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23 de agosto de 2019 | Nacionales

En el MALBA

Alberto F. se acerca a Magnetto y pide ser “piadosos mirando el pasado”

Este jueves por la mañana, el presidente Mauricio Macri participó del evento organizado por el Grupo Clarín en el MALBA. La inquietud radicaba en comprobar si asistiría el jefe de un estado en crisis o el candidato presidencial.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

Los que esperaban a un jefe de estado serio y preocupado por la grave crisis provocada por su gestión, se llevaron una nueva decepción. Una vez delegada la contención del dólar en el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, quien apareció nuevamente fue el Macri candidato, con el aspecto algo conmocionado que lo caracteriza últimamente.

Tras reconocer que había recibido un “palazo” en las recientes PASO, trató de despejar las dudas:   “Hoy estoy bien y trabajando”, anticipó, para luego agregar: “Nuestro partido se juega el 27 de octubre”.

Para Macri, los comicios del 27 de octubre son una “oportunidad que no podemos perder”. “Estoy acostumbrado a competir y vamos a tener una segunda vuelta”.

Si bien la audiencia demostraba respeto por la investidura, las miradas de los presentes reflejaban la sensación de estar asistiendo a un espectáculo de realismo mágico. Sobre todo, cuando el presidente formuló una declaración que dejó pasmados a los presentes: “No queremos volver a la oscuridad porque al poder hay que manejarlo con salud mental”.

El estado de preocupación, y hasta de cierta desesperación, que evidenció Mauricio Macri, se vio también en una frase que evidenció su reconocimiento de que la estrategia del Frente de Todos parece funcionar a la perfección, sin dejar blancos por los que puedan entrarle las balas. “El Frente para Todos tiene una historia y sus votos en su mayoría son de Cristina. Es importante que escuchemos su visión porque el silencio no da tranquilidad”, desafió.

La necesidad de azuzar a Cristina para sacarla a escena y esperar alguna controversia con las declaraciones de Alberto Fernández demuestra a las claras la debilidad de la situación electoral de Mauricio Macri, quien por un lado debe implorar el respaldo de Alberto Fernández para garantizar un mínimo grado de gobernabilidad a su gestión, mientras que, simultáneamente, pretende descalificarlo, sugiriendo que sólo se trata de un partenaire de la ex Presidente. Debería actuar con más cuidado, ya que, si Alberto se decide a confrontar, su situación podría volverse aún más precaria.  

Las miradas de extrañeza y hasta de cierto cansancio de la audiencia ante el voluntarismo evidenciado por el presidente de la Nación se transformaron significativamente cuando le tocó ocupar la escena al candidato presidencial de Frente de Todos.

Alberto Fernández apareció en escena con autoridad, casi probándose la banda presidencial, y, a diferencia de Macri, dio una serie de definiciones tranquilizadoras y contundentes sobre su evaluación de la situación actual y del porvenir de los argentinos.

“Tenemos que terminar con la idea de que las transiciones son difíciles. Son parte de una guerra entre unos y otros, deberían dejar de ser noticia las transiciones. Muchos están preocupados si habló o no con el presidente. Hay que sacar la sensación de que eso se repita. Tenemos que sacarle todo componente dramático al traspaso”.

A continuación, Alberto se refirió al tema de la deuda externa, impugnando las operaciones que viene recibiendo cotidianamente de miembros del gobierno y de varios de sus operadores mediáticos.

“Nadie puede plantear el default. Yo lo viví. Nadie puede plantear una quita porque es una deuda tomada hace dos años por un gobierno democrático, no tiene nada que ver. Este fantasma que ha sido alentado por el gobierno es un error”. Y, en referencia a la pesadísima herencia que recibirá el próximo gobierno, aseguró: “Tendremos que hablar con los acreedores para ver cómo resolvemos el tema, eso es todo. Hay que sacar del escenario que nosotros venimos a incumplir las deudas asumidas”.

Al ser consultado sobre su posición sobre la reforma laboral que promueven el gobierno y el FMI, Alberto Fernández marcó la cancha: “El problema no es la ley, el problema es una economía que se ha achicado, que le cuesta la energía, le cuesta el transporte, le cuesta el sueldo. Estamos hablando de una economía paralizada, tenemos que prenderla, encenderla, se apagó el día que por una cuestión dogmática creyeron que para atacar la inflación había que tocar el consumo”. 

Y agregó: “Tenemos que volver a poner en condiciones de consumo a la sociedad para que empiece a moverse la economía y entender que el problema de inflación no es solo de demanda, deberíamos preguntarnos por qué seguimos creyendo eso, si ni la emisión ni la demanda han pasado en estos momentos”.

También se refirió al periodismo, habida cuenta de la advertencia que formuló días atrás la diputada de Cambiemos, “Lilita” Carrió, que fue interpretada mayoritariamente como un intento de censura y hasta como una amenaza a la libertad de prensa. “¿Cómo vamos a vivir en una sociedad donde se ponen figuras de periodistas para que los escupan? Me costó que me digan hombre de Clarín. Eso no puede volver a pasar entre nosotros, nos tiene que dar vergüenza que eso haya pasado”. 

Y amplió: “A mí también me mataban en 678, también se ocupaban de mí. Les pido a todos que seamos piadosos mirando el pasado, olvidemos y pongámonos a partir de hoy la decisión de terminar con esto”.

En sus declaraciones, Alberto Fernández reiteró su decisión de poner todos los medios a su alcance para cerrar definitivamente la grieta que divide a los argentinos y de garantizar el libre juego de las instituciones democráticas. Entre la audiencia se registraban miradas de aprobación sobre la propuesta del candidato del Frente de Todos.

A lo largo de las exposiciones, los presentes -tal vez con cierto morbo- posaban sus miradas en el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, para registrar sus reacciones frente a las exposiciones de Macri y de Alberto Fernández. Y a nadie pasó desapercibido que, en tanto su rostro adquiría un tono impersonal -y, tal vez, hasta de cierto hastío- ante las palabras del presidente, súbitamente adquirieron otro muy diferente, algo así como de feliz cumpleaños, ante cada una de las afirmaciones del candidato opositor. Este medio había adelantado en forma exclusiva el inicio de conversaciones entre el CEO y el presidenciable, allá por el 24 de mayo.

Para la mayoría de la sociedad argentina, la grieta es una pesadísima herencia de la que pretende desembarazarse. Algo que entiende a la perfección Alberto Fernández, y no deja de destinarle un lugar centralísimo en su programa.

Para Macri parece ser el ídolo del que dependen sus escasas chances electorales, por lo cual no cesa de intentar profundizarla. Algo lamentable y reprobable de quien debería actuar como presidente de todos los argentinos y propiciar el bien común, pero que sólo parece interesarse por el de su círculo íntimo y la satisfacción de sus votantes más fanatizados. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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