudios y acceder a recetas y documentación clínica: su ficha en Google Play publica un correo de asistencia técnica de Osana.

La propia presidencia destacó la trayectoria de Lugones en el sanatorio al anunciar su incorporación al gabinete, en septiembre de 2024. Informó que había estado al frente de la institución y que había sido fundador y presidente de la fundación Güemes, además de desempeñarse como jefe de clínica de la Unidad Coronaria.
El cruce incorpora una dimensión política a la estructura empresarial: el proveedor tecnológico de la institución que dirigió Lugones aparece también en una aplicación del organismo sanitario bajo la órbita de su ministerio.
Lo que REALPOLITIK logró documentar en esta investigación es la presencia de Osana en ambas aplicaciones y el control de su firma argentina por una holding de Delaware. Quedan sin establecer las personas que controlan esa sociedad extranjera y las condiciones económicas y operativas de su participación en SIGMAC. La información pública permite llegar al nombre de la holding; todavía no permite conocer quiénes están detrás ni bajo qué contrato participan del servicio estatal. (www.REALPOLITIK.com.ar)