La situación del sistema de salud en la provincia de Buenos Aires vuelve a quedar bajo cuestionamiento tras una denuncia que expone, con crudeza, los límites de la gestión encabezada por Axel Kicillof y su ministro de Salud, Nicolás Kreplak. El caso tiene como escenario el hospital San Roque de Gonnet, que conduce Josefina Saintout, hermana de la titular del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Florencia Saintout. El protagonista es un paciente que, según su entorno, arrastra desde 2023 una intervención quirúrgica inconclusa que aún no fue resuelta.
De acuerdo al testimonio de la familiar Mary Macaione al que accedió REALPOLITIK, la persona fue operada en julio de ese año y debía ser sometida a una cirugía de reconstrucción que originalmente estaba prevista para febrero de 2025. Sin embargo, esa instancia se postergó hasta diciembre del mismo año, momento en el cual se le informó que se encontraba en lista de espera, en el puesto número 14. Cuatro meses después, no sólo no fue convocado, sino que tampoco obtuvo respuestas claras por parte del sistema.
“Es imposible comunicarse”, relata una familiar directa, quien detalla una serie de números telefónicos del hospital que, asegura, “no existen o no responden”. La denuncia menciona intentos reiterados durante meses, con jornadas completas dedicadas a intentar establecer contacto sin éxito. “He estado por espacio de tres horas por la mañana intentando, inútilmente, durante meses”, sostiene.
El cuadro, según describe, no es menor. La demora en la intervención implica riesgos concretos para la salud del paciente, con posibilidad de infecciones y un deterioro progresivo de su estado general. “Usted sabe bien que no se puede estar en estas condiciones”, señala en un mensaje dirigido directamente al ministro Kreplak, donde además introduce un cuestionamiento político: “¿A qué gobierno de turno van a echar las culpas?”.
La dimensión del caso se agrava al incorporar la respuesta oficial. Tras reiterados reclamos, desde el área de Gestión Ciudadana del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires confirmaron que el paciente continúa en lista de espera, pero admitieron que no pueden brindar una fecha estimada para la cirugía. El argumento: el conflicto con los anestesistas que atraviesa al sistema hospitalario.
“Con el conflicto que están atravesando todos los hospitales con los anestesistas, la reprogramación de las cirugías es incierta”, fue la explicación transmitida desde el hospital, según consta en los intercambios a los que tuvo acceso este medio. La respuesta, lejos de aportar una solución, profundizó el malestar de la familia. “Eso no es ninguna novedad. No me están dando ninguna solución”, replicaron.
En ese marco, el reclamo escala directamente hacia la conducción política del sistema sanitario provincial. “Si desde donde supuestamente gestiona el ministro Kreplak no dan una solución, estamos en una desesperanza total”, expresa Mary Macaione. Y agrega, con dureza: “¿Qué hace el ministro? Es un viva la pepa todo”.
El caso, además, incorpora elementos de fuerte impacto que refuerzan la denuncia de abandono. Según el testimonio, en un momento el paciente habría llegado a su domicilio “en estado de descomposición”, sin resolución de su cuadro, lo que evidencia —siempre según la fuente— la gravedad de la situación.
Desde el propio ministerio reconocen, en los intercambios, los límites de su intervención. “No manejamos los hospitales”, señalaron desde Gestión Ciudadana, al tiempo que admitieron que hay situaciones que “exceden su alcance”. Una afirmación que, en términos políticos, vuelve a colocar el foco en la conducción del sistema sanitario bonaerense y en la responsabilidad final de la gestión de Axel Kicillof.
El trasfondo no es menor. El conflicto con los anestesistas —utilizado como argumento para explicar las demoras en el hospital que conduce Josefina Saintout— expone una problemática estructural que impacta directamente en la capacidad operativa de la salud pública. Sin embargo, para quienes atraviesan situaciones críticas, la explicación técnica no alcanza: lo que aparece es la ausencia de respuestas concretas frente a urgencias médicas.
“Estoy hace tres años con este tema”, resume Macaione. Y advierte: “Voy a seguir hasta las últimas consecuencias”. Una frase que, más allá del caso puntual, condensa un malestar más amplio: el de un sistema que, para muchos, dejó de dar respuestas a tiempo. (www.REALPOLITIK.com.ar)