Audios inéditos comprometen a Cerimedo, Rodrigo Paz y la primera dama de Bolivia
Por Martín Carrizo
Una auditoría interna del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) detectó diferencias de hasta el 80 por ciento en el precio pagado por un mismo medicamento, adquirido con apenas tres días de diferencia. El documento también reveló que durante 2025 el organismo destinó 71.520 millones de pesos a compras directas de remedios de alto costo, en plena crisis financiera y prestacional.
El informe, al que tuvo acceso REALPOLITIK, fue incorporado al sistema oficial de Gestión Documental Electrónica bajo el número IF-2026-09537597-APN-UAI#IOSFA y firmado el 27 de enero de 2026 por el auditor interno titular del organismo, Eduardo Adolfo Daza. No se trata, por lo tanto, de una estimación periodística, sino de las conclusiones de la propia Unidad de Auditoría Interna de IOSFA.
Las operaciones examinadas se realizaron principalmente durante la gestión de Luis Petri al frente del ministerio de Defensa, dentro del gobierno de Javier Milei. El documento terminó de poner números a una crisis que este medio viene revelando desde hace meses, marcada por deudas multimillonarias, faltantes de medicamentos y prestadores que suspendieron la atención.
Uno de los casos más graves corresponde al Keytruda, nombre comercial del pembrolizumab, un medicamento utilizado para tratar distintos tipos de cáncer.
Según la auditoría, el 6 de enero de 2025 IOSFA emitió la orden de compra 30204/2025 para adquirir el medicamento a Droguería Rosfar SA por 5.638.627,89 pesos.
Solo tres días después, el 9 de enero, el organismo volvió a comprar la misma presentación mediante otra contratación directa. En esta oportunidad, la adjudicataria fue Magno Salud SA y el importe pagado ascendió a 10.150.000 pesos.
La diferencia fue de más de 4,5 millones de pesos. El propio informe determinó que el incremento fue “del orden del 80 por ciento”, pese a que entre una compra y otra habían transcurrido apenas 72 horas.
El mecanismo se repitió con el Replagal, utilizado para el tratamiento de la enfermedad de Fabry. El 19 de noviembre de 2025, IOSFA compró el medicamento a Takeda Argentina SA por un valor unitario de 3.609.645,65 pesos.
Sin embargo, el mismo producto había sido adquirido el 29 de octubre a Lowsedo SRL por 5.450.000 pesos la unidad, un 51 por ciento más. El 27 de noviembre, apenas ocho días después de la operación con Takeda, IOSFA volvió a comprarlo a Lowsedo por 5.590.000 pesos la unidad, aproximadamente un 55 por ciento por encima del precio anterior.
Para los auditores, esas diferencias verificadas en períodos tan reducidos demostraron la existencia de “debilidades en el control del proceso de adquisición” y la falta de mecanismos efectivos para comparar los valores cotizados por los proveedores.
Las autoridades auditadas aceptaron parcialmente la observación, pero argumentaron que en las compras urgentes no podían comparar precios ni descuentos y que las operaciones estaban condicionadas por las necesidades de los afiliados.
La Unidad de Auditoría Interna rechazó esa explicación. Señaló que IOSFA tenía acceso a Kairos, una herramienta de consulta de precios de medicamentos, y que también contaba con antecedentes propios de compras similares que podían utilizarse para evaluar las ofertas.
Pese a ello, la auditoría determinó que no existían instancias formales de comparación de precios ni de aplicación de descuentos, lo que incrementaba el riesgo de que IOSFA comprara medicamentos “a valores superiores a los de mercado”.

Las diferencias de precios no fueron situaciones aisladas. Entre el 1 de enero y el 25 de noviembre de 2025, IOSFA compró medicamentos de alto costo por un total de 105.662.804.313 pesos.
De ese monto, 71.520.763.139 pesos, equivalentes al 68 por ciento, fueron gastados mediante contrataciones directas por compra médica urgente. Las licitaciones públicas representaron solamente el 32 por ciento restante, con 34.142 millones.
El informe identificó operaciones con 51 proveedores. De ese total, 33 vendieron exclusivamente mediante compras directas, 14 alternaron entre compulsas y licitaciones y solo cuatro participaron únicamente de procedimientos licitatorios.
El mecanismo de contratación directa está previsto para atender casos excepcionales que no admitan demoras. Sin embargo, la auditoría concluyó que IOSFA lo utilizó de manera “regular, frecuente y sistemática”, desplazando a las licitaciones y desvirtuando su carácter extraordinario.
La UAI fue todavía más lejos: afirmó que esa modalidad afectó los principios de transparencia, concurrencia e igualdad de oferentes, limitó la obtención de mejores precios, favoreció la fragmentación de las contrataciones y expuso al organismo a riesgos económicos y legales.
“En este contexto, la operatoria descripta resulta contraria a los principios que rigen la administración de los recursos públicos, generando un perjuicio directo para la obra social”, concluyó el organismo de control.
El argumento de la falta de presupuesto tampoco convenció a los auditores. La subgerencia de Abastecimiento Farmacéutico sostuvo que desde julio de 2025 no contaba con crédito suficiente para iniciar licitaciones. Sin embargo, IOSFA siguió efectuando compras directas por más de 71.000 millones.
El presupuesto inicial asignado a la Unidad de Medicamentos había sido de 71.295 millones de pesos, a los que luego se sumaron reasignaciones y refuerzos presupuestarios. Para la UAI, existían recursos suficientes para priorizar procedimientos competitivos.
La auditoría también dejó asentada una limitación particularmente sensible: el área examinada no respondió un requerimiento formal sobre el stock de medicamentos disponibles para reasignar, las razones que habían generado ese excedente y los sistemas en los que se registraban esas operaciones.

Entre los proveedores relevados aparece Suizo Argentina SA, la droguería vinculada a otras investigaciones por presuntas irregularidades en contrataciones estatales de medicamentos.
La empresa recibió compras de IOSFA por 8.487.190.113 pesos durante el período analizado. De ese total, aproximadamente 4.617 millones fueron canalizados mediante compras directas, mientras que otros 3.869 millones correspondieron a licitaciones.
Suizo Argentina no participó de las dos operaciones del Keytruda que registraron una diferencia del 80 por ciento. Sin embargo, aparece en otro caso incluido por los auditores para demostrar las consecuencias económicas de una planificación deficiente.
El 19 de marzo de 2024, IOSFA compró mediante una contratación directa una unidad de treprostinil, medicamento utilizado para tratar la hipertensión arterial pulmonar. El proveedor fue Suizo Argentina y el precio pagado alcanzó los 83.916.547 pesos.
El 23 de septiembre de ese mismo año, el organismo adquirió el mismo medicamento mediante una licitación a Orien SA por 26.835.228,65 pesos la unidad. Es decir, el valor de la compra directa había sido más de tres veces superior.
En enero de 2025, Suizo Argentina volvió a venderle treprostinil a IOSFA, pero esta vez mediante una licitación. El precio fue de 34.399.085,49 pesos por unidad, casi 50 millones menos que lo pagado a la misma empresa mediante la contratación directa de marzo de 2024.
La auditoría atribuyó estas diferencias a una deficiente planificación. IOSFA había licitado una cantidad insuficiente de unidades y luego debió recurrir nuevamente a compras directas urgentes para cubrir la demanda.

El informe fue firmado el 27 de enero de 2026, pocos días antes de que el gobierno de Milei publicara el decreto 88/2026, mediante el cual creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y dispuso el inicio del proceso de disolución y posterior liquidación de IOSFA.
Las irregularidades detectadas corresponden principalmente a 2025, cuando el ministerio de Defensa estaba encabezado por Luis Petri. Sin embargo, la responsabilidad de controlar la transición recae ahora sobre su sucesor, Carlos Presti; el presidente de OSFA, Pablo Guillermo Plaza; y el administrador designado para IOSFA, Ariel Guzmán.
El gobierno presentó a OSFA como una nueva etapa orientada a construir un sistema de salud más moderno, eficiente y transparente. Incluso, al anunciar la asunción de Plaza, el ministerio de Defensa aseguró que la nueva conducción trabajaría para crear “sistemas de control sólidos”.
Sin embargo, tal como reveló REALPOLITIK, la flamante estructura delegó en IOSFA la administración de prestaciones médicas, farmacéuticas, tratamientos especiales y medicamentos de alto costo durante la transición.
La pregunta, entonces, ya no alcanza solamente a los responsables de las operaciones auditadas. Cambiar una sigla no alcanza para corregir una crisis. Mientras los afiliados padecían interrupciones de tratamientos, faltantes de medicamentos y prestadores que dejaban de atender, IOSFA destinaba casi siete de cada diez pesos gastados en medicamentos de alto costo a compras directas y llegaba a pagar diferencias de hasta el 80 por ciento por un mismo producto.
La auditoría ya está en manos del gobierno. Ahora, Presti, Plaza y Guzmán deberán explicar si la creación de OSFA significó un verdadero cambio en los controles o solamente una nueva estructura sostenida sobre las mismas prácticas que contribuyeron al derrumbe de IOSFA. (www.REALPOLITIK.com.ar)