Martes 19 de mayo de 2026

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“Adriel de La Plata”: Caso SIRA, entre Costa Mujeres y alertas de Interpol

19/05/26 | Un platense quedó en el centro de las sospechas luego de conocerse sus vínculos con empresarios buscados por Interpol y un tren de gastos difícil de explicar.


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Mientras la causa judicial por las maniobras alrededor del sistema SIRA continúa escalando y la Justicia analiza chats, audios y transferencias vinculadas al empresario Martín Migueles y sus contactos, en La Plata crece otra pregunta incómoda: ¿de dónde salió el dinero para sostener semejante despliegue económico?

La inquietud vuelve a instalarse con fuerza luego de que este medio supiera que la pareja integrada por Adriel Dono Miniot y Rafaela Ostrofsky organizó un viaje de lujo a Costa Mujeres, en el Caribe mexicano, para 21 agentes inmobiliarios de su oficina. Pasajes, estadías, actividades y gastos generales habrían sido cubiertos íntegramente como una suerte de “premio empresarial” para los vendedores destacados de la firma.

El dato no pasó desapercibido dentro del ambiente inmobiliario platense. Mucho menos porque ocurre apenas días después de que el nombre de Dono Miniot comenzara a aparecer públicamente vinculado a la investigación judicial sobre presuntas coimas, aceleración irregular de SIRA y circulación de dinero negro durante el gobierno de Alberto Fernández.

“Parecen vivir dentro de un videoclip de criptobros”, ironizó un operador inmobiliario consultado por este medio. “Hace unos años no existían en el mercado y ahora financian viajes masivos al Caribe, oficinas gigantescas, campañas publicitarias permanentes y una estética de lujo constante”. Pero detrás del decorado tropical, el contexto judicial y empresarial comienza a adquirir tonalidades bastante más oscuras.

El socio incómodo

En el centro de esa estructura empresarial aparece nuevamente el nombre del martillero Francisco Errico, socio de Dono Miniot y Ostrofsky en la franquicia inmobiliaria que montaron tras abandonar Remax Diagonal II.

Errico no es un personaje menor dentro de esta trama. Su nombre ya había quedado expuesto públicamente en 2024, cuando vecinos del barrio privado Fincas de Duggan denunciaron a distintas inmobiliarias por publicidad presuntamente engañosa relacionada con las condiciones de seguridad del emprendimiento.

Los propietarios acusaban a las firmas comercializadoras de promocionar el barrio como un lugar con “seguridad privada las 24 horas”, controles permanentes y vigilancia constante, mientras los robos se multiplicaban dentro del predio.

Según las denuncias vecinales, las inmobiliarias vinculadas al desarrollo aseguraban en sus publicaciones que el barrio contaba con rondines permanentes, puestos policiales y controles estrictos. Sin embargo, los propios habitantes describían una realidad muy distinta: ingresos vulnerables, cámaras obsoletas, alambrados precarios y reiterados hechos delictivos.

Entre las firmas mencionadas por los vecinos aparecían precisamente las oficinas ligadas a Francisco Errico, hoy socio de Dono Miniot y Ostrofsky. Pero el problema va mucho más allá de una discusión comercial.

Fincas de Duggan: dinero negro, evasión y fantasmas de Interpol

Otro punto explosivo de la investigación es el vínculo entre Francisco Errico y Fincas de Duggan, un desarrollo inmobiliario que desde hace años arrastra denuncias gravísimas por presuntas estafas, evasión impositiva y operaciones en negro.

El emprendimiento quedó históricamente asociado a Pablo Tomás Boero y al universo empresario de Néstor Grindetti. Ambos aparecieron mencionados en investigaciones judiciales de Brasil vinculadas a evasión fiscal y maniobras financieras que incluso derivaron en pedidos de captura internacional de Interpol.

Los antecedentes del barrio son explosivos. Vecinos denunciaron durante años el cobro de cuotas “en negro”, recibos sin validez fiscal, lotes imposibles de escriturar, infraestructura inexistente, expensas millonarias, ausencia de servicios básicos y posibles maniobras de evasión multimillonaria.

“Prácticamente todos los lotes fueron comprados en gran parte en negro”, denunciaban propietarios ya en 2018.

El esquema descripto por los propios compradores resulta particularmente delicado en el contexto actual de la causa SIRA. Porque la investigación judicial justamente gira alrededor de grandes flujos de efectivo, circulación de dólares informales y mecanismos para blanquear dinero mediante operaciones difíciles de rastrear.

Y allí vuelve a aparecer una palabra incómoda: inmobiliarias. No son pocos los investigadores judiciales que consideran históricamente al negocio inmobiliario como uno de los mecanismos más eficaces para absorber efectivo no declarado, inflar valuaciones y “limpiar” dinero de origen incierto.

El circuito parece cerrarse

Dentro del ambiente inmobiliario platense, cada vez más actores comienzan a unir las piezas de una macabra obra financiera. Las coimas del caso SIRA, el crecimiento patrimonial meteórico, oficinas millonarias, campañas ostentosas, viajes al Caribe, socios denunciados y vínculos con empresarios buscados por la mismísima Interpol. Demasiadas coincidencias para un mercado acostumbrado a leer entre líneas.

La frase hallada en los chats de la causa SIRA adquiere ahora otra densidad: “Podemos cerrar el circuito”. Quizás allí esté la verdadera clave de toda esta historia.

Porque mientras la Justicia intenta reconstruir cómo funcionaban las maniobras alrededor de las SIRAs, en La Plata empieza a emerger algo todavía más inquietante: la posibilidad de que ciertos negocios inmobiliarios no hayan sido solamente una consecuencia del dinero rápido, sino parte fundamental del engranaje para hacerlo desaparecer bajo ladrillos, countries y oficinas vidriadas con aroma permanente a éxito instantáneo. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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