“Curiosidades diversas” es el nombre de la muestra de Semilla Bucciarelli en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa de Córdoba (Avenida Poeta Lugones 411) que hoy viernes quedará formalmente inaugurada con una performance del dúo que el también bajista compone junto al saxofonista Sergio Dawi, su compañero en Los Redondos y La Kermesse Redonda.
La propuesta invita a los asistentes a sumergirse en el universo estético de Semilla, producto de las fronteras difusas entre la música, la pintura y la performance. Sus obras estarán en la sala 5 con entrada libre y gratuita.
La exposición se presenta como una gran cartografía del “caos controlado” que define la producción plástica de Bucciarelli, tal como él mismo la denomina. Los visitantes podrán apreciar un vasto repertorio de obras caracterizadas por la intensidad del color, las formas abstractas y figurativas superpuestas, los personajes fantásticos, las texturas y las líneas minuciosas. Fiel a su filosofía de la libertad creativa, la exhibición destaca por el uso de múltiples y poco convencionales soportes que van desde la tela y la madera hasta el cartón reciclado, entre otros materiales.
La biografía de Daniel Bucciarelli es el testimonio de un camino paralelo donde la música y las artes visuales siempre convivieron en perfecta sintonía. Nacido en Villa María, Córdoba, en 1959, comenzó su acercamiento simultáneo al dibujo y los acordes durante su adolescencia, creando historietas que vendía a sus propios vecinos de forma autodidacta.
Su salto a la cultura masiva argentina se consolidó en 1982 al incorporarse como bajista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda en la que permaneció hasta su disolución en el año 2001. Bucciarelli participó activamente en toda la discografía de estudio del grupo (desde el fundacional “Gulp!” hasta “Momo Sampler”) e intervino de manera crucial en la composición de temas emblemáticos nacidos de ensayos y zapadas colectivas.
A la par de los multitudinarios estadios y las sesiones de grabación, el pincel de Semilla nunca se detuvo. Sus inquietudes estéticas lo llevaron a experimentar con acrílicos, óleos, tintas y aerógrafos, construyendo un imaginario visual poblado por seres incongruentes que exteriorizan un profundo y vibrante mundo interior. Esta identidad plástica también dejó su huella física en la iconografía de Los Redondos, donde colaboró en el diseño artístico del volumen 2 del disco doble “Lobo suelto, cordero atado”.
Tras la disolución de la banda, Bucciarelli profundizó de lleno su dedicación a la plástica sin abandonar el pulso sonoro. Un claro reflejo de esta integración fue el proyecto SemiDawi junto al saxofonista Sergio Dawi, una propuesta pionera de performance en tiempo real donde la música dialogaba de manera directa con proyecciones audiovisuales e imágenes digitales creadas en vivo. En la actualidad, ese cruce multidisciplinario se mantiene vigente a través de sus proyecciones para la escenografía de la Kermesse Redonda, espectáculo donde integra las filas de Los Decoradores al lado de otros exredondos.
El reconocido maestro Luis Felipe Noé ha descripto el taller de Bucciarelli como el refugio de un hacedor indomable y poseedor de un inagotable poder creativo, emparentando su estética con el arte popular, la historieta y la audacia de asumir el caos para registrar una realidad en permanente modificación.
“Curiosidades diversas” ratifica el espíritu lúdico e irreverente de un creador que se define simplemente como un curioso del arte.
En una reciente entrevista donde describió su vida y obra, Semilla no dudó en elegir cuál de las dos actividades artísticas que históricamente desarrolló lo representa mejor: “Yo creo que la plástica me define más. Es un trabajo muy personal, donde todas las decisiones pasan por uno. Pero también logré unir las dos cosas con la tecnología y eso me encanta”.
Mucho antes de integrar una de las bandas más influyentes de la historia del rock argentino, Bucciarelli ya experimentaba con el dibujo, la pintura y distintas formas de expresión artística. Sus primeros contactos fueron casi de manera autodidacta, influenciado por la reconocida acuarelista Lola Frexas.
Aunque intentó estudiar dibujo y hasta tomó algunas clases de música, admite entre risas que nunca fue un gran estudiante. "Saqué un tema de oído y no fui más", recordó. Ese espíritu inquieto lo llevó a probar distintas disciplinas: animación cuadro por cuadro, dibujo sobre cintas de 16 milímetros, ilustración digital cuando todavía era una rareza e incluso el tatuaje, actividad que abandonó porque la responsabilidad de trabajar sobre la piel ajena le generaba demasiada tensión.
Lejos de abandonar cualquiera de sus dos pasiones, Semilla encontró una forma de hacerlas convivir. Con los espectáculos actuales de La Kermesse, desarrolla una propuesta visual en la que sus dibujos se transforman en proyecciones que cubren a los músicos, la escenografía y hasta los vestuarios. “No dibujo en vivo, sino que trabajo las texturas antes, las grabamos y después todo eso se proyecta sobre el escenario”, explicó. (www.REALPOLITIK.com.ar)