El gobierno de Axel Kicillof compra 117 mesas de metegol para escuelas bonaerenses
Por Abigail Luna
La crisis del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia (OPNyA) sumó un nuevo capítulo en el centro de menores de Pablo Nogués. Imágenes y videos registrados dentro del establecimiento muestran ratas desplazándose con absoluta naturalidad por sectores utilizados diariamente por trabajadores y jóvenes alojados.
Según relataron fuentes del lugar, los roedores aparecen en grupos, recorren las instalaciones, se suben a las mesas y circulan a escasos centímetros de las personas. Lejos de huir ante la presencia humana, se mueven como si estuvieran habituados a convivir con quienes permanecen dentro del dispositivo.
El material incluye la fotografía de uno de los ejemplares capturados dentro del establecimiento. Por sus características visibles —cuerpo robusto, pelaje gris amarronado, hocico relativamente corto y orejas pequeñas— podría ser compatible con una rata parda o rata de alcantarilla (Rattus norvegicus), una especie frecuente en ambientes urbanos. Sin embargo, una identificación definitiva requeriría la evaluación de un especialista.
La presencia permanente de roedores no constituye únicamente una escena de abandono y suciedad. También implica la posible contaminación de alimentos, utensilios, mesas y superficies mediante orina, materia fecal o saliva.
Las ratas urbanas pueden intervenir en la transmisión de enfermedades como la leptospirosis, una enfermedad bacteriana que puede propagarse cuando la orina de animales infectados contamina superficies, agua o ambientes y entra en contacto con la piel lesionada o las mucosas.

La cantidad de ejemplares observada y la tranquilidad con la que recorren el edificio indicarían que se trata de una infestación que habría encontrado condiciones propicias para consolidarse: accesos sin sellar, falta de desratización efectiva, acumulación de residuos o deficiencias de limpieza.
Las imágenes aparecen luego de reiteradas denuncias sobre el funcionamiento del centro de Pablo Nogués, donde trabajadores ya habían advertido sobre falta de personal, amenazas, circulación de elementos peligrosos y un clima de creciente descontrol.
Ahora, los roedores caminando por las mesas incorporan una dimensión sanitaria al deterioro institucional. El establecimiento depende del OPNyA, bajo la órbita del ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, conducido por Andrés “Cuervo” Larroque.
Mientras funcionarios provinciales insisten con discursos sobre la protección integral de niños y adolescentes, jóvenes bajo responsabilidad directa del estado conviven con ratas dentro de un dispositivo que debería garantizarles condiciones dignas de alojamiento, alimentación, higiene y seguridad.
La escena resulta difícil de disimular: las ratas ya no se esconden. Caminan tranquilamente frente a trabajadores y jóvenes porque, aparentemente, también ellas se acostumbraron al abandono. (www.REALPOLITIK.com.ar)