Sábado 22 de agosto de 2026

Nacionales

Ministerio de Defensa

Aviación Naval: Punta Indio perdería capacidades operativas y sus medios serían concentrados en Bahía Blanca

22/08/26 | El cierre de la Base Naval Punta Indio pondría en riesgo 180 empleos y reduciría capacidades estratégicas de la Aviación Naval.


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La ciudad de Punta Indio está en alerta ante la posibilidad de que el ministerio de Defensa avance con el cierre de la Base Naval Punta Indio, una decisión que pondría en riesgo el empleo de unos 180 trabajadores. El ahorro para el Estado derivado de la medida estaría estimado en unos 6 millones de dólares.

La Base Naval Punta Indio comenzó en 2025 un derrotero hacia su cierre. La Fuerza Aeronaval Nro. 1 dejó de existir como tal, quedando desplegadas en la base la Escuadrilla de Vigilancia Marítima —con aeronaves Beech BE 200M y TC-12B Huron—, la Escuela de Aviación Naval —con una decena de veteranos aviones de instrucción básica Turbo Mentor— y el taller aeronaval.

En 2026, la motosierra en el ministerio de Defensa se hizo realidad por medio de la decisión administrativa 20/2026, que privó a la cartera liderada por Carlos Presti de 46.000 millones de pesos. En el caso de la Armada, dio por tierra con la compra de los esperados helicópteros AW109M de origen italiano, necesarios para operar desde los buques de patrulla. Mientras tanto, los almirantes hablan de adquirir fragatas y submarinos en un contexto de ajuste fiscal. Realismo mágico.


Base Naval Punta Indio.

El plan Dédalo: la motosierra le toca a la Aviación Naval

Las capacidades de los elementos actualmente desplegados en Punta Indio se concentrarían en la Base Aeronaval Comandante Espora, en las proximidades de la ciudad de Bahía Blanca. Punta Indio se convertiría así en una simple estación naval, con personal reducido a la mínima expresión y el consecuente impacto sobre Verónica, una localidad de unos 14 mil habitantes.

Los despidos que podrían derivarse de la decisión de la conducción de la Armada movilizaron tanto a la delegación local del sindicato ATE como al gobierno municipal de David Angueira (Unión por la Patria), preocupado por el impacto socioeconómico que implicaría la pérdida de más de un centenar de empleos.

La decisión de la Armada se inserta en el denominado plan Dédalo, debatido en el Consejo Aeronaval y aprobado por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Juan Carlos Romay.

Según Gaceta Marinera, medio oficial de la Armada Argentina, el fundamento de la reestructuración reside en que el plan “representa el cierre de un ciclo histórico signado por el ‘agotamiento’ del modelo operativo previo y marca el comienzo de una nueva etapa adaptada a los avances tecnológicos, la actualización doctrinaria y la optimización de los recursos humanos y materiales disponibles”.

El término “optimización” aparece, en este contexto, como una suerte de eufemismo para hablar de recorte o ajuste.

De acuerdo con lo informado por la Armada, el proceso incluye la salida definitiva de los cazas Dassault Super Étendard —tema que ya fue objeto de una nota de REALPOLITIK—; la baja de los helicópteros SH-3 Sea King en 2031; el reemplazo progresivo de los aviones de vigilancia marítima B-200 por B-360 de mayores prestaciones para 2027; el arribo de helicópteros AW109 en reemplazo de los Fennec; la modernización de los aviones de instrucción Turbo Mentor; y la incorporación de cuatro vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT durante el bienio 2028-2029 para operaciones de exploración desde medios de la Flota de Mar, que serán entregados por Estados Unidos como parte del acuerdo de protección de bienes globales.

También está prevista la llegada de dos aviones de exploración P-3N procedentes de Noruega, con los que se completaría una escuadrilla de cuatro unidades en Trelew.

En apariencia, la Aviación Naval se “modernizará”. Sin embargo, en los hechos estamos ante una drástica reducción de capacidades en materia de vigilancia marítima, exploración de largo alcance, búsqueda y rescate y transporte.


Carlos Presti y Javier Milei.

El valor estratégico de la Base Naval Punta Indio

La Argentina, por medio de distintos convenios internacionales, adhiere a los principios establecidos por el Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos de Hamburgo de 1979, así como a otras normas vinculadas con la seguridad marítima y la protección del ambiente marino.

Nuestro país asume así responsabilidades sobre un amplio espacio marítimo de aproximadamente 16.200.000 kilómetros cuadrados. A su vez, por la ley nacional 22.445, la Armada Argentina es autoridad nacional en materia de salvaguarda de la vida humana en el mar.

Asimismo, la vigencia de la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, ratificada por nuestro país en 1995, se traduce en la existencia de un importante espacio —Zona Económica Exclusiva y Plataforma Continental— que demanda protección.

La creciente actividad de flotas pesqueras en torno a la Zona Económica Exclusiva, el potencial en materia de explotación petrolera offshore y las obligaciones vinculadas con la salvaguarda de la vida humana en el mar exigen recursos y capacidades acordes por parte de diversas agencias del Estado, incluida la Armada Argentina.

Los enormes espacios marítimos sobre los cuales la Argentina tiene derechos y obligaciones exigen no solo medios adecuados —hoy, a todas luces, insuficientes—, sino también una infraestructura de apoyo acorde. Una configuración acertada de esos recursos puede optimizar procesos logísticos, de seguridad y conectividad, traduciéndose en mejoras en el plano operativo de los medios navales.

La ubicación de la Base Naval Punta Indio respondió en su momento a la defensa de las denominadas “zonas focales”, es decir, áreas de mayor tráfico marítimo cuyo bloqueo en tiempos de guerra podría afectar la capacidad defensiva del país.

En conflictos recientes se ha observado cómo el control de áreas focales estratégicas puede tener un fuerte impacto sobre las capacidades de los beligerantes y su esfuerzo de guerra. En el caso argentino, Punta Indio se ubica en la “boca” del Río de la Plata, lo que demanda contar con medios adecuados para la vigilancia, el control del tráfico, la búsqueda y rescate y la protección ambiental.

Las instalaciones de la base permiten además a la Armada proyectar sus medios hacia los confines de los espacios marítimos bajo jurisdicción nacional e incluso más allá.

El traslado de los medios de Punta Indio, cuna de la Aviación Naval, es un claro ejemplo de un ministerio de Defensa que parece un barco a la deriva. La conducción naval, por razones fundamentalmente presupuestarias, adopta medidas que impactan sobre los recursos destinados a la protección de los espacios marítimos sin contemplar suficientemente sus consecuencias sobre la defensa en su conjunto.

La ya limitada capacidad para actuar en un área de alto valor estratégico como el Río de la Plata y la zona norte de los espacios marítimos argentinos se reduce todavía más, afectando la posibilidad de brindar una rápida respuesta en materia de vigilancia, patrulla, búsqueda y rescate en un ámbito caracterizado por un intenso tráfico y que demanda una presencia constante del Estado. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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