El Club Social y Deportivo Tucumán de Quilmes mantiene desde hace años un vínculo directo con la familia del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. El funcionario de Axel Kicillof presidió la institución y, desde mayo de 2023, el cargo quedó en manos de su hermano Hugo Elbio Bianco, dentro de una conducción que el propio club presenta como una continuidad dirigencial.

En ese recorrido aparecen, además, aportes provenientes de distintas administraciones públicas. El club fue incluido entre los beneficiarios del programa nacional Clubes en Obra, impulsado durante la presidencia de Alberto Fernández, y posteriormente recibió un subsidio de la municipalidad de Quilmes, conducida por Mayra Mendoza, destinado a infraestructura.
La relación de los Bianco con la institución no es circunstancial. Carlos Bianco ocupó la presidencia del club entre 2018 y 2020, mientras que Hugo Bianco fue elegido para el mismo cargo el 20 de mayo de 2023.

La propia institución informó que Hugo Bianco sucedió a Victoria Piñero, quien pasó de la presidencia a la vicepresidencia. Lejos de presentarlo como un cambio de espacio interno, el comunicado oficial aclaró que la Lista Blanca renovaba su mandato al frente del club.
Al asumir, el hermano del ministro destacó las gestiones anteriores y sostuvo que recibía una institución con una “situación financiera sólida y solvente”. También puso en valor las numerosas obras realizadas durante los años previos y el crecimiento de las actividades deportivas.
Hugo Bianco tampoco es un nombre ajeno al entramado financiero vinculado al Estado. Como reveló previamente REALPOLITIK, el hermano del ministro trabaja desde diciembre de 2015 en Garantizar Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), una de las principales entidades del sistema de garantías del país y con vínculos institucionales con organismos como Banco Provincia y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), hoy controlado políticamente por el camporismo. Su trayectoria allí agrega otra dimensión al perfil del actual presidente del Club Tucumán, que combina una extensa actividad dentro de la institución quilmeña con su inserción profesional en el sistema financiero.
Apenas dos meses y medio después, el 3 de agosto de 2023, la municipalidad de Quilmes dictó el decreto 3237/2023.

El acto administrativo dispone subsidiar al Club Social y Deportivo Tucumán para la compra de sillas y materiales destinados a obras de infraestructura, en el marco del programa municipal “Fortalecimiento para Entidades de Bien Público”.
El decreto fue publicado en versión extractada, por lo que el Boletín Oficial municipal no permite conocer públicamente el monto otorgado.
La particularidad en este caso es que el beneficiario era una institución históricamente conducida por Carlos Bianco y que, al momento del decreto, acababa de quedar formalmente bajo la presidencia de su hermano Hugo.
La asistencia estatal no comenzó con el decreto de Mayra Mendoza. Durante la presidencia de Alberto Fernández, el Club Tucumán también quedó alcanzado por Clubes en Obra, el programa nacional destinado a financiar mejoras de infraestructura en instituciones deportivas.
El club aparece identificado en la documentación oficial del programa bajo su denominación institucional, Club Social y Deportivo de Tucumán Foot Ball Club.

La relevancia temporal vuelve a estar en quién administraba la entidad. Para entonces Carlos Bianco ya había dejado formalmente la presidencia, aunque permanecía completamente integrado a la vida institucional del club y ocupaba uno de los lugares de mayor poder del gobierno de Axel Kicillof.
La conducción había quedado en manos del mismo núcleo dirigencial que posteriormente llevaría a Hugo Bianco a la presidencia. En 2023, cuando Hugo asumió, Victoria Piñero no abandonó la estructura: pasó a ser su vicepresidenta y la Lista Blanca conservó el mando.
Hasta el momento no fue posible determinar cuánto dinero recibió específicamente Tucumán mediante Clubes en Obra, por lo que cualquier cuantificación debe quedar pendiente hasta localizar las resoluciones, transferencias o rendiciones individuales correspondientes.
La historia reciente del Club Tucumán muestra una expansión sostenida de sus instalaciones. La entidad climatizó su pileta, incorporó gimnasio, realizó remodelaciones, puso en valor la fachada y amplió su oferta de actividades.
Además de los fondos públicos identificados, el club asegura obtener recursos de torneos de fútbol, alquileres, concesiones de actividades deportivas y explotación del auditorio para recitales.

La propia institución informó en 2019 que durante la presidencia de Carlos Bianco había presentado el balance correspondiente al ejercicio 2018 y destacó, entre otros puntos, la puesta en valor de la fachada y la celebración de un convenio con un establecimiento educativo.
Sin embargo, los balances completos y los contratos de concesión no se encuentran disponibles de manera abierta, lo que impide establecer cuánto representaron los recursos privados y cuánto correspondió a subsidios, aportes extraordinarios u otras fuentes.
El interrogante, por lo tanto, está en la superposición de relaciones: un club que fue presidido por uno de los funcionarios más cercanos a Axel Kicillof, que posteriormente quedó encabezado por su hermano, que mantuvo una misma conducción interna durante años y que recibió recursos provenientes de administraciones políticamente alineadas tanto a nivel nacional como municipal.
La documentación que todavía falta —en particular el monto del decreto 3237/2023 y las transferencias individualizadas de Clubes en Obra— permitirá determinar la verdadera dimensión económica de esos aportes. (www.REALPOLITIK.com.ar)